Actualizado: 22/10/2021 20:51
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Conferencia Nacional, PCC, VI Congreso

Una reunión en momentos en que el tiempo se agota

El Partido Comunista de Cuba ha convocado a realizar una Conferencia Nacional. Este tipo de encuentro está concebido como una reunión extraordinaria para abordar cuestiones de urgencia

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La Conferencia Nacional, que se celebrará el 28 de enero de 2012, es un tipo de reunión del Partido nunca antes utilizada por los líderes cubanos. Está concebida como una reunión extraordinaria entre congresos para abordar cuestiones de urgencia que no pueden esperar al próximo congreso habitual.

Aunque el anuncio no es una agenda detallada, sí expone algunos de los temas principales que se abordarán. Son los siguientes, con algunos comentarios añadidos:

Modificaciones de los métodos del Partido y estilo de trabajo con respecto a su papel de liderazgo en su relación con el Estado y la sociedad en su conjunto. Durante los últimos 35 años, los congresos del Partido y los discursos y declaraciones públicas han subrayado la noción de que el Partido no debe, y no puede, reemplazar el papel del Estado (ni el papel de las provincias y las municipalidades), pero una y otra vez ese principio se ha violado y el Partido reemplaza al Estado, se convierte en el administrador de todo, incluida la regulación de la vida cotidiana. El Partido, por lo tanto, se convierte en un Partido de administradores y burócratas, Partido y Estado se convierten en la misma cosa, sin una clara separación de poderes, sin controles ni balances, abriendo las puertas a la ausencia total de rendición de cuentas y a la corrupción.

Promoción de cuadros. Énfasis en la promoción de mujeres, negros, mestizos y jóvenes a puestos de liderazgo, sobre la base de los méritos y las calificaciones personales. Desde el 3º Congreso del Partido (1986) esto se acordó, pero se implementó en una escala muy limitada. Las experiencias —independientemente de las razones— mostraron que había una renuencia y una falta de disposición para implementar esa política y, cuando se implementó, líderes muy jóvenes promovidos no tardaron en verse envueltos en grandes escándalos de corrupción y errores monumentales, como Luis Orlando Domínguez (Landy), Victoria Velásquez (Vicky), Juan Carlos Robinson, Pedro Sáez, Yadira García, Carlos Lage y una larga lista de nombres, algo que demostró los numerosos problemas a la hora de promover a los jóvenes y sus resultados. Sólo Jaime Crombet —actual vicepresidente de la Asamblea Nacional— ha logrado sobrevivir. Otro asunto importante será establecer límites de tiempo (términos) para cada titular con un puesto de liderazgo en el Partido. Será un logro importante si finalmente los roles y los puestos del Partido dejan de percibirse como “carreras profesionales” y no sólo como responsabilidades temporales que dependen de la responsabilidad pública, el éxito y la honestidad.

El papel del Partido de proporcionar guía y un control sistemático de la actualización del modelo económico y del desarrollo económico. Mirando hacia atrás —y dejando a un lado cualquier discusión sobre los logros económicos y sociales de Cuba a lo largo de cincuenta y dos años— son numerosos los reveses en el campo económico, donde la improvisación, la falta de control, de innovación tecnológica y creativa, la mala administración, la destrucción de la extendida microeconomía, la comercialización mal dirigida, el desperdicio de tiempo y recursos, y la creciente corrupción fueron, y siguen siendo, una carga enorme. El liderazgo cubano actual está muy consciente —como nunca antes— de que esos problemas arraigados están ahí y que, independientemente de su responsabilidad personal en ese estado de cosas, hay que hallar soluciones; pero no a uno o dos problemas, poniendo un parche aquí o allá, sino proporcionando una serie de estrategias y tácticas en una remodelación amplia de la cual los Lineamientos son solo una porción o segmento. ¿La próxima conferencia proporcionará políticas y decisiones adicionales? Muchos rumores corren por las calles de La Habana (lo que se debe hacer con cientos de industrias que ya no son económicamente viables; opciones claras para inversiones extranjeras, participación económica de los cubanos en el exterior, incremento sustancial de suministros del “sector no estatal”, la eliminación final de Acopio, el levantamiento de las restricciones a los viajes, un paquete de leyes muy necesitadas, y otras), pero hasta ahora no se ha revelado nada. Es imperativo que la Conferencia aborde estos temas. Ya algunos defectos en la implementación de los Lineamientos —incluido su lento ritmo y el retraso en la aplicación de leyes y regulaciones—, muestran la importancia de estrategias y políticas abarcadoras, y no solo parches aislados, para cualquier rediseño económico significativo.

El fortalecimiento de la democracia interna y hacer más dinámico el trabajo del Partido. Hay un fuerte impulso para poner fin a actitudes burocráticas esquemáticas, —viejos vicios, formalidades, falsa unanimidad, oportunismo— y para promover iniciativas individuales. Suena bien, pero librarse de esta cultura profundamente arraigada que se ha inculcado por 50 años será un gran desafío. El poder absoluto en las manos de líderes del Partido, una estructura partidista burocrática, donde sus departamentos e “instructores del Partido” regularán y decidirán cada asunto, mayor o menor, de las células del Partido, de arriba a abajo. ¿Qué grado de democracia, de simple autonomía, se puede encontrar en un partido político que funciona con esas características? Si han llegado a la conclusión de que la democracia es muy necesaria, es un buen enfoque, pero deben eliminar todas las restricciones, limitaciones y camisas de fuerza que han prevalecido por casi 50 años.

Revisar los conceptos y métodos de la relación del Partido con la UJC y las organizaciones de masas. Después de tratarlos como estructuras sustitutas, meros apéndices de las decisiones del Partido, hará falta otro milagro para deshacer esas distorsiones conectadas esencialmente al mismo problema de democracia interna. Hoy la UJC —a pesar de la cantidad de miembros que la integran— tiene muy poco atractivo para la mayoría de los jóvenes, para quienes la carga de las formalidades, la obediencia en vez de una participación sincera e inspiradora, siguen siendo muy irrelevantes para las aspiraciones, las motivaciones y los gustos de las generaciones más jóvenes. Los sindicatos deben rescatar su lugar y su papel en la sociedad, como auténticos interlocutores del estado y el Partido y sus respectivas burocracias. Lo mismo es válido para la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y otros, incluidos los profesionales y los intelectuales, “la conciencia crítica de la sociedad”, algo que apenas está comenzando.

Realizar el trabajo del Partido dejando atrás cualquier prejuicio hacia el sector no estatal de la economía. Por simple que parezca, esta es una declaración crucial, una piedra angular de todo lo que está ocurriendo y de lo que ocurrirá en los próximos años. Por supuesto, aquí hay cierto juego de palabras: ¿qué es no estatal? ¿Por qué no sector de relaciones de mercado? ¿O sector privado? No se trata de jugar con la semántica: es esencial declarar plenamente, claramente, que la economía cubana está dejando de ser una economía casi completamente estatal para convertirse en una economía mixta, basada en relaciones de mercado. Pero alertar contra cualquier prejuicio u hostilidad es un resultado positivo. La cuestión que queda por ver es cómo esta pregunta se traducirá en política del Partido, en leyes y en una necesitada nueva constitución que redefina todo el modelo.

No creo en milagros ni en buenas intenciones o proclamas solemnes. Para lidiar con todos estos desafíos en medio de una crisis económica mundial, con una drástica caída de los precios internacionales del níquel, exportaciones de azúcar muy limitadas, así como de otros productos básicos, sin un crecimiento espectacular del turismo, las numerosas dudas en torno al potencial petrolero y las acciones hostiles persistentes del Gobierno norteamericano, el liderazgo cubano afronta hoy los retos más difíciles y complejos.

¿Serán capaces de afrontar con éxito esos desafíos? Sólo el tiempo —y más bien a corto plazo— lo dirá, dependiendo de su honestidad y de su habilidad, pero también teniendo en cuenta que el tiempo se agota.


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Un cubano adquiere el documento sobre la Conferencia Nacional del Partido.

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