Actualizado: 23/10/2017 23:51
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Partido, Congreso, Reformas

El PCC, un partido esquizofrénico

Por la Constitución, este partido único tiene la dirección del país y sus planes muestran la más absoluta ruptura con la realidad

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El reciente XIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba —informado por Granma (15/01/2016)— comenta los documentos que se discutirán en la próxima cita en el mes de abril, del VII Congreso del Partido: “la Conceptualización del Modelo Económico Social Cubano de Desarrollo Socialista”, el “Programa de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030”, y por último el análisis del incumplimiento de los Lineamientos aprobados hace un quinquenio.

Resulta ciertamente calamitoso, que de los 313 Lineamientos aprobados solo el 21 % se han puesto en práctica y el 77 % está en proceso de aplicación. El otro 2 % desapareció de las cuentas.

Como es habitual, Granma no explica cuáles se han cumplido y en qué medida han resuelto algo en el país y las causas de un resultado tan exiguo, pero promete al final de la breve reseña que seguirá dando información más adelante, como si se tratase de una telenovela en la que no se sabe qué pasará en los próximos capítulos: habitual falta de respeto a la población por la impunidad de unos medios de comunicación propiedad monopólica del partido cubano.

Granma nos informa que además hay 600 propuestas de cambio en el “texto” de la Conceptualización discutidos por el Comité Central, y Marino Murillo dice que se tendrán en cuenta para hacer un documento mejor. Obsérvese que la prioridad es hacer un documento mejor para el futuro y no la explicación del incumplimiento del 79 % de los Lineamientos.

Los ciudadanos no se han enterado cuándo se reunió el Comité Central del Partido y mucho menos de lo que se discutió en esa reunión secreta. Así el partido dirige la nación, por la Constitución, pero los ciudadanos son los últimos en enterarse de las decisiones de un partido que no los consulta para conformar la agenda de discusión y solo les exige la aprobación de medidas que no tienen nada que ver con sus necesidades e intereses. Primera causa de la ruptura con la realidad del partido gobernante.

El problema de los documentos

El orden de prioridad es discutir dos documentos para el futuro, que la experiencia de estos últimos 57 años nos ha evidenciado a los cubanos que siempre el futuro es peor, por las reiteradas incapaces políticas públicas, o porque son tan zigzagueantes —para peor— como los precios de los productos de primera necesidad en el mercado interno.

La preocupación de hacia dónde se encamina el país, fue una demanda muy fuerte de al menos los profesionales del país hace diez años, pero en realidad la decisión de crear una comisión ad hoc y secreta, que nadie sabe quién la integra y cuáles conocimientos tiene esa comisión no elegida para elaborar hacia dónde va el país, demuestra la falta de transparencia del partido único y que los documentos que fabrica no tienen la intención de acoplar con la realidad, ni menos lograr un consenso político real. Los Lineamientos, que eran para cumplirse en el quinquenio, ahora se trasladan, al parecer, hacia la eternidad y el presidente del país, el Buró Político y el Consejo de Estado y de Ministros no se hacen responsables del pésimo trabajo cuando en cualquier otro país democrático tendrían que presentar su dimisión.

La Conceptualización evidencia un asunto más grave: Diez años, Raúl Castro “dirigiendo” el país, y los políticos cubanos experimentan políticas con total impunidad. Han dirigido el país durante diez años dando tumbos igual que el hermano mayor, dando tumbos, porque en realidad “el socialismo nadie sabe cómo se construye” (sic).

La Conceptualización que es de hecho un supuesto nuevo programa del partido, no ha sido discutido con sus bases. Se le impondrá a sus militantes, y luego a la ciudadanía, con derecho a corregir alguna que otra palabra, agregar alguno que otro párrafo, como es habitual en todos los documentos importantes que se aprueban en el país. Esta es otra causa grave de la ruptura del partido gobernante con la realidad. Ni sus propias bases participan en la definición de la agenda de discusión y el Parlamento es un florero decorativo en el Palacio de las Convenciones cuatro días al año.

Servirá este documento como propaganda del régimen hacia el exterior para intentar convencer a nivel internacional que el sistema de “socialismo real” es viable con otro nombre, con medidas “gatopardistas” y con similar lenguaje. Esta propaganda se dirige sobre todo a la izquierda minusválida que por ceguera ideológica o por intereses políticos propios sigue legitimando al Gobierno cubano. También servirá para los organismos internacionales como pantalla de cambio. Las personas con información de primera mano verán en ese documento la evidencia de la esquizofrenia del partido cubano.

Elaborar un plan de desarrollo hasta 2030, es una burla mayor a la población. Cada año se anuncia el incumplimiento de todos los planes económicos en la agricultura, en la ganadería, en la producción azucarera, en la construcción, en la industria, en las inversiones, en los planes de vivienda, en el abastecimiento de los productos de primera necesidad a la población, en la recogida de basura, en el mantenimiento de los hospitales, en la distribución de agua potable, en el transporte público, en la distribución de energía eléctrica, en la distribución de gas licuado y hasta en la producción nacional de los medicamentos. Según las informaciones de la propia prensa nacional, ningún plan se cumple, pero la economía crece por obra y milagro del nivel paupérrimo desde donde se parte. Cuatro malangas más que el año anterior, y crece un 25 % la producción. ¿Qué credibilidad puede tener un plan hasta 2030 si todos los anteriores se incumplen y los responsables no dimiten por los incumplimientos?

Ya sabemos las explicaciones de los incumplimientos de los Lineamientos aunque el partido lo mantenga en silencio y el Granma nos prometa nuevos capítulos de la saga de la incapacidad gubernamental como si fuéramos un pueblo de tontos: El embargo norteamericano, la sequía, problemas organizativos de la cadena puerto-transporte-economía interna, falta de previsión de las necesarias importaciones, envejecimiento del parque automotriz e industrial, falta de cumplimiento en los planes de inversiones, indisciplinas administrativas y falta de control y por supuesto, la caída de los precios de los productos de exportación y el encarecimiento del petróleo, ah no, eso ya no lo pueden decir, pero fue parte de la cantaleta durante al menos 50 años.

Cada comentarista puede aportar a este manojo de justificaciones, algo que los cubanos hemos aprendido de memoria a fuerza de reiteración en el último medio siglo y que sabemos que ninguna va a la raíz de todos los problemas sin solución: la estructura del sistema económico y político cubanos.

Cuando un partido político se cubre de tamaño descrédito, que sin informar todos sabemos las justificaciones que darán sobre porqué no se cumple nada, es hora que se retire o se transforme en otra cosa.

Todo lo que he analizado es copia fiel del “socialismo real” soviético, lo único que cambia son los nombres de los documentos, pero la ausencia de democracia ciudadana y de los propios militantes, la falta de información y de estadísticas fiables, la esquizofrenia del discurso y los documentos con respecto a la realidad, los mecanismos verticales de ordeno y mando en la vida civil, junto a la corrupción galopante en las empresas estatales, en el partido y el Estado y una inmensa burocracia parasitaria a la que se mantiene porque es la única base de apoyo al régimen —clientelismo—, son todos rasgos que evidencian la copia fiel del “socialismo real” soviético hasta 1985, incluyendo también la represión a los que no comparten semejante delirio de la élite en el poder. Tan “real” fue ese “socialismo soviético”, que por esquizofrénico se derrumbó por sí mismo.


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