Actualizado: 10/12/2018 18:40
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Batista, Fidel Castro, Raúl Castro

Fidel sin fidelato

Desde el primer momento, al tiempo que comenzaba la divinización de Fidel Castro, el hermano sucesor la emprendió en apariencia contra el fidelato

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Antecedentes

Cuando Gerardo Machado es derrocado (12 de agosto de 1933) asume la Presidencia por 24 horas el general Alberto Herrera e inmediatamente el Congreso designa a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo del Padre de la Patria. El descontento no se calmó pues se consideraba ese gobierno un “machadato sin Machado”. Duró 22 días.

Veinticinco años después, la segunda dictadura bajo Fulgencio Batista convoca elecciones el 3 de noviembre de 1958, desconocidas por la oposición e incluso por el gobierno estadounidense[1] por fraudulentas y a sus resultados: un “batistato sin Batista”.

Antes de dos meses huyeron el dictador y el presidente “electo” en el mismo avión.

Con Fidel Castro ha ocurrido exactamente lo contrario, hasta hoy. Desde el 31 de julio de 2006 en que entrega formalmente el poder a su hermano Raúl, comenzó a desmontarse todo el andamiaje del “fidelato”, y simultáneamente la divinización del que hasta ese momento ejerció el poder más absoluto de la Historia en un país. Comenzaba un “Fidel sin fidelato”.

La campaña de divinización es constante y desmedida. El hombre resulta un genio universal. Como el cuento donde alguien, que despedía un duelo, ante la señal de “corta” moviendo el dedo índice y el del medio, a modo de tijera, que le hace un concurrente exclama: —Ah! Y también era barbero.

Ni palabra sobre los desastres socio-económicos y tragedias familiares. El poder absoluto ejercido en nueve lustros no tiene nada que ver con la pésima situación actual reconocida por el propio partido&gobierno[2]

Desde el primer momento —al tiempo que comenzaba la divinización— el hermano sucesor la emprendió en apariencia contra el fidelato: frases sobre los méritos y sacrificios del pueblo cubano, sobre el derecho de tomarse un vaso de leche, sobre las prohibiciones absurdas y otras que se han quedado muchas en eso, en frases. También se pronunció sobre la excesiva permanencia en el poder y sobre el papel a jugar en lo sucesivo por las instituciones. En la última sesión de la asamblea nacional lamentó las dificultades provocadas por la enmarañada situación heredada y la imposibilidad del calcular el daño inmenso provocado por la doble moneda. Todo eso más la consigna de construir un socialismo próspero y sostenible califica de hecho al mandato anterior de autocracia irracional.

La “solidaridad internacional”, que hoy se ha convertido en negocio de renta de fuerza de trabajo, los contingentes, las microbrigadas, la batalla de ideas, las concentraciones multitudinarias, marchas del pueblo combatiente, el médico de familia, los planes de becas masivos y las escuelas en el campo, los hipertrofiados e insostenibles “planes de la revolución” agropecuarios, y las postreras moringa y acerola, se han ido desmontando hasta el mínimo posible, una especie de plan de liquidación de lo que simbolizó una era.

Sin embargo, quedan los medios de propaganda incluidos artistas e intelectuales domesticados, el aparato represivo-fuerzas armadas, y la espesísima burocracia, en todos los casos empoderados dando la razón a José Martí cuando sentenciaba:

“Todo poder amplia y prolongadamente ejercido degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras”[3]

Pero sobre todo queda un país que muestra una contradicción si no inédita al menos muy rara: descapitalizado con patrimonio destruido u obsoleto y endeudado hasta el cuello… Ah! Y quedan las edificaciones feas y goteantes sobrevivientes.

Génesis de la pesadilla actual

El modelo de “socialismo” adoptado por la Unión Soviética y el resto de los países de Europa Oriental y Asia que lo copiaron (o le impusieron) resultó inviable, ineficiente por su diseño. La combinación “dictadura del proletariado” en lo político y “economía centralmente planificada” demostró alternancia del voluntarismo, que provoca avances anárquicos, al inmovilismo que atrasa el desarrollo, siempre con ineficiencia crónica.

