Actualizado: 07/12/2022 17:02
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Costa Rica

Más allá de la retórica

Acoso y derribo: La Habana y el diario 'Granma' intentan desestabilizar al gobierno de Oscar Arias.

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La animadversión de Fidel Castro por el actual presidente de Costa Rica tiene larga data. Cuando el proceso de paz en América Central, la mediación de Oscar Arias fue uno de los factores decisivos del éxito, especialmente por su férrea oposición al apoyo estadounidense a los contras en el conflicto nicaragüense. Arias ganó entonces el Premio Nobel de la Paz y el proceso culminó con las elecciones en Nicaragua, desaconsejadas por el dictador cubano y en las que se consumó la derrota de su pupilo de entonces, Daniel Ortega.

Caldeando el ambiente

Con Ortega como favorito en las próximas elecciones nicaragüenses, el diario Granma ha comenzado a calentar los motores para lo que se presupone un vengativo segundo asalto contra Arias en Costa Rica.

El nuevo capítulo de la injerencia desestabilizadora de La Habana comenzó a principios de agosto, durante la toma de posesión del presidente de Colombia, Álvaro Uribe. Antes de un encuentro con el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, Arias anunció su intención de enviar un mensaje al presidente en funciones, Raúl Castro, en el sentido de propiciar una apertura democrática en la Isla. Lage condicionó la entrevista a que no se hablara del asunto, y el mandatario costarricense canceló la cita aduciendo que no podía permitir que le condicionaran los temas.

El 28 de agosto pasado, Oscar Arias anunció una propuesta de acción concertada por parte de los países de Iberoamérica para propiciar una transición ordenada hacia la democracia en Cuba. Decir que Cuba necesita transición, democracia y elecciones libres, o afirmar que allí no existe una "democracia diferente", sino "lisa y llanamente una dictadura", es algo que va más allá de lo que La Habana puede soportar. Y la respuesta ha comenzado a prepararse.

El martes 3 de octubre, Granma publicó un artículo que distorsiona todo el acontecer político y social del país centroamericano. En síntesis, el texto exagera y difama acerca de las medidas tomadas por las autoridades para garantizar el orden público durante la toma de posesión de Arias, así como en otras actividades de la democracia costarricense. En realidad, el artículo reclama impunidad para los grupos afines al régimen castrista, que hacen su tarea de guerrilla urbana intentando bloquear calles, paralizar labores y, sobre todo, intimidar a la población.


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