Actualizado: 29/05/2020 12:36
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Cambios, VI Congreso del PCC

El beneficio de la duda

Si miramos de cerca los acontecimientos en la Isla, el hecho cierto es que Cuba está cambiando

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El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) ha concluido recientemente, pero más allá de su retórica convencional sobre el socialismo y del porcentaje de dirigentes históricos que permanecen en puestos clave de la dirección del país, queda el hecho esencial: el proceso de reformas ya ha comenzado y no hay vuelta atrás. Esta vez —Raúl Castro ha insistido una y otra vez— los acuerdos del congreso (una versión ampliada de los Lineamientos) serán implementados en toda su extensión, y ha añadido que la razón del fracaso será la “incapacidad (del Gobierno) para superar los errores que hemos cometido durante más de treinta años…”.

Desde el informe de apertura de Raúl Castro, en todos los debates y hasta en la clausura, prevaleció la crítica siempre que se analizó el desempeño del partido en los últimos 52 años. Cualquier observador puede cuestionar ese criticismo argumentando que tanto Raúl como su hermano Fidel tuvieron mucha responsabilidad en un gran número de esos errores y deficiencias. Así es, pero siendo tan evidente, la necesidad de culpar a alguien en este momento no es un tema crucial. La actual dirigencia —básicamente la misma— decidió evitar la segunda parte del harakiri, que fue, según los parámetros cubanos, muy duro y crudo, hasta el punto de caracterizar como “verdaderamente vergonzosa” su falta de preparación para el necesario rejuvenecimiento de la dirección del partido. Después de todo, ellos, en tanto que “generación de históricos” son, colectivamente, los portadores de esa culpa. Pero ahora el asunto fundamental es su buena disposición a caminar hacia delante con un diseño económico y social muy diferente.

Al hacerlo, de los 291 Lineamientos originales, 16 quedaron integrados en otros, 94 se mantuvieron íntegramente, se modificaron 181 y se incorporaron otros 36, para reunir un total de 311, lo que supone que el 68 % de estos lineamientos fue reformulado, partiendo de las críticas y sugerencias de decenas de miles de reuniones en las que casi 9 millones de personas expresaron libremente, y sin rodeos, cómo deseaban que fuera el futuro de su país a corto plazo (los próximos cinco años): una economía socialista en la que las relaciones de mercado, la propiedad privada, los pequeños negocios, las cooperativas privadas, y las inversiones extranjeras conformarán un nuevo modelo económico y social.

La puesta en vigor de algunos de los lineamientos más importantes (tenencia de la tierra, autoempleo, pequeñas empresas, descentralización, reducción drástica de la burocracia estatal, subsidios económicos, políticas e instituciones de la asistencia social, cierre de comercios estatales no productivos, despidos masivos, y otros) ya está muy avanzada. Continuarán ampliando los cambios al facilitar la compra y venta de propiedades privadas (viviendas, coches, tierra), el arrendamiento de instalaciones estatales a las personas que deseen crear sus propios negocios, otorgando créditos de bancos estatales a las pequeñas empresas, finqueros y cooperativas, y ampliando los incentivos a los inversores extranjeros.

Los Lineamientos deberán —en un futuro próximo— establecerse como leyes, códigos, normas y regulaciones, que con el tiempo conducirán a enmiendas importantes de la Constitución de la república. Paralelamente, el partido —al tiempo que se desvincula para siempre de cualquier obstrucción e intromisión en la administración del Gobierno— deberá tratar los innumerables cambios necesarios para redefinir su vida pública e interna (métodos, estilo de trabajo, estatutos), incluyendo su respeto hacia la diversidad espiritual del pueblo cubano, y continuar eliminando todo tipo de prejuicio respecto a las creencias religiosas, algo que —como subrayó el presidente Raúl Castro— reforzará la unidad de la nación. Esto, unido a la resolución que establece dos mandatos de cinco años para la dirigencia, que incluye al Presidente, constituye uno de los acontecimientos más relevantes del congreso.

A fin de garantizar la estricta supervisión del proceso de implementación y desarrollo de los lineamientos mencionados anteriormente, el congreso produjo el acuerdo de establecer una Comisión Permanente del Gobierno a cargo de tarea tan gigantesca. Marino Murillo Jorge, recientemente elegido miembro del buró político, presidirá su funcionamiento; sin duda, la comisión y Murillo constituirán dos de los actores más importantes de todo este proceso.

Murillo —arquitecto crucial de los Lineamientos—, que proviene de las filas de expertos de las FAR en el campo del proyecto de reformas conocido como Perfeccionamiento Empresarial, es uno de los tres nuevos dirigentes promovidos al buró político, y es mucho más joven que los históricos. Él, junto a dos tercios del nuevo Comité Central, representa las generaciones más jóvenes, entre los 40 y los 50 de edad.

La necesidad de rejuvenecer las filas, con una mayor representación de negros, mulatos y mujeres, además, se está tomando en cuenta y resulta ya muy visible. Pero este proceso de rejuvenecer a la dirigencia no ha concluido. El 12 de enero de 2012 se reunirá la Conferencia Nacional del Partido que dará continuación a la reconfiguración de la cúpula cubana. Raúl Castro señaló, sobre este nuevo Comité Central, que era solo el primer paso.

Si miramos de cerca los acontecimientos cubanos y los incontables cambios que están sucediéndose o en vías de implementación, independientemente de cualquier objeción que se les pueda hacer, el hecho cierto es que Cuba está cambiando; que en cinco años —si todos estos cambios son ejecutados— tendremos un país totalmente diferente de lo que es hoy, con una multitud de realidades que enfrentar. Nos guste o no, la fuerza motriz, los actores fundamentales se inspiran en Raúl Castro y están dirigidos por él. Ningún análisis serio puede negarles el beneficio de la duda.


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