Actualizado: 07/08/2020 16:54
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Dólares, Economía, Compras

La duda de Ulises

Trabajadores cubanos sin defensa sindical y sin dólares

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Rollizo y con hablar balbuceante a sus 55 años, Ulises Guilarte, es un ingeniero nacido en Artemisa, y poderoso Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba. No contento con tal cargo, participa además en el alto nivel de decisiones de comunistas y el Estado. Detrás de una imagen poderosa, agresiva, conquistador de mujeres como buen macho alfa, se esconde un hombre inseguro, dubitativo, temeroso. Un tipo que prefiere no tomar decisiones, por miedo a equivocarse ante su jefe o sus padres.

Ulisito, como le decían de niño cuando visitaba la cafetería donde solo vendían batido de plátano, al pie de la carretera central, y que renombró extraoficialmente a su terruño, solo estuvo presente en los medios de comunicación nacionales de manera esporádica, en los últimos días. La última, el 21 de julio, el semanario El Artemiseño, reportó como unció a la nueva jefa sindical de la provincia. La compañerita, según sus palabras, Nadia Toca.

El jefe del sindicato oficial, “representante” de los trabajadores cubanos, no ha comentado en público sobre el “paquetazo” de medidas tomadas por el gobierno, en especial la de crear mercados solo para comprar en dólares norteamericanos y otras diez divisas internacionales.

De manera anecdótica, se puede advertir. En estas tiendas de pago en MLC, los productos de uso, en especial electrodomésticos, bajaron aproximadamente sus precios un 10 % respecto al precio en CUC. Refrigeradores, lavadoras, televisores cubanos de muy mala calidad y prestaciones, equipos de aire acondicionado y un corto etcétera. Ese mismo por ciento, además, fue el restado a las tarjetas de compra, cuando ingresabas dólares americanos, a mediados del año pasado. Tal menudencia implica un incremento de hasta un 20 % del poder adquisitivo del dólar, en esos mercados, y una devaluación del peso cubano en ese mismo rango.

Con los productos alimenticios y de aseo, hay “cierto equilibrio”, entre los precios en dólares y en pesos cubanos previamente. También para el libro de curiosidades, además de lo estrafalario del “pomo de espárrago” de 350 gramos, a $62, lo que parece más un error que una decisión, están los precios de la carne de res, en hasta $36 por kilogramo, según el corte.

El equilibrio es una metáfora. La libra “del corte” ejemplificado equivaldría a 450 pesos. Racionalicemos. Un médico, beneficiado con la reforma salarial del 2019, cobra 1.800 pesos mensuales. Un trabajador de la construcción, en las modernas torres que levantan el emporio militar industrial y empresas francesas, en el malecón habanero, recibe 2.000 pesos. En ese mecanismo el doctor pagará el 25 % y el albañil el 22,5 %, ambos de su salario, para llevar una libra de beef a su mesa. Los demás ejemplos deprecian cualquier análisis por sinvergüenzura.

¿Pero que hacen los jefes de los sindicatos de la salud y civiles de la defensa (el Doctor Badía Gonzáles y el coronel Alonso Monterrey, respectivamente), ante la debacle de los salarios de sus representados? Nada. La orden emitida por el dubitativo Guilarte de Nascimiento es hacer mutis. No importa que el galimatías de la economía cubana, y las malas decisiones del ministro Alejandro Gil, hunda el salario de los trabajadores cubanos, hunda en la pobreza a miles de familias de hombres y mujeres, trabajadores en las fábricas, en los campos y en los servicios, y su capacidad para crear riquezas.

La impopular medida de crear las tiendas para comprar en MLC, además de desmoralizar a la nación, destruye su economía, y viola la propia constitución cubana, pues las indicaciones del Banco Central de Cuba, de última hora y subsiguientes a la instauración de la medida, son solo barniz, justificación, herramientas coyunturales, que hoy sirven, y mañana se desechan, pues no está establecida una equivalencia real entre el peso y el dólar, que permita tramitar la conversión a favor de productores y dadores de servicios.

Guilarte, el “mandante” de la CTC, sabe que la impopular medida de vender productos de primera necesidad en dólares, provoca un mayor desgaste del presidente, cercado por problemas económicos, corrupción, falta de legitimidad y de temple, e inseguro, como cuando niño prefiere no referirse al tema, ni a favor, ni en contra. Todo lo contrario.

No le interesa defender a los trabajadores. Le interesa salvarse a si mismo. Sabe que ahí le va su supervivencia política en momentos de cambio, y también que hay otros de su mismo nivel pensando como él, y que pueden sacar del poder al actual presidente.


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