Actualizado: 20/10/2021 13:39
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Comunicación

«Fidel te vigila»

Existe preocupación entre los comunicadores oficialistas: Temen 'criticar', como ordenó Raúl, y 'ser criticados', como hace Fidel.

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En su última reflexión, Fidel Castro se alarmó e inquietó a algunos, por la publicación en "un medio masivo de la Revolución" de un comentario que "le hace el juego al Imperialismo", según su vocabulario enfermizo. Es algo ya común en el discurso político del ex gobernante no mencionar concretamente el órgano de prensa al que se refiere; pero la desesperación que provocó su más reciente crítica entre los periodistas nacionales, extranjeros, oficialistas y contestatarios, no tiene precedentes en la Isla.

Una fuente vinculada a la Unión de Periodistas de Cuba (la oficialista UPEC) informó a ENCUENTRO EN LA RED que el artículo de marras fue publicado el 15 de abril por Juventud Rebelde, bajo el título "Poner el ferrocarril en sus rieles". En el sitio en internet del diario aparece actualmente como "Exhortan a la renovación del ferrocarril cubano".

Según la fuente, que habló a condición de permanecer en el anonimato, "no se han tomado medidas aún, puesto que no se hizo ningún cuestionamiento concreto a la Revolución, sino fue un simple comentario que achacó al Período Especial el deterioro de la red ferroviaria cubana".

En el mencionado artículo, el periodista Jorge Legañoa Alonso sostuvo ideas como las siguientes: "El Período Especial dio un duro golpe al esfuerzo modernizador de este sector que impulsaba la Revolución, pero es preciso preservar su tradición y hacerlo renacer". No obstante, lo que molestó a Castro estaba al parecer en boca de la entrevistada, Dolores Lahaba, galardonada recientemente con el Premio Nacional a la Vida y Obra, de la oficialista Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros Civiles de Cuba.

Loló, como es conocida esta pionera de las obras de construcción de vías férreas en estos últimos cuarenta años, se lamentó en la entrevista de que el actual patrimonio ferroviario nacional dista de ser el "ideal", porque "necesita de una gran inversión".

Lahaba, de 65 años de edad, fue la primera mujer ingeniera que a principios del gobierno de Fidel Castro (1967) se incorporó a la rama del transporte, específicamente al ferroviario, y desde allí participó en la transformación de las vías y los puentes de madera, construidos a principios del siglo XX, sustituidos por los de hormigón importados de la antigua Unión Soviética.

El ferrocarril "es una esfera que, con el derrumbe del campo socialista y el período especial, se deprimió", declaró.

La entrevista concluyó con un cuestionamiento no sólo del llamado Período Especial, sino también de la tan llevada y traída atención al hombre: "En la desatención a las vías también influyó el éxodo de fuerza de trabajo en medio de la situación del país, y que de todo aquel personal que tenía conocimientos sólidos, sólo se quedaran unos pocos, insuficientes para mantener el ferrocarril".

Cuba tuvo ferrocarril primero que su antigua metrópoli, España, y fue el primer país en América Latina en inaugurarlo, al concretar el tramo La Habana-Bejucal en 1837. El auge de la industria azucarera aceleró el desarrollo de esta rama de la comunicación a principios del siglo XX.

Luego de las transformaciones llevadas a cabo por el gobierno en los últimos 50 años, y con la llegada de los noventa, la contracción del ferrocarril se hizo sentir, sobre todo en el transporte de pasajeros. De los alrededor de 12.000 kilómetros de vías férreas que existen en Cuba, más del 60% es utilizado por la agonizante industria azucarera, con locomotoras soviéticas que llevan más de 30 años en explotación.

Según datos oficiales, fue suspendido el 40% de los viajes de pasajeros durante el Período Especial. Actualmente, el principal tren de la ruta La Habana-Santiago de Cuba necesita al menos 14 horas y media para arribar a su destino, y funciona con coches europeos de segunda mano.

Censura real y bloqueo mental

Raúl Castro "invitó" a la sociedad a plantear sus problemas y, luego del discurso del 26 de julio de 2007, "llovieron" las quejas sobre la burocracia e inamovilidad del régimen. En cuanto a la prensa, el gobernante la conminó a reflejar las dificultades, y así la población comenzó a vivir el espejismo de que "ahora sí se está criticando".

Los cuestionamientos realizados por los medios oficialistas se han mantenido, sin embargo, en posiciones cómodas para el poder político y en "franca lucha" contra "los problemas subjetivos" y "el bloqueo yanqui", según se puede leer en las ediciones de los maltrechos Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores.

Pese a ello, la aceleración de la crítica y el "embullo" de los periodistas oficialistas comienza a levantar ronchas entre las autoridades, temerosas de que los cuestionamientos a administradores de restaurantes y mercados agropecuarios lleguen hasta la alta política.

En la última semana, al menos dos artículos publicados por Granma achacaban al Periodo Especial problemas concretos de la sociedad actual.

En la edición del día 11 de abril, los periodistas Susana Lee y Arnaldo Santos, al referirse al deteriorado sistema de alumbrado público en el país, planteaban: "Los años del Período Especial limitaron significativamente la asignación de recursos para detener el deterioro de esta red".

Mientras que el propio día 15, en un reportaje sobre el quebranto de las instituciones educacionales del país, la periodista Leticia Martínez enunciaba las principales causas del problema: "La estrechez económica del Período Especial, el bloqueo impuesto a Cuba y el mucho más peligroso bloqueo mental asestaron un fuerte golpe a la necesaria formación de técnicos".

Entretanto, el 10 de abril, en la revista Bohemia, el comentarista Ariel Terrero preguntaba: "¿cuándo terminará el Período Especial?".

"Muchas veces he tratado de vislumbrar, entre ansioso y curioso, la línea de meta de este maratón de supervivencia y decoro que comenzó hace casi 20 años. A falta de habilidades de babalao o bolas de cristal para entrever una fecha límite, he rebuscado condiciones económicas que identifiquen la llegada al fin; una las resume a todas: cuando los trabajadores cubanos puedan vivir, limpiamente, de su labor, sin necesidad de regalos remesados o inventos de cultura dudosa", decía Terrero.

Actualmente, los censores políticos se reúnen con los comunicadores, según reveló a ENCUENTRO EN LA RED una fuente del sector, para "encarrilar el camino, debido a que algunos se han mandado a correr con los 'aires renovadores' del Congreso de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba)".

"El peligro lo ven en que en breve será el Congreso de la UPEC y temen que se cuestionen aspectos políticos desde la prensa oficialista", añadió la fuente.

Lo cierto es que el control sobre las publicaciones ha arreciado. Los temas críticos deben estar centrados "en figuras de la baja dirección o, en algunos casos, en mandos intermedios, pero nunca la crítica puede reflejar las altas esferas", de acuerdo con declaraciones recientes de un intelectual a un corresponsal extranjero acreditado en La Habana.

El bozal colocado a la prensa oficialista sigue siendo efectivo. Los medios de la Isla no han reflejado en ninguno de sus espacios varias de las medidas promovidas por Raúl Castro.

"No pudimos publicar nada" sobre la reapertura de las instalaciones turísticas a los nacionales, "porque era inconstitucional que los cubanos no pudieran visitar los hoteles. Por lo tanto, no iban a entregar esa arma tan peligrosa a la opinión pública", declaró la fuente de la UPEC consultada por este diario.

En su reflexión del miércoles, Fidel Castro criticó los puntos de vista de comunicadores cubanos que, a su juicio, realizan declaraciones a la ligera. "Medítese bien lo que se dice, lo que se afirma, para no hacer concesiones vergonzosas", dijo.

Según el ex gobernante, los problemas que enfrenta Cuba son originados por el embargo estadounidense y el Período Especial, "consecuencia inevitable de la desaparición de la URSS, que perdió la batalla ideológica".


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