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Actualizado: 02/09/2014 16:11
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| Opinión

Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Venezuela

Maduro y la prensa española

Lo que debe hacer el Gobierno venezolano es decir la verdad sobre el estado de salud de Chávez, ampliar la información. Pero eso, evidentemente, no entra en sus planes

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En una entrevista concedida a la agencia de noticias Efe, el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aprovechó la ocasión para atacar a los medios de prensa, en especial a dos periódicos españoles.

Maduro repitió los esquemas clásicos de los regímenes totalitarios, al referirse a la prensa que ellos no pueden controlar.

Al mismo tiempo, volvió a mostrar su renuencia a decir la verdad sobre el estado de salud de Chávez, y se limitó a repetir clichés, eufemismos y adjetivos con los que intenta ocultar lo que realmente ocurre al mandatario.

El gobierno de Venezuela se ha limitado a informar, de forma concreta, que el presidente Hugo Chávez sufrió una hemorragia y posteriormente una infección, y que ambas han sido controladas. Lo demás han sido ambigüedades, comentarios de vecina y adjetivos. Así se ha afirmado que el presidente venezolano “está estable”, “asimila el tratamiento”, “tranquilo” y “remontando la cuesta”, entre otros. Este último parece salido del consultorio médico de Atahualpa Yupanqui.

De igual forma, volvió a hablar de que tras la intervención quirúrgica se produjo una situación “más difícil y compleja que la que se había estimado para el postoperatorio”.

El vicepresidente mencionó “las complicaciones respiratorias derivadas” del postoperatorio de Chávez. Señaló que “hubo problemas de complicación en la insuficiencia respiratoria”, lo que obligó a “reposo” y “tratamiento” intensos“. También agregó: “Ha superado distintas expresiones del postoperatorio y, bueno, el tratamiento médico se concentra en este momento en superar los estragos de la insuficiencia respiratoria”.

Con esta parquedad a la hora de hablar del padecimiento del mandatario, no es de extrañar que surjan rumores y especulaciones. Para evitarlo, lo mejor que podría hacer el Gobierno venezolano es decir la verdad, ampliar la información. Eso, evidentemente, no entra en sus planes.

Maduro defendió la política de comunicación del Gobierno con relación a la enfermedad de Chávez, que, según dijo, combina la lucha de ideas, la defensa política y humana del presidente y su familia y la información médica.

El vicepresidente olvida que Chávez es un servidor público, que las referencias al respeto a la intimidad personal y familiar sobran, y que lo menos que se puede decir sobre ellas es que son hipócritas. Si para este presidente venezolano —que según sus seguidores rige el destino del país—, enfermo en Cuba y sin juramentar, estos factores familiares tenían un peso tan importante, lo menos que hubiera debido hacer es abstenerse de buscar la reelección.

Sobre la política de comunicación del Gobierno acerca de la enfermedad del presidente de Venezuela desde 1999, de la que solo se sabe que es un cáncer que se le detectó en la pelvis en 2011, Maduro afirmó que Chávez “es un ser humano”, y que se ha buscado “un punto de equilibrio que permita decirle la verdad” al pueblo.

Maduro justificó la inexistencia de partes médicos afirmando que “Chávez no es cualquier ciudadano (…) o un presidente de algún gobierno de otro lugar del mundo, los cuales los respetamos, que pueda manejarse a través de partes técnicos”.

“El manejo de toda la situación de salud del presidente Chávez se ha hecho con un criterio muy claro del papel que cumple el presidente Chávez, de hecho hemos tenido que enfrentar una guerra mediática”, dijo.

Aquí Maduro menciona un aspecto fundamental, copiado de lo que podría considerarse la ideología y forma de actuar clásica del sistema cubano. Al igual que Fidel Castro, Hugo Chávez no sería un simple presidente sino un líder continental. Lo curioso en este caso es que, a diferencia de Cuba, en que Castro llegó al poder por las armas y solo comenzó a realizar simulacros de elecciones varios años después, Chávez, que fracasó en su toma armada del poder, ha triunfado reiteradamente en las urnas. Se pueden cuestionar aspectos de esos triunfos electorales, pero no se puede negar que —a diferencia de Fidel Castro y ahora Raúl— Chávez ha resultado electo en procesos electorales nacionales y de votación directa . Solo que los venezolanos han votado por un presidente, y no por un líder continental.

“Hemos adoptado lo que consideramos una opción correcta, dar partes que combinan la lucha de ideas, la defensa política y humana del presidente Chávez y su familia y la información médica”, señaló Maduro. Esto de la “lucha de clases”, además de retórica antigua, suena a cursillo ideológico elemental recibido en La Habana.

Aquí de nuevo aparece la mezcolanza política e ideológica que ha caracterizado al mandato de Chávez. Por décadas el régimen de Fidel Castro fue mucho más directo, y la figura de presidente fue puramente decorativa (si finalmente asumió el cargo fue por adoptar el patrón de la Unión Soviética de entonces, donde Leonid Brézhnev concentraba tanto el poder administrativo como ideológico y político). Precisamente en las últimas semanas, tras la partida a Cuba de Chávez, para ser operado de nuevo, se ha estado anticipando siempre el cargo militar, “comandante”, a la facultad política y administrativa conquistada en las urnas, “presidente”.

Maduro ha arremetido duramente contra la prensa española porque “viven en una campaña casi diaria” con el fin de “destruir las relaciones con Venezuela, para desfigurar ante Europa lo que es el perfil democrático, constitucional y libre de una revolución” como la venezolana. España, ha señalado, se ha convertido en el “cuartel general” de esta campaña, que también se produce en otras partes del mundo.

“Es impresionante ver como en la prensa de un país como España casi diariamente los grandes titulares están dedicados al presidente Chávez y a Venezuela”, enfatizó.

Asimismo, ha acusado a los grandes diarios de tirada nacional de vivir en una “obsesión permanente” con Venezuela y ha denunciado que todo forma parte de una campaña “dirigida y financiada”, cuyo objetivo último es “generar problemas” entre España y Venezuela.

El ex canciller, y ahora vicepresidente, afirmó que informaciones llenas de “maldad” contra Chávez se han producido particularmente en España, y citó concretamente al diario ABC, cuyas informaciones han sido reproducidas en otros países. En este sentido, manifestó su rabia porque numerosos medios de comunicación en “distintas lenguas, inglés, francés, holandés, español, portugués, distintos hermanos de América Latina y el Caribe nos decían lo mismo, en la prensa de todos estos 27 países reproducían los artículos de esta prensa basura llamada ABC”.

Maduro también tuvo palabras de crítica contra otro diario español, El País, al asegurar que “el 56 % de sus artículos: son escritos en Miami, ¿increíble verdad? que un diario que se edite en España hable sobre el presidente Chávez y Venezuela y sus artículos son escritos con la textura de la herencia esa del gusanismo maiamero”.

Por supuesto que Maduro no menciona que han sido los diarios de Madrid y Miami los que primero han informado sobre la enfermedad de Chávez y su evolución.

El vicepresidente no llega al grado de amenazar a Madrid, pero sí deja a las claras que para él la prensa española, con sus informaciones sobre el estado de salud del presidente Chávez, está perjudicando las relaciones entre ambos países. Pasa por alto que en España la prensa es independiente del gobierno de turno. Resulta evidente que confunde a los diarios ABC y El País con el Granma en Cuba, pero así ocurre con las mentes totalitarias. Otra equivocación en su afán por parecerse, cada vez más, a quienes mandan en Cuba.


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