Actualizado: 21/11/2019 17:15
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Economía, EEUU, Embargo, Propaganda

Una vez más sobre el «bloqueo»

Toda la propaganda contra el embargo/bloqueo ha estado determinada por las circunstancias internas del régimen castrista

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“Y así, muchas veces se le echaba toda la culpa
al imperialismo y se le echaba toda la culpa
al bloqueo imperialista.”
Fidel Castro (31 de octubre de 1964)

Hace casi una treintena de años, en uno de los espaciosos corredores del vetusto y algo deteriorado, pero aún hermoso Palacio Aldama, donde radicaba, aun radica, el Instituto de Historia de Cuba, se me acercó una amiga y me hizo una proposición. Después de oírla comencé a pensar que no era tal amiga sino quizás una provocadora, pues su propuesta consistía en integrarme a un nuevo departamento que se dedicaría a estudiar el pensamiento de Fidel Castro. Se lo agradecí del modo más humilde que pude y le di una complicada explicación para rehusar, le dije, “el honor que me ofrecía”.

No podía imaginarme en aquellos momentos, ni mucho después, que yo me propondría hacer un estudio, aunque muy limitado y concreto, de temas claves de ese pensamiento para lo cual he tenido que hurgar en un gran número de los discursos maratónicos del tirano. ¿Qué me llevó a semejante sacrificio, y que tema escogí?

La respuesta es este trabajo, porque desde hace mucho tiempo he tenido el criterio de que toda la propaganda contra el embargo/bloqueo ha estado determinada por las circunstancias internas y no por el embargo/bloqueo en sí mismo, por las etapas críticas no derivadas de ese fenómeno sino por los problemas económicos propios del sistema[1], y por tanto el “bloqueo” fue y es utilizado como una herramienta propagandística con una relativa efectividad interna.

Esa fue mi hipótesis de partida en la investigación que me propuse. Para ello, al no tener acceso a la prensa diaria de todos esos años, decidí que una fuente de información más que equivalente, determinante, serían los discursos de la cabeza rectora del sistema impuesto en Cuba[2] y a partir de una tabulación del uso del término “bloqueo” realicé un análisis diacrónico de su utilización.

El análisis estadístico de los resultados me llevó a considerar dos categorías; la frecuencia es decir la cantidad de discursos en que el término “bloqueo” aparece en relación a la totalidad de los discursos para un determinado período de tiempo, que aparece expresada en por cientos, y la intensidad, criterio empleado para determinar el número de veces que el término es empleado en la totalidad de discursos de un período y su relación con ese total, es decir su promedio, expresado como un índice.

En la tabulación el término “bloqueo” solo fue considerado cuando hacía referencia a Cuba y no a otros países como, por ejemplo: URSS, Corea, China, Panamá, Nicaragua, etc. La “población”, estadísticamente hablando, fue idéntica a la muestra: un total de 839 discursos, de ellos 182, un 22 %, corresponden a realizados fuera del territorio cubano[3]. Los discursos analizados cubren desde el primer discurso del 4 de febrero de 1962 —al día siguiente de establecido el “bloqueo”— hasta el último discurso de fecha 26 de julio de 2006, y solo se consideró en los resultados los realizados en Cuba ya que eran los que estaban dirigidos a influir en la opinión de los cubanos.

Como datos de interés, ya que, como hemos mencionado, los discursos fuera de Cuba no fueron considerados para llegar a los resultados que demostrarán o negarán mi hipótesis, daremos a continuación algunos de los resultados sobre esos discursos en el extranjero[4]:

  • El país donde Fidel Castro hizo más discursos fue Chile, con 27 —de ellos 25 en la primera visita que se extendió por poco más de dos semanas— y que algunos consideran maliciosamente que ello contribuyó a que se acelerara el golpe de Estado contra Allende;
  • El segundo fue la URSS con 22 en 6 visitas;
  • Y el tercer lugar lo comparten Brasil y Guinea con 9 cada uno.

Pasemos a lo fundamental, analicemos los datos:

El primer período y el segundo podemos decir que fueron los años felices, se inicia el “bloqueo” pero el régimen compra autobuses en Inglaterra y España; camiones en España y Francia y en esta última puede adquirir equipos y tractores pesados, y en Canadá se obtienen sementales y ganado de razas puras, lo que irá generando así una deuda externa cuantiosa. En enero de 1977 se produce la primera reunión del CAME en La Habana, en la que se garantizaba el mercado para el azúcar y otros productos cubanos y la adquisición de maquinaria y plantas industriales, obsoletas e ineficientes pero compradas con préstamos a muy bajo interés, y lo que era fundamental: petróleo.

