Actualizado: 19/12/2018 15:23
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Cuba: el monumento ecuestre de José Martí y las vueltas que da la vida

Si no hubiera sido por Fulgencio Batista y el exilio político cubano, tal vez el monumento nunca habría llegado al Central Park, no se hubiera hecho la réplica ni Raúl Castro develado la estatua

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El domingo 28 de enero, 165 aniversario del nacimiento de José Martí, fue develada en La Habana una estatua ecuestre del apóstol. El acto tuvo pompa, ya que asistió el presidente Raúl Castro entre otras altas figuras, así como invitados y representantes de la ciudad de Nueva York y del Museo del Bronx, factor fundamental para que la estatua original, ubicada en el Central Park, fuera replicada y trasladada a Cuba. Tarea no fácil, porque entre el caballo y apóstol pesan sus buenas 8,5 toneladas en metal de bronce. La escultora fue Anna Hyatt Huntington, quien la ideó a mediados de los años 50 para donarla a la ciudad de Nueva York en nombre de la República de Cuba. Fabricar e instalar aquella estatua costó unos trescientos mil dólares; doscientos mil que fueron pagados por el esposo de la escultora, el multimillonario Archer M. Huntington[1], y cien mil que fueron proporcionados por Fulgencio Batista, entonces presidente de Cuba. De manera que la estatua ecuestre cuya réplica se ha instalado en La Habana, contó con dos progenitores: Anna Huntington y el entonces dictador Batista.

Pero la peripecia del monumento sigue: se terminó al filo de 1958 y al primero de enero del 59 —cuando triunfa la revolución—, ya existía en Central Park un pedestal para ella; pero el Departamento de Estado norteamericano no quiso que se completara el monumento. Temía que la estatua del héroe nacionalista José Martí apareciera como un gesto de reafirmación para Fidel Castro. Y así, de esa manera, neoyorkinos y turistas contemplaron durante años un enorme bloque de granito que no soportaba absolutamente nada.

Eso fue hasta 1964. El exilio cubano de Miami, arguyendo que una estatua del apóstol nunca podría honrar a Fidel Castro sino por el contrario constituiría una radical denuncia, lanzó una campaña de presión en Nueva York para que el Apóstol y su corcel al fin fueran instalados en el parque. La campaña no resultó victoriosa[2] lo que naturalmente provocó que los ardientes exiliados pasaran —como entonces era usual— a la acción.

Los exiliados contactaron el taller en Connecticut donde la Huntington había confeccionado su estatua y obtuvieron un vaciado en yeso similar al original en bronce. El problema fue cuando se pusieron a armarlo, pues venia en secciones. Era la madrugada del 10 de octubre de 1964 y 15 apasionados combatientes decididos por el triunfo; pero al parecer se pusieron a discutir tan alto en mientras armaban la estatua de yeso, que los vecinos llamaron a la policía. Después que se aclaró todo y se marchó la autoridad, pudieron armarla y partieron hacia el Central Park; pero la estatua, aunque de yeso, pesaba unas 600 libras. A eso de las tres de la mañana los conjurados se dieron cuenta de que no podrían ponerla nunca sobre el pedestal y entonces tomaron una decisión: al menos poner allí la parte más importante del apóstol. Y de esa manera, los neoyorkinos y turistas que pasaron a la mañana siguiente por allí, observaron una enigmática cabeza sobre la masa de granito mientras más abajo un jinete decapitado cabalgaba en su corcel.

Pero aquella acción y las protestas provocaron que al poco tiempo por fin allí se erigiera la estatua ecuestre de Martí.

Así es que lo curioso es que, si no hubiera sido por Fulgencio Batista y el exilio político cubano tal vez el monumento nunca habría llegado al Central Park, el Museo del Bronx no hubiera podido hacer la réplica, ni Raúl Castro develar la estatua en La Habana justamente enfrente del antiguo Palacio Presidencial cubano donde, dulce ironía, Batista, uno de los progenitores de la estatua fuera su ultimo inquilino. La habría visto desde uno de sus balcones. Ay Cuba, las vueltas que da la vida.


[1]https://books.google.es/books?id=Y36uDAAAQBAJ

[2] Academia de historia del exilio cubano: http://academiahistoriacubaexilio.blogspot.com/2016/12/la-estatua-de-jose-marti-en-el-central.html


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