Pero todos los países donde se implantó si bien quedaron atrasados con respecto al resto del mundo, comparados entre ellos mostraron avances relativos desde la implantación al desmerengamiento; como ejemplo la República Checa se recuperó rápido y se colocó donde estaba cuando se le impuso el sistema con los tanques soviéticos: entre los primeros países de Europa y del mundo en los indicadores económicos y sociales.

En Cuba no ocurrió así, el rebautizo de la “dictadura del proletariado” por la “democracia socialista” resultó en un mando único absoluto —autocracia perfecta— y en lo económico la pretendida planificación centralizada devino en centralmente des-planificada, por tanta barrabasada salida de la mente de quien ostentó el poder absoluto, con un grado de estatalización de la sociedad jamás alcanzado en otros países, permitiéndole desbaratar el plan cuando quería. Así, algo ineficiente desde su diseño se convirtió en catastrófico.

No es espacio ni propósito comparar cifras de antes y después de 1959, baste decir que la moneda nacional se cotizaba a la par del dólar, el superávit comercial fue constante hasta 1960, la migración, sin los resultados espectaculares de las primeras décadas no era el desastre actual que alcanza el 22 % de la población emigrada, las agroindustrias y la ganadería, fundamentalmente vacuna, producen menos del 30 %, la marina mercante y de pesca desaparecieron, la prensa escrita pasó de 16 diarios nacionales, y al menos uno por provincia, a las raquíticas ediciones del Granma y Juventud Rebelde. Este tema amerita un ensayo por su volumen y complejidad, pero es indudable que el país se encuentra en mucha peor situación económica y social que en 1958.

Descapitalizado con patrimonio destruido u obsoleto y endeudado hasta el cuello… Los tres calificativos están relacionados. Su origen está en el modelo copiado de la Unión Soviética y en su pésima aplicación empeorando algo ya ineficiente. Las acciones causantes de esa situación resultan imposibles en un sistema político con libertad de expresión, división de poderes, en fin, la democracia que permite el debate público.

Desmontar el fidelato, sin afectar la esencia del sistema que ya demostró su inoperancia con el desmerengamiento, o lo que es lo mismo, cumplir la consigna de construir un socialismo próspero y sostenible lanzada por el hermano sucesor manteniendo problemas comunes —en mayor o menor medida— a todos los exsocialistas, incluyendo China y Vietnam, pasa en lo económico por resolver los tres problemas enunciados y en lo político por eliminar las causas que los motivaron.

¿Cómo pretende el partido&gobierno recapitalizar el país, reindustrializarlo y modernizar la base productiva resolviendo a la vez el tenebroso problema de la deuda externa? Para responder a esas interrogantes debemos ir a la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo y a las acciones que en medio del tradicional secretismo se vislumbran en los medios de propaganda y los escritos de los intelectuales panegiristas, entre ellos los historiadores que cuentan, escriben o enseñan “media historia”.

Cuyos gobernantes pretenden mantener el sistema político con apertura al capitalismo malo: sin Estado de derecho. Realmente un programa partidista como los que se hacían en la Unión Soviética, Cuba y el resto del “campo socialista”.

Reconocimiento del desastre y el de atrás… que arree

“Entre los desequilibrios económicos se destacan la no correspondencia entre: el trabajo aportado y su remuneración; las disponibilidades y las necesidades de divisas; las demandas crecientes y la insuficiente oferta de bienes y servicios; así como las tendencias adversas entre las importaciones y las exportaciones.

Se agudizó la baja productividad e ineficiencia, con énfasis en el sector agropecuario, la obsolescencia tecnológica de la planta industrial y de la infraestructura, la dependencia excesiva de fuentes no renovables de energía, los limitados encadenamientos productivos, además de la incidencia de muchos de estos problemas en riesgos y daños medioambientales.

