Actualizado: 19/11/2018 9:53
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Colegio Médico Nacional de Cuba, Medicina, Médicos

El Partido Médico de la Revolución

Como se logró el control del Colegio Médico Nacional de Cuba y se destruyó dicha institución tras la llegada de Fidel Castro al poder

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Al triunfo de la revolución cubana el Colegio Médico Nacional de Cuba era, sin lugar a dudas, la institución gremial más prestigiosa en Cuba. Tenía registrado 6.406 médicos en todo el país, solo en la capital más de 3.000 de sus miembros formaban parte del Colegio Municipal de La Habana, que era el más numeroso e importante. El Colegio Médico había tenido una trayectoria destacada en los años cincuenta cuando lideró el Conjunto Cívico de Instituciones Cubanas, intento de la sociedad civil cubana para encausar y dar solución al conflicto que se vivía en aquellos años.

También esta institución gremial respondía de manera eficaz a los intereses de los médicos cubanos; en tanto que enfrentó al Gobierno de Batista en su intento de establecer un ilegítimo seguro obligatorio de enfermedad. El Colegio Médico logró el restablecimiento de la Ley del Seguro Médico declarada inconstitucional por el Gobierno. Una campaña por la rebaja del precio de las medicinas fue promovida por esta organización teniendo éxito. Lucharon contra el Gobierno en defensa de la inamovilidad de los médicos de sus puestos, para que no fueran desplazados por razones políticas, algo que vino después con la revolución. La institución participó en los congresos de la Asociación Médica Mundial en los años 1957 y 1958, donde promovieron una declaración condenatoria al régimen de Batista por la violación de los derechos de los combatientes antigubernamentales.

Es necesario destacar que el Colegio Médico Cubano gestionaba el desempeño de la Conferencia Médica Panamericana y subvencionaba esta. Promovió la reunión y declaración de La Habana de la Asociación Médica Mundial. El Colegio Médico Nacional recién había inaugurado su admirable sede en el Vedado con un edifico de indudable valor arquitectónico donde no solo estaba la sede de esta organización sino la del Seguro Médico. El edificio y todos los bienes que ocupaban esta fastuosa edificación, sin dudas, despertaban el apetito del poder político y la dedicación al latrocinio del recién estrenado gobierno revolucionario.

Permítanme señalar una relación de las conquistas del Colegio Médico Nacional para tener una idea de lo que se perdió cuando, con la llegada del socialismo, se produjo la debacle social y económica en nuestro país. Al llegar la Revolución y comenzando el Comandante a “sacudir la mata” se habían logrado las siguientes conquista para los médicos cubanos:

Decreto de Colegiación Medica Obligatoria (1933); Pactos con los centros regionales (1940); Ley del Retiro Medico, Banco de Sangre, “Día del Médico” (1943-1944); Ley de Colegiación Obligatoria de los Profesionales (1944); estatutos y reglamentos del Colegio Médico Nacional (1944); consejos disciplinarios nacional y provinciales (1944); reglamentos de la Asamblea Nacional y del básico de los colegios médicos municipales y el electoral (1945); inamovilidad médica y puesto doble (1944-1945); Ley del Seguro del Médico (1944-1954); y Pabellón Borges en el Hospital Universitario para la atención de los médicos enfermos.[1]

Como parte del control totalitario del Estado, la intervención de esta y otras instituciones por parte del nuevo poder socialista era dedicación engañosa para lograr los propósitos de una revolución, que dijeron ser de inspiración democrática y con apego al derecho, pero que termino siendo un régimen dictatorial e infractor del derecho. El Colegio Médico Nacional debía ser controlado y eventualmente hacerlo desparecer; eso se hizo.

Para lograr el control del Colegio Médico Nacional de Cuba, la dictadura hecho mano de un viejo dispositivo propio de indecorosos conspiradores; el de crear una organización paralela que socave la autoridad y asalte la institución que se quiere destruir. El Colegio Médico, que se regía por mecanismos democráticos y contaba con distintos grupos o partidos de opinión que ejercían sus derechos; vieron aparecer una nueva facción pro revolucionaria o comunista: el Partido Médico de la Revolución.

Antes de referirme a esta suerte de grupo de choque o brigada de respuesta rápida conformada por médicos pro castristas; debo señalar que esta camarilla tenía sus antecedentes en un grupo pequeño pero muy activo de médicos de inspiración comunista que constituyeron en el año 1954 al partido “Renovación Médica” logrando poner como tapadera al frente de este grupo al Dr. Arturo Aballi hijo, pero en realidad quien movía los hilos era el Dr. Gustavo Aldereguia. Sin excluir el desempeño de fuscos personajes que, aun siendo destacados profesionales médicos, mostraron un desempeño falaz en el orden político y personal; me refiero a los doctores José A Bustamante y Leopoldo Araujo.

