Actualizado: 13/12/2019 11:14
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Mariel, Éxodo, Exilio

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Una victoria de los cubanos contra el castrismo y dimes y diretes de la contrarrevolución

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El 26 de septiembre de 1980, las autoridades cubanas ordenaron a unas 150 embarcaciones en el puerto del Mariel que regresaran sin llevarse a nadie. Así concluyó oficialmente, más de 5 mil barcos y casi 125 mil cubanos después, la segunda invasión demográfica [1] de Castro a USA.

Al filo de las elecciones primarias del Partido Demócrata, el presidente Carter sostenía recia disputa con el senador Edward Kennedy, quien entre sus temas de campaña largaba que iba a negociar el cese del éxodo masivo directamente con Castro. Carter no dijo ni pío, pero venía haciendo justamente lo que Kennedy pregonaba.

Desde junio de 1980 había encomendado esta negociación a Peter Tarnoff, asistente especial del secretario de Estado Cyrus Vance. Sólo que Castro replicó que pondría fin a la invasión si la Casa Blanca accedía por fin a las mismas demandas de siempre: levantar el bloqueo, devolver la base naval de Guantánamo, cancelar los vuelos de aviones espías… En eso llegó Reagan a las primarias del Partido Republicano y el Comandante mandó a parar, luego de que sus enviados en Washington quedaran convencidos por Tarnoff de que si el Marielazo no cesaba, Reagan iba a aplastar a Carter en las elecciones presidenciales, pues ya pesaba mucho el fracaso de la misión de rescate de los rehenes americanos en Irán.

Contrarrevolución en la revolución

Tanto al abrir los puertos de Camarioca (1965) y Mariel (1980) como al autorizar la “emigración por medios propios” (1994), Castro confirmó que la llamada revolución cubana era realmente su revolución, pues hacía con ella lo que le daba la gana, incluso abolir temporalmente las leyes revolucionarias de migración para aflojar las tensiones contrarrevolucionarias.

La peripecia del Mariel fue artísticamente sublimada por Reinaldo Arenas: “Partía, partía. La isla partía. Ya no se trataba de una loca que se tiraba al mar (…) y nadaba hasta Cayo Hueso [ni] de un recluta que cansado de los atropellos [se iba] sobre una goma de camión, [ni] de un negro [que] doblemente discriminado partía sobre un madero flotante, [ni] de una familia que sobre una balsa hecha con la mesa del comedor se lanzaba al golfo, [sino] de que el país mismo partía en estampida geológica y geográfica” [2].

Sin embargo, la isla de corcho no salió al mar abierto. Se quedó donde siempre y la vida siguió igual. Salieron, salen y saldrán los cubanos que se dieron, dan y darán cuenta de que, desde que se perdió la guerra civil contra Castro, la única opción racional fue, es y será irse.

A tal efecto no hay que dárselas de león, como el patriota Antúnez, quien acabó por urdir una anchor baby, vocear que está amenazado de muerte por el G-2, ya que “ni las vacunas se les iban a dar gratis”, y justificar así quedarse en USA aunque “sobra valor y arrojo para regresar a Cuba y seguir combatiendo a la dictadura”.

Esta dictadura modificó sus leyes migratorias de tal manera que Antúnez y demás patriotas con sobrado valor y arrojo para regresar a Cuba gozan también de la indulgencia y la complacencia de la propia dictadura para volver a salir, hablar por los codos contra ella y volver a entrar como si nada. Semejante jugarreta busca confundir a la opinión pública y ocultar que la modificación trajo su causa de la presión ejercida por la oposición y refleja el avance en la misión sublime de salvar la patria de las garras del tardocastrismo.

After Mariel

Los marielitos pasaron por diversos sitios de procesamiento y hasta detención: desde el Anexo Truman en Cayo Hueso y la ciudad de carpas debajo de la autopista I-95 al pie de La Pequeña Habana, pasando por el estadio Orange Bowl y el parque Tamiami, hasta la base área Eglin (Florida) y otras instalaciones militares como Fort Indiantown (PA), Fort McCoy (WI) y Fort Chaffee (AR). Aquí darían la primera tángana sonada, que los medios inflaron al extremo de costarle a Bill Clinton su reelección como gobernador de Arkansas.

Tras aplastar efectivamente a Carter, quien ganó las elecciones de 1980 en sólo seis estados y el Distrito de Columbia, Reagan abordaría en su diario la invasión de Castro en la entrada del lunes 18 de mayo de 1981: “Our 1st problem is what to do with 1000’s of Cubans —criminal & the insane— that Castro loaded on refugee boats & sent here”. Para 1984 obligaría a Castro a recibir de vuelta 2.746 invasores excluibles. Además de ellos habían arribado desde Mariel por lo menos tres grupos más de cubanos:

  • Expresos políticos y otros disidentes sacados en sus casas por las autoridades y forzados a salir incluso con sus familiares
  • Personas que fingieron ser indeseables para la revolución y alegaron cualquier cosa que se consideraba entonces contrarrevolución, como ser homosexual
  • Personas que buscaban reunirse con familiares en USA y/o rehacer sus vidas

Este último grupo —ilustrado con ingenuidad por Elizabeth Rosen [Foto] para el libro de Mirta Ojito Finding Mañana (2005)— quedó relegado en los medios, ya que sus integrantes eran menos proclives a convertirse en noticia, pero constituyeron el núcleo duro de casi 85 mil que se avecindaron en Miami-Dade y hacia 2005 fueron reportados por Sergio Bendixen con ingreso promedio de 32 mil dólares al año, esto es: 10 mil más que el ingreso medio en el condado.

Esta victoria de los cubanos contra el castrismo tampoco atrae la atención de los medios, que se concentran en dimes y diretes de la contrarrevolución definida como pacífica, esto es: un oxímoron en el contexto una revolución que llegó al poder por las armas y así lo sostiene.

Coda

Además de la revolución de Castro, los perdedores de la guerra civil arrostran en el exilio que se vengan revelando sin cesar por lo menos tres grupos del insilio: la inmensa mayoría indiferente o procastrista y la exigua minoría reprimida que no corre al combate, pero tupe con que la patria contempla orgullosa la fajazón interna que tienen por recursos de fuera, como acaba de ilustrarse ejemplarmente con la embestida de Berta Solar contra la Red Femenina de Cuba, que se llevó en la golilla a Elena Larrinaga de Luis, quien fungía como representante de las Damas de Blanco en Europa, dizque por haber adjudicado Larrinaga de Luis a la red —en lugar de a las damas— ciertos dinerillos y otros recursos asignados por Aimel Ríos Wong, funcionario de la Fundación Nacional para la Democracia (NED).

Notas

[1] La primera invasión demográfica del castrismo llevó a USA casi 265 mil cubanos. Tras ganar la guerra civil (1960-65), Castro abrió el puerto de Camarioca y luego de corta operación por mar [octubre-noviembre de 1965], la invasión prosiguió por aire con los Vuelos de la Libertad hasta abril de 1973.

[2] El color del verano, Miami: Ediciones Universal (1991), 436.


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