También se incrementó la falta de organización, de disciplina, exigencia y control en la gestión de actividades productivas y de servicios, incluido el proceso inversionista.

Las serias limitaciones económicas para la satisfacción de múltiples necesidades, unidas a los impactos negativos de la dualidad monetaria y cambiaria, han incrementado el desplazamiento de trabajadores a actividades de menor calificación, pero mejor remuneradas, o hacia el exterior. También, las diferencias económicas y sociales no provenientes del trabajo aportado, el que en muchos casos no es adecuadamente retribuido.

(…) otros fenómenos negativos en determinados segmentos de la sociedad, entre ellos, conductas contrarias a nuestros principios y valores, como el desinterés por trabajar con eficiencia, manifestaciones de individualismo, burocratismo, corrupción, delitos, indisciplinas, otras desviaciones y formas de marginalidad social”.

Lo anterior no está escrito por algún “traidor mercenario del imperialismo”: forma parte de la introducción al programa del partido&gobierno[4]. Escrito con eufemismos y temas cardinales omitidos[5], reconoce la pésima situación económico-social del País proponiendo en lo político más de lo mismo: cero libertad de expresión, nada de elecciones libres ni separación de las estructuras del poder. Mantiene la vigencia del artículo cinco de la constitución copiada de la soviética, traducción del seis de ésta.

El documento resulta parte de la divinización de quien durante nueve lustros gobernó con poder absoluto y que sin embargo no tiene, según el documento, responsabilidad alguna en la situación descrita. Sin embargo, los propósitos enunciados —en lo económico— contradicen totalmente el fidelato:

En el Capítulo 2, inciso 1) se reconoce como una de las formas de propiedad la privada, al respecto expresa: Sus propietarios pueden ser personas naturales o jurídicas, cubanas o extranjeras, quienes son responsables del cumplimiento de sus obligaciones.

Pero más adelante aclara:

Las personas naturales cubanas pueden constituir los siguientes tipos de negocios:

Pequeños negocios, que se realizan, en lo fundamental, por el trabajador y su familia. Estos no constituyen entidades empresariales ni tienen personalidad jurídica. (Cuentapropismo)

2) Empresas privadas de mediana, pequeña y micro escalas según el volumen de la actividad, cantidad de trabajadores y objeto social, (…). (PYMEs)

Estas empresas realizan actividades autorizadas a mediana o inferior escala…

Así se restituye a los cubanos el derecho del que fueron privados el 13 de marzo de 1968, cuando la llamada “ofensiva revolucionaria” defenestró casi 60 mil Pequeñas y Medianas Empresas de cubanos. Pero hasta ahí: las empresas grandes se autorizan exclusivamente para extranjeros. Siempre el apartheid para los cubanos en su tierra.

En el Capítulo 3, inciso b) El peso cubano es la única moneda y centro del sistema financiero nacional. (…). Significa: unificación monetaria.

Existe una tasa de cambio económicamente fundamentada respecto a las monedas extranjeras (…). Desvalorización del peso cubano = catástrofe para el cubano de adentro y de abajo. Quién no cuente con remesas…

Pero Raúl Castro no cumplió esta medida… que se las arregle Cucharita III[6].

En fin, se reconoce que “el modelo no sirve ni para nosotros mismos”, como dijo el caudillo fallecido en momento de brillantes y se proponen medidas que generarán cambios fundamentales fidelato, para que las aplique el que venga detrás.


[1] Véase el libro El Cuarto Piso de E.T. Smith, entonces embajador estadounidense.

[2] Véase Introducción de “Conceptualización del Modelos de Desarrollo Económico y Social Cubano” documento programático del partido&gobierno.

[3] José Martí, Obras completas, t 9, p 340.

[4] Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.

[5] Como la utilización de las tierras agrícolas en el 43 %, los ínfimos rendimientos agropecuarios, la inmensa deuda externa…

[6] Cucharita I: Manuel Urrutia; Cucharita II: Osvaldo Dorticós; Cucharita III ¿Díaz-Canel?


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