Actualizado: 15/07/2020 7:10
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Letelier, Exilio, Terrorismo

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Sobre el atentado a Orlando Letelier en Washington D.C.

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El 30 de enero de 1979, The Miami Herald reportó dos noticias encontradas sobre la causa penal contra militantes del Movimiento Nacionalista Cubano (MNC) por el bombazo que se llevó de pronto al exdiplomático chileno Marcos Orlando Letelier del Solar en Washington, el 21 de septiembre de 1976, y de paso a su asistente Ronni Karpen Moffitt.

Tom Fiedler informó que la acusación se debilitaba, ya que el testigo de cargo Luis Vega, dueño del apartamento en Union City (Nueva Jersey) donde la policía había ocupado explosivos y documentos, se había retractado de identificar como inquilino al exiliado cubano Alvin Ross-Díaz. Sin embargo, el Jeral publicó también un cable de la UPI que reforzaba la acusación: el testigo de cargo José Barral [1] declaró haberse reunido con Ross-Díaz y otro exiliado, José Dionisio “El Cepillo” Suárez [2], a quien entregó el detonador eléctrico de la bomba.

Pieza inconclusa para piano mecánico

Un trío del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado narra que el sábado 18 de septiembre de 1976, el agente de la policía secreta de Pinochet y ciudadano americano Michael Townley se coló en casa de Letelier (Bethesda, MD) y puso una bomba debajo de su Chevelle azul. El martes 21 a las 9:30 de la mañana, mientras Letelier conducía por la Rotonda Sheridan en Washington, otro “terrorista oprimió el botón del control remoto”.

Nadie oprimió ningún botón. La bomba fue detonada contrarrevolucionariamente por El Cepillo pulsando unas teclas en un dispositivo de control remoto denominado “el pianito”. De ahí que el historiador Antonio de la Cova, al toparse con El Cepillo en el restaurante Versailles (Miami), le preguntara cómo iban sus clases de piano. Su acompañante a la mesa, un poeta exiliado de cuyo nombre no atino a acordarme, manifestó asombro y elogio por la inclinación de aquel combatiente anticastrista hacia otra de las bellas artes, además de a la pintura [3].

El Cepillo había encajado 12 años por conspirar en el asesinato de Letelier y salió en libertad el 14 de agosto de 2001, luego de obtenerla bajo palabra en 1997 y permanecer encerrado en la cárcel de inmigración de Bradenton (FL) a la espera de deportación, hasta que llegó el Tribunal Supremo y mandó a parar las detenciones indefinidas. Por igual regla había salido ya Virgilio Paz, quien recibió igual condena como implicado en la voladura de Letelier.

La acusación se empinó sobre la confesión de Townley, quien a cambio de condena benigna echó pa’lante a cinco MNCistas [Paz, Suárez, Ross-Díaz y los hemanos Guillermo e Ignacio Novo Sampol], amén de a tres oficiales de la policía secreta chilena (DINA): Manuel Contreras, Pedro Espinoza y Armando Fernández.

Motivos de Orfeo

La motivación trajo su causa de que el general Pinochet quería calmar a Letelier, exministro de Relaciones Exteriores, Interior y Defensa Nacional de la administración de Salvador Allende, quien desde su exilio en USA fustigaba como expreso político al orden dictatorial derivado del golpe de Estado (1973). Para calmarlo Pinochet no se contentaría con privarlo por decreto de la ciudadanía chilena y así estalló la bomba, pero a instancia de Washington Pinochet extraditaría al capitán Fernández y a Townley. El líder del MNC, Felipe Rivero-Díaz, declaró: “El General Augusto Pinochet es un cobarde y un traidor (…) Le tiemblan las piernas de miedo” [4].

Por la autoría intelectual, el mayor general Contreras y el brigadier Espinoza vinieron a ser condenados en Chile a fines de 1993 y mediados de 1995, respectivamente, a siete y seis años de cárcel. Townley cargó en USA con sentencia de al menos 3 años y medio sin exceder de 10, mientras el fallo contra el capitán Fernández corrió de 27 a 84 meses. Guillermo Novo Sampol y Ross-Díaz recibieron dos cadenas perpetuas cada uno e Ignacio Novo Sampol, 3 años por mentir al gran jurado, cargo que también recayó sobre su hermano.

Rivero-Díaz acotaría que este desenlace judicial distó de extrañarle “porque fundamentalmente nunca he creído en la justicia de este país”. Y recalcó que “la lucha continuará”. En ambos casos se equivocó. El MNC no pudo continuar la lucha por el descrédito resultante del crimen y acabó por desbandarse, mientras que la estrategia de la defensa jurídica —atacar la credibilidad de Townley como testigo de cargo y echarle la culpa a la DINA— surtió efecto en apelación. Las cadenas perpetuas se fundieron en absolución y los hermanos Novo Sampol arrastraron sólo sus cadenitas por falso testimonio.

Coda

La pista inicial de participación de exiliados cubanos en el atentado a Letelier vino de otro: el inefable Ricardo “El Mono” Morales, quien informó al FBI haberse enterado por Orlando “Piro” Bosch de que los hermanos Novo Sampol tenían algo que ver con la voladura de Letelier.

Notas

[1] A Barral le levantarían la tapa de los sesos hacia junio de 1985 en un tiroteo que se armó de repente dentro de la discoteca El Molino Rojo (Union City, Nueva Jersey).

[2] Dizque José Dionisio Suárez recibió este motete porque siendo teniente del Ejército Rebelde (ER) daba revolucionariamente, bajo la jefatura del comandante Hubert Matos en Camagüey, el tiro de gracia a fusilados. Incluso actuó como juez de los Tribunales Revolucionarios (Foto). Esta tortilla judicial se viró contra él en la causa contra Matos y fue condenado a dos años el 16 de diciembre de 1959. El 7 de octubre de 1960 escapó de la prisión y a la semana llegaba a Cayo Marquesa (FL) en yate del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), que lideraba Manolo Ray, exministro de Obras Públicas tronado por Castro al oponerse a enjuiciar a Matos.

[3] Hacia 2007 El Cepillo expuso en el Club Big 5 (Fontainebleau) ocho obras pictóricas junto a treinta de Luis Posada Carriles.

[4] Réplica [Puerto Rico], 3 de agosto de 1978, 2.


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