Es así que siete meses después del triunfo de la revolución, el 18 agosto del 1959, un grupo de médicos se reúne en el anfiteatro del Hospital Universitario Calixto García para constituir el Partido Médico de la Revolución. Se dice que eran jóvenes médicos revolucionarios, pero en realidad el gestor y promotor de este equívoco, creado para socavar la autoridad del Colegio Médico Nacional, fue el Dr. Julio Martínez Páez. Incluyo aquí por su interés a los gestores y promotores del Partido Médico de la Revolución: Oscar Fernández Mell, José Ramón Machado Ventura, José Ramón Balaguer Cabrera, Oscar García Fernández, Rubén Rodríguez Gavaldá, Jorge Aldereguía Valdés-Brito, Heliodoro Martínez Junco, Creach Creach, Daniel Alonso Menéndez, Robertico Pereda, Jaime Alemañy Martorell, Genaro Suárez Suarez, Mario Escalona Reguera, Yodú Preves, Vidal Yebra, Roberto Guerra, Helenio Ferrer, C. Inglés, Abelardo Bush, Ricardo Portilla, Mariano Valverde, Pablo Resik Habib, Agustín Lage Salceiro, Manuel Álvarez Alonso, Conde Otero, Jacinto Montalvo y muchos otros…(¿?).[2]

Un alabardero del régimen en el artículo que aporta algunos de los datos sobre este engendro malicioso denominado Partido Medico de la revolución, dice al respeto de su creación: “El Partido Acción Inmediata tenía su líder, el Dr. Augusto Fernández Conde vocero del grupo de médicos burgueses y contrarrevolucionarios que pretendían continuar con su hegemonismo en el gobierno del Colegio Médico Nacional, sin reconocer que había llegado una Revolución verdadera donde el poder sería del pueblo y para el pueblo”.[3]

En cambio, el doctor Fernández Conde afirma sobre este “partido” lo siguiente: “con el objeto de apoderarse de la dirección de la clase médica, los médicos pertenecientes al ‘26 de julio’ y a otros movimientos revolucionarios unidos a los comunistas y otros disidentes del partido médico colegial ‘Acción Inmediata’, formaron el Partido Medico de la Revolución” al que obligaron a pertenecer a los que laboraban en el Estado, los Municipios y las Fuerzas Armadas”.[4]

Tal vez antes, mucho antes del advenimiento de la revolución, un grupo de profesionales médicos ávidos de nombradía y poder; desdeñando la dedicación democrática e institucionalidad del Colegio Médico Nacional de Cuba y su indiscutible influencia, se dedicaron en sórdidas tareas a confabularse contra esta entidad motivados por razones políticas, siendo como eran comunistas agazapados pero militantes roñosos. Estando al acecho, se sumaron al estreno socialista de una revolución democrática traicionada y atacaron con intrepidez a la organización de la cual eran parte y se beneficiaban. Probablemente el tenebroso personaje que fue gestor de esta argucia fue el Dr. Martínez Páez, defenestrado y excluido del poder prontamente.

Pero ya estaba formado este grupo de conjurados, nada encubiertos, ahora que eran parte de una revolución triunfante y devastadora desde sus inicios; entregados al protagonismo desenfrenado de los revolucionarios canallescos, sus intenciones apuntaban a controlar la educación médica superior, como lo hicieron con las depuraciones, y a hacerse del control total del Colegio Médico Nacional de Cuba incluyendo sus bienes que no eran pocos. Sirviendo a un régimen con vocación totalitaria, ellos mismos se hicieron cautivos y convirtieron en tributarios al resto de sus colegas que miraban con asombro la consolidación de un régimen autoritario.

Una caterva mínima de médicos cubanos, prestigiosos si en tanto que profesionales, pero dados a la conjura política pro comunista; sentaron las bases para ser parte de una revolución de inspiración democrática que tempranamente fue traicionada. Se suman a un grupo que solo busca acabar con una organización gremial y forman el Partido Médico de la Revolución. Fue así que embisten contra el Colegio Médico Nacional y dan cuenta de este de la forma más artera posible.

No, no fueron solo estos médicos malintencionados; también tuvieron siempre el apoyo del poder absoluto del gobierno y de las organizaciones policiales del Estado que ya empezaban su desmadre represor.

¿Qué hicieron para destruir al Colegio Médico Nacional? …, es algo que veremos en un artículo.


[1] Amado Ledo, E. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista (I ed.). Caracas, Venezuela: Hildo Folgar.

[2] Jova, R. I. (2011). 50 años después de la constitución y triunfo del partido médico de la revolución. Retrieved February 6, 2018, from http://www.ilustrados.com/tema/13097/anos-despues-constitucion-triunfo-partido-medico.html

[3] Ibidem

[4] Fernández-Conde, A. (n.d.). La Federación Medica de Cuba (1925-1943) y el Colegio Médico Nacional de Cuba (1944-1963). Las luchas y conquistas de la clase médica cubana hasta el advenimiento del castro comunismo en 1959. La clase médica y el Castro comunismo 1965. Citado por E Amado - Ledo en: El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista página 62.


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Médicos del hospital Universitario Calixto García que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to)Foto

Médicos del hospital Universitario Calixto García que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to). Revista Bohemia, 1962.