Actualizado: 19/06/2024 16:42
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Economía

Sin salir de la retórica

CEPAL publicó el 'récord' cubano de crecimiento el 26 de julio, el mismo día en que Raúl Castro admitió que la economía no funciona.

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Mientras Raúl Castro "denunciaba" en el discurso del 26 de julio la falta de productividad de la economía cubana, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) daba a conocer su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2006-2007 , en su 59ª edición. En éste, una vez más, se abre un frente de controversia con las autoridades de La Habana por las estimaciones del crecimiento económico.

Conviene recordar que el pasado año la denominada Oficina Nacional de Estadística abría esta polémica con CEPAL, al atribuir a la economía cubana un crecimiento del 11,8% en 2005, una cifra que el organismo no podía asumir porque no empleaba la metodología utilizada en el resto de países del continente, que es la aceptada por Naciones Unidas.

Como sucede en otras muchas cuestiones, el régimen castrista simplemente se autoexcluye, ahora en una nueva versión del bloqueo que más le conviene, esta vez en materia estadística. El nuevo informe que publica CEPAL apunta una cifra de crecimiento económico del 12,5% para el año 2006, pero la entidad congela el dato y deja claro que su autoría corresponde a las autoridades de la Isla.

No caben dudas de que este comportamiento va a tener graves consecuencias a medio y largo plazo, por su imprudencia y temeridad, por cuanto significa falta de credibilidad y rigor para el gobierno cubano en el marco internacional. No conviene olvidar que los organismos competentes de Naciones Unidas, como CEPAL, elaboran informes periódicos con el objetivo no sólo de proporcionar datos sobre el devenir económico de las naciones, sino de orientar las decisiones de los inversores internacionales, basadas en la credibilidad del país.

No aceptar los modelos que se aplican en todas partes, es un ejemplo de que el régimen de La Habana tiene la firme intención de ocultar sus incompetencias en la pésima gestión de la economía, así como evitar —aunque Raúl Castro haya dicho públicamente lo contrario— afrontar cambios estructurales cuanto antes, y ofrecer esperanzas y hechos concretos a las demandas y aspiraciones de 11 millones de cubanos que luchan cada día por salir adelante en las peores condiciones.

Además, nadie en este momento con un conocimiento objetivo y real de la economía nacional puede asumir que su crecimiento se sitúe siquiera en la mitad de ese 12,5% defendido por el gobierno. Ir contra el sentido común es mucho peor que cuestionar métodos objetivos de estimación estadística aceptados por todos los países.

La polémica de las autoridades de la Isla con esta edición del balance de CEPAL alcanza además datos sorprendentes. Ya en 2005, cuando el régimen defendió el crecimiento del 11,8%, se produjo la primera sorpresa. CEPAL decidió asumir la cifra, pero no integrarla como suya. Este año, La Habana vuelve a incidir en la misma cuestión y ofrece una estimación todavía mayor.

Pese a que 2006 ha sido un ejercicio positivo en toda la región, no existe otro país en América Latina y el Caribe que registre cifras de crecimiento siquiera parecidas, de acuerdo con la metodología común de CEPAL, salvo Trinidad y Tobago, con un 12%, República Dominicana (10,7%) o Venezuela (10,3%). El crecimiento a nivel regional asciende a un 5%, y en el área del Caribe, ligeramente por encima, un 7,3%. Nada que ver con las cifras ofrecidas por el régimen, que una vez más arroja serias sombras de duda y sospecha sobre los procedimientos empleados para el cálculo macroeconómico.


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