Actualizado: 23/04/2024 20:43
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Mentira, Fuerza de la Verdad, Represión

El hombre más «peligroso»

En un mundo donde reina la mentira, la verdad es lo anormal, algo extraño y peligroso, incluso una locura y hasta una enfermedad

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Érase una vez un país donde reinaba la mentira: en los periódicos, en la radio, en la televisión, en los libros, en los grandes carteles de muros y paredes, en los programas y manuales de la enseñanza de escuelas y universidades, en los discursos políticos, en los círculos de estudio y seminarios de los cuarteles y centros laborales.

Pero un día un maestro, cansado de decir a sus alumnos la mentira, se decidió a hablarles por primera vez con la verdad. Y todos sintieron como que el piso se estremecía, que el techo crujía y que todo alrededor parecía girar en torno a ellos.

Y llegó la directora del colegio a decirle que estaba expulsado. Y llegaron los guardianes del pensamiento para prohibirle entrar nunca más a aula alguna.

El Maestro, en las calles, a las personas que encontró les dijo la verdad. Pero las personas hacían como si nada hubieran escuchado y le daban las espaldas, y otros se alejaban de él. Y algunos decían: “Está loco”. Y llegaron los loqueros y se lo llevaron al manicomio.

Pero en el manicomio a los locos dijo la verdad, y como estaban locos, le creyeron y comenzaron a repetir esas verdades locas. Y fueron en busca del mejor de los loqueros para que les dijera qué clase de locura era aquella. Y el mejor de los loqueros lo diagnosticó como la más peligrosa de todas las locuras por tratarse de un mal no solo incurable, sino, además, contagioso, y determinó sacarlo de allí antes de que los propios loqueros quedaran contaminados. Y los guardianes del pensamiento llegaron y se lo llevaron para una prisión.

Pero en la cárcel el Maestro a los presos dijo la verdad, y los presos dijeron: “Dice cosas extrañas y locas, pero nos gusta lo que dice”. Y entonces los guardianes del pensamiento ordenaron a los carceleros que lo incomunicaran en celda tapiada donde ningún otro preso pudiera escucharle.

Pero el Maestro dijo la verdad a los carceleros, quienes luego sintieron como que todo en su interior se revolvía y que sus cabezas iban a explotar. Entonces los guardianes del pensamiento mandaron a buscar a los mejores médicos para saber qué clase de veneno era ese con que el Maestro, mediante el contacto, había enfermado a los carceleros. Los médicos auscultaron a los enfermos y realizaron pruebas de sangre, y llegaron a la conclusión de que un virus desconocido había perturbado la normalidad de los procesos fisiológicos de los carceleros.

Entonces los guardianes del pensamiento decidieron que ese hombre, el más loco de todos los locos, que había introducido cosas extrañas en las mentes de los presos y había envenenado o contaminado a los carceleros con un misterioso virus, era el más peligroso de todos los ciudadanos, y decidieron abandonarlo en una lejana costa al otro lado del mar.

Pero en el rumor de las olas llegaba la verdad. Sus alumnos comenzaron a ver todas las cosas de su entorno de una manera diferente, los transeúntes que le habían dado las espaldas en las calles comenzaron a pensar con más claridad, los locos y loqueros del manicomio empezaron a sentir que aquella locura era la más maravillosa de todas las locuras, y los presos, finalmente, entendieron aquellas cosas que antes les parecía extraña.

Y ya nadie pudo seguir viviendo en la mentira.

En un mundo donde reina la mentira, la verdad es lo anormal, algo extraño y peligroso, incluso una locura y hasta una enfermedad. Pero cuando se decide a hablar con esa verdad, aunque todo en tu entorno se estremezca, la mentira finalmente se derrumba. Decía Vaclav Havel, el líder de la “Revolución de Terciopelo” de Checoslovaquia, que en cualquier momento todos los que viven en la mentira “pueden quedar fulminados por la fuerza de la verdad”


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