Actualizado: 11/12/2019 10:35
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Teletrabajo, Economía, Díaz-Canel

Díaz-Canel descubre el teletrabajo

El teletrabajo es un término y una práctica en algunos sectores de la sociedad laboral cubana desde mediados de la década de 1990

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Este escribidor descubre el termino teletrabajo leyendo un ejemplar de la revista Facetas, facilitado por Manuel Cuesta Morúa, en 1993. En ella se vinculaba al teletrabajo, a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El ejemplar de 1992, y editado por USIA (Agencia de Información de los Estados Unidos (en inglés), lo guardé durante años, hasta que un avispado lo tomo de mi librero mucho tiempo atrás.

El recuerdo llega por una entrevista publicada por Juventud Rebelde Dominical, el 22 de septiembre, a la viceministra de Trabajo y Seguridad Social, María Elena Feitó Cabrera, donde aborda el tema ahora que la “nueva y coyuntural crisis cíclica del socialismo”, trajo a colación Miguel Díaz-Canel, el término en su anuncio de desgracia.

El teletrabajo es un término y una práctica en algunos sectores de la sociedad laboral cubana desde mediados de los noventa, cuando las primeras reformas económicas de los años 93, 94 y 95, permitieron a publicistas, contadoras y arquitectos entre otras profesiones intelectuales, salir del closet, de trabajar para el Estado. Ese mecanismo se usa para contratar el trabajo de marras. Mientras para contratar al trabajador, en concreto se utilizó un término, de horario abierto. Más o menos lo mismo pero una diferencia residente en los pagos. El contrato de trabajo podría llegar a cien mil pesos (solo por decir una cifra), mientras que el contrato al trabajador, no sobrepasaba las escalas establecidas por el empresariado comunista.

Veinte años después, en la Ley 116/2013, del código de Trabajo, estableció alrededor de la Normativa 20, la relación laboral formalizada con el contrato, del que son partes el trabajador y el empleador, y donde el sitio desde el que se ejerce la actividad es acordado mutuamente. Por supuesto ya se entiende que esta disposición es para los contratos al trabajador.

En la práctica, el teletrabajo disminuye los tiempos del trabajo del individuo, pues resta los tiempos de desplazamientos y los daños colaterales, con crisis o sin crisis coyuntural. Tiende a aumentar la productividad, y a lograr los resultados de producción o servicios esperados, impactando directo en la reducción de todo tipo de gastos. No solo de electricidad, como indica el artículo de los juvenazos dominicales.

Para la viceministro, el teletrabajo no tiene tradición en Cuba, porque el proceso de informatización de la sociedad va muy lento, aun y para los más conservadores del Partido Comunista. No obstante, recordemos que en 2009, la primera medida del presidente estadounidense Barack Obama, para desmantelar el embargo al gobierno de Cuba, fue autorizar a las compañías norteamericanas de internet y que sus cables submarinos pasaran cerca del archipiélago a tender comunicación. También, en 2011, quedó conectado el cable submarino para internet entre Venezuela y la Isla.

¿Qué paso entonces en este lapso? Demoledora la sencillez del drama. Los conservadores, le temen a la libertad de información que propicia “la red” y retrasaron la llegado de internet a los usuarios cubanos durante diez años. Eso, por una parte. Por la otra, ¿qué sucede con los trabajadores que dejan de ir a los centros laborales regidos por el Estado? Exactamente como usted lo pensó. Las personas fortalecen la tendencia a no participar en el sindicato oficial y a desvincularse de las actividades ideológicas y extra laborales que imponen el sindicato y la administración comunista.

Digámoslo con seriedad, desde hace más de 20 años decenas de jóvenes profesionales cubanos ya están globalizados y trabajan desde sus casas para empresas ubicadas en América Latina, Europa y Estados Unidos. También los miles de rentadores de casas y autos para el turismo, también hacen uso de la herramienta del teletrabajo.

Así al menos “el puesto a dedo”, según le llama Otaola, descubre algo para sus burócratas. Cierto, el teletrabajo está en uso hace ya algún tiempo por la sociedad civil. Lo bueno es que, promovido desde el gobierno, da otro paso, pequeño, pero paso al fin, hacia la liberalización de la fuerza de trabajo.

Coda

Una hipótesis quizás trasnochada, indica que “el puesto a dedo”, aprovecha la actual coyuntura, para promover agendas más liberales y sacar del escenario a los conservadores como hizo recientemente con el reconocido seboruco, Ulises Rosales del Toro.

La revista Facetas, desapareció en 1994. La USIA en 1999, sustituida por la Junta de Gobernadores de la Comunicación (BBG).


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