Actualizado: 04/12/2020 15:14
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Insurreción, Cubela, Blanco Rico

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Fidel Castro: “También soy opuesto al terrorismo. Condeno esos procedimientos. Creo que no se resuelve nada con eso”

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El 19 de noviembre de 1956, los militantes del Directorio Revolucionario (DR) Rolando Cubela y Gustavo Machín escapan en el vapor Lake Charles a Charleston (Carolina del Sur) y burlan así la persecución por el asesinato del teniente coronel [1] Antonio Blanco Rico, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM). El atentado había tenido lugar la madrugada del 28 de octubre en el Cabaré y Casino Montmartre, luego Restaurante Moscú hasta el 21 de enero de 1990 y desde entonces memorial de ruinas. Machín era amigo de un tal Lizardo García, ciudadano cubano de origen hondureño, quien como tesorero de empresa naviera arregló con el capitán vasco Juan Duñabeitia la partida clandestina en el muelle de San Francisco a las cinco de la tarde.

Atentado

La víspera del atentado, José “Pepé” Fernández Cossío trasladó en su auto al Montmartre a Cubela, Juan Pedro Carbó y Miguel Ángel Domínguez. Parqueó al fondo (Calle Humboldt) y permaneció a la espera en el carro, mientras los demás entraban por la puerta principal (Calle P) y subían al segundo piso. Domínguez fue al salón de juegos; Carbó y Cubela se sentaron a la barra del bar. A sus espaldas quedaba el elevador y al frente, un espejo que permitía estar al tanto de quienes subían o bajaban.

Este comando del DR buscaba ajusticiar revolucionariamente al ministro de Gobernación de Batista, Santiago Rey, o al jefe de Buró de Investigaciones (BI), coronel Orlando Piedra, quienes eran asiduos al Montmartre, pero esa noche de sábado no estaban allí. Quien sí estaba era Blanco Rico, junto con el coronel Marcelo Tabernilla y su asistente, capitán José Rodríguez Sampedro, acompañados de sus respectivas esposas: Martha Poli y Laura Leguina. A eso de las cuatro de la mañana del domingo dieron por terminada la diversión.

Al llegar al elevador, Blanco Rico apretó el botón. Cubela sacó su pistola-ametralladora Star de 9 mm y Carbó, su pistola calibre 45. Blanco Rico recibió ocho balazos en la espalda y cayó sobre Poli, herida en el abdomen y el brazo derecho. Tabernilla quedó también mal herido en la región costal, el antebrazo y la pierna del lado izquierdo; otras tres balas impactaron a Leguina en el mulo izquierdo. Al sonar los disparos, Domínguez agitó una granada ante quienes aún permanecían en el salón de juegos y amenazó con volarlos a todos si alguno se movía.

Rodríguez Sampedro resultó ileso, pero estaba desarmado. Si bien atinó a tomar el arma de Tabernilla no pudo balear ni dar alcance a los pistoleros del DR, quienes cruzaron el salón de juegos, bajaron seguidos del granadero por una escalera de madera que daba a la rampa de salida por la Calle Humboldt, subieron al coche de Pepé y se perdieron. Los escoltas habían estado matando el tiempo en la salida principal por la Calle P.

Reacción de Castro

El atentado se interpretó como derivación del pacto insurreccional antibatistiano que Fidel Castro y el líder del DR, José Antonio Echevarría habían firmado en Ciudad México y la prensa cubana publicó el 2 de septiembre de 1956. Sin embargo, biógrafos del quídam concuerdan en que declaró: “Ignoro quiénes son los responsables y los motivos que los impulsaron, pero creo que, desde el punto de vista político y revolucionario, no es justificable. El coronel Blanco Rico no era un esbirro torturador. No condeno el atentado como instrumento revolucionario, si las circunstancias lo exigen; sólo que no puede perpetrarse indiscriminadamente” [2].

Ya en la Sierra Maestra, Castro subiría la parada crítica contra el DR. Wendell Hoffman (CBS) reportó que rechazaba “enérgicamente los atentados personales” y hasta consideraba el asalto al Palacio Presidencial como “inútil derramamiento de sangre. La vida del dictador no importa (…) También soy opuesto al terrorismo. Condeno esos procedimientos. Creo que no se resuelve nada con eso. Aquí, en esta trinchera de la Sierra Maestra, es donde hay que venir a pelear” [3].

Reacción de Batista

Aquella misma madrugada Montmartre quedó cercado. El jefe de la Policía Nacional, brigadier Rafael Salas Cañizares, ordenaría poco después que dejaran salir a las mujeres. El administrador del local y el capitán Rodríguez Sampedro atestiguaron cómo habían procedido los atacantes e identificaron a Carbó al repasar fotos del archivo policial. Batista recalcó a la prensa: “No se tomarán medidas de excepción (…) Los culpables se entregarán a los tribunales”. Designó al coronel Pedro Barreras como jefe interino del SIM y formuló la hipótesis de responsabilidad de la FEU en alianza con Castro y quizás con el dictador dominicano Rafael “Chapitas” Trujillo.

Para la madrugada del lunes 29, cuatro jóvenes entraban a la embajada de Haití —Avenida 7ma y Calle 20, Miramar— para buscar asilo. Allí estaban ya —a la espera de visado— otros seis con salvoconducto del gobierno. A las dos de la tarde llegó Salas Cañizares con un piquete policial. El brigadier cruzó la simple reja que marcaba la frontera entre Cuba y Haití para avanzar por el jardín hacia el garaje. Al sonar unos tiros, ordenó abrir fuego y siguió avanzando hasta caer con un balazo en la vejiga, cuatro en el bajo vientre y otro a sedal en la cabeza. Dos tenientes de la policía fueron heridos de menor gravedad y a la postre cuatro cadáveres serían sacados del jardín y del garaje, junto con otros seis del interior de la sede diplomática.

Poshistoria

Carbó fue al asalto del Palacio Presidencial y caería el 20 de abril de 1957 en la redada ulterior de Humboldt 7; Domínguez murió de causas naturales y fue inhumado el 24 de diciembre de 1991 en La Habana, después de desempeñarse como funcionario en la marina mercante; Pepé fue Delegado del Consejo Superior de la Reforma Urbana en Pinar del Río antes de emprender larga carrera diplomática que llegaría hasta Japón [4].

Cubela anduvo navegando entre dos aguas por la historia de Cuba, pero dizque nunca olvidó cómo Blanco Rico hizo contacto visual con él y hasta le sonrío al caer. Así lo contó José Alemán, hijo de aquel ministro de Educación de Grau que saqueó el erario al amparo del Inciso K de la Ley de Ampliación Tributaria. Alemán Jr. alojó gratis a su amigo Cubela en el motel Tradewinds (Miami) heredado del padre. Allí Cubela empezó a sufrir pesadillas con Blanco Rico hablándole por las noches, pero la terapia de Alemán propició que reembarcara a Cuba en el yate Scapade [5], entrara por la Playa Santa Rita (Nuevitas) el 8 de febrero de 1958 y fuera jefe militar de la guerrilla del DR [rebautizado DR-13 de Marzo] que se afincó en la Sierra del Escambray.

Coda

A poco de triunfar la revolución, Cubela tuvo un accidente de tránsito en medio de la gozadera y comenzó a oír de nuevo a Blanco Rico por las noches. Dice Alemán que, antes de largarse al exilio, buscó a un siquiatra amigo suyo y ambos convencieron a Cubela de que la única manera de exorcizar a Blanco Rico era matando a Fidel Castro [6].

Notas

[1] Ascendido póstumamente a coronel. Al dar Batista el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, Blanco Rico era primer teniente y recibió los grados de comandante para fungir como ayudante de campo del general presidente. El 10 de marzo de 1954 ocupó la jefatura del SIM y para el 2 de mayo de 1956 era ya teniente coronel. César Reynel Aguilera et. al. dicen que era un militante comunista infiltrado en el ejército.

[2] Cf.: Claudia Furiati: Fidel Castro: uma biografia consentida, Editora Revan (2002), 276; Leycester Coltman: The Real Fidel Castro, Yale University Press (2003), 109.

[3] “Yo condeno el terrorismo”, Bohemia, 26 de marzo de 1957, 70.97.

[4] Pepé sería espléndidamente confundido con su hijo Pepe en el reportaje anodino “Panama Papers Show Cuba Used Offshore Firms to Thwart Embargo” (The Miami Herald, 07/06/2016).

[5] En este yate vino también Machín, quien sería viceministro de Hacienda (1959) e Industrias (1960-61), así como Jefe del Estado de Mayor del Cuerpo de Ejército de Matanzas antes de irse con Che Guevara a Bolivia. Terminaría cayendo en Vado del Yeso el 31 de agosto de 1967.

[6] Vid.: George Crile III: “The Riddle of AM LASH”, Washington Post, 2 de mayo de 1976.


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