Castro decía entonces cosas como estas:

“La batalla contra el imperialismo la estamos ganando; su bloqueo económico está hecho polvo; sus intentos de arruinar nuestra economía se traducen en una economía que empieza a crecer seriamente, se traducen en una economía que avanza.” [19 de abril de 1965]

“Es posible que si nosotros no hubiéramos tenido ese bloqueo imperialista, no hubiéramos estado haciendo hoy las cosas que estamos haciendo”. [27 de julio de 1967]

“…están ya en vísperas de ver un bloqueo hecho trizas!… El bloqueo ya nos da ganas de reír.” [2 de enero de 1969]

“Si el bloqueo se prolonga 10 años no importa, si el bloqueo se prolonga 50 años no importa, no importa”. [24 de diciembre de 1977]

Eran los años de los Cordones de La Habana; los planes arroceros, de naranjas, etc.; las Escuelas en el Campo; la creación de una raza de ganado única en el mundo; la flota pesquera con los barcos más grandes y modernos del planeta y demás proyectos faraónicos y destinados al más rotundo fracaso.

Pero ya para los años 80 el peso de la deuda externa es considerable y ha puesto en tensión las pocas capacidades productivas del país; en 1985 se inicia la desgastante campaña contra la deuda externa que se presenta como una defensa de los pueblos latinoamericanos que se han hundido en las deudas generadas por los gobiernos corruptos aupados por el imperialismo yanqui. Entre julio y setiembre se efectúan una decena de reuniones con diferentes representantes y en ocasiones con grupos que no representan nada ni a nadie, pero Castro les endilga en esos meses cuatro largos discursos[5] proponiendo fórmulas para que las potencias capitalistas condonen las deudas impagables, pero nada de eso ocurrió.

En abril de 1989 Mijail Gorvachov visita La Habana, y es recibido diplomáticamente pero ya la fisura se comienza a abrir, se han prohibido las publicaciones soviéticas que los cubanos buscan y se arrebatan como pan caliente, la glasnost y la perestroika no encajan de ninguna forma en el pensamiento autocrático que rige en Cuba, Castro lo deja bien claro:

“…están diciendo tantas cosas malas de él (del socialismo); los mismos socialistas están diciendo tantas cosas, que pareciera que todo lo que han hecho fue una basura completa. No lo creo, ni tampoco entiendo bien por qué lo dicen. Yo no pienso así, realmente, estoy muy lejos de pensar así…”. [30 de noviembre de 1989]

El 9 de noviembre había caído el Muro de Berlín; en el discurso del 7 de diciembre de ese año, el dictador lanzará la nueva consigna que sustituirá al Patria o Muerte, ahora será ¡Socialismo o Muerte!

Veamos más claramente en una gráfica como toda esta nueva e inesperada situación se reflejará en el uso del tema del “bloqueo”:

A esta nueva etapa Fidel Castro le pondrá nombre en el discurso del 7 de marzo de 1990 quedando bautizada como “período especial en tiempo de paz” pero comúnmente se recortará tan largo patronímico. El momento máximo de inflexión se alcanzará en el discurso del 25 de noviembre de 1994, el primero que hace después del “maleconazo” en el que se refiere al “bloqueo” ¡34 veces!, (al año siguiente en un discurso con fecha 6 de agosto lo hará 19 veces). Por otra parte, el total de discursos de esa etapa casi alcanza el de los años 62-69 cuando engañaba constantemente al pueblo con planes irrealizables con los que se obtendrían grandes logros en muy pocos años.

Resulta de interés ver como se comportó esa década fatal de los años 90:

Se evidencia que, a lo largo de toda la década, año tras año, tanto el índice de intensidad como el % de frecuencia se mantuvieron muy por encima de lo que se reflejó en las etapas anteriores, fue una constante el tema del “bloqueo” en este período.

Al resultar que las intervenciones de Castro en el extranjero en esta etapa representaron una anomalía estadística en el conjunto de los discursos fuera de Cuba decidimos incluir la siguiente tabla, aunque con ello nos alejamos del objetivo central de este trabajo:

Evidentemente los resultados de la totalidad de discursos lo acercan a los resultados de la etapa 1970-1979 la cual se caracterizó como de poca incidencia del término “bloqueo” pero la etapa 1990-1999 rompe por completo ese esquema de los discursos dirigidos a extranjeros, en esta etapa efectuó discursos en 21 países más la ONU. Nos detenemos en este aspecto ya que esas intervenciones en el extranjero afectan los datos para los años 1990-1999, por ejemplo, en 1995 de los 21 países señalados más arriba Castro fue a seis más la ONU y efectuó 12 discursos y en 8 de ellos se refirió al “bloqueo” y lo