Actualizado: 26/11/2022 10:59
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UE: Posición Común

Otro año de buena voluntad

¿Qué ha decidido Europa sobre sus relaciones con La Habana?

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No constituye un secreto que las altas instancias de la UE, a través de sus representantes en Cuba, y en particular varios países miembros mediante sus funcionarios, han procurado tener información de primera mano sobre lo que acontece en materia de derechos humanos en el país.

Ellos han sufrido la vigilancia y el acoso de la policía política y sus informantes durante sus desplazamientos por el archipiélago, cuando han visitado los humildes hogares de los supuestos mercenarios secuestrados en prisión, y han conocido las carencias y sufrimientos de sus familiares, así como del pueblo en general. Estos gestos no sólo resultan beneficiosos para la toma de decisiones de la UE, sino que constituyen estímulos para esas personas que sufren injustamente.

Sería aún más provechoso para que esa prestigiosa y democrática institución realmente pueda tomar y ejecutar sus decisiones en contribución al pueblo cubano, que los representantes de los demás países de la UE realicen esfuerzos y sacrificios similares. Sí, son sacrificios, porque en sus países desde hace muchos decenios ellos han ganado la libertad y la seguridad de que disfrutan, y más que ejecutar un trabajo de rutina se exponen en esas ocasiones, y diariamente incluso, a las mismas tensiones que lesionan permanentemente la salud mental y física de los cubanos.

Su rama de olivo

Ciertamente, en su evaluación no se expresa que la política de diálogo crítico resultó un monólogo de 25 gobiernos hacia un supuesto homólogo que ha validado formidablemente el refrán de que "no hay peor sordo que quien no quiere oír". Pero la UE mantiene tendida su rama de olivo en muestra de gran paciencia y capacidad de asimilación de cuantos improperios han deseado lanzar desde el diminuto y "poderoso" archipiélago en Las Antillas.

Pocos resultados han obtenido los Veinticinco desde junio de 2005 al día de hoy. Las relaciones congeladas por el David del Caribe para castigar a los Goliat no se han derretido lo suficiente como para considerarlas normalizadas, a pesar de que los gigantes dejaron de invitar a sus fiestas nacionales a la parte más indefensa pero persistente y muy pacífica de la sociedad civil cubana.

Increíble diferendo en la historia de las relaciones diplomáticas, sobre todo si se tiene en cuenta que las todopoderosas autoridades cubanas invitan en aquellos países a todo el que le venga en gana y organizan cuanto ajetreo se les ocurra para inmiscuirse en la política interna e internacional de esos "advenedizos".

En fin, la sagacidad demuestra que no por gusto están en el poder absolutamente totalitario desde hace 47 años. Bien desearían que la UE mordiera el anzuelo y tensara relaciones. En definitiva, la situación económica y los fermentos de inestabilidad social provocados por la abrupta crisis de mediados de la década de los noventa han sido superados, en parte gracias a las inversiones europeas que hábilmente se permitieron en esa época y que ya no son necesarias debido a la fuerte subvención venezolana.

Indudablemente, siempre se prepara el relevo para cuando falle el carro, y hasta ahora se ha podido salir de los huecos con dificultad, pero con gomas de corcho flotante. Si el pueblo cada día tiene el cinto más apretado, se tomará la represiva precaución de mantenerlo bajo el miedo, la inercia o el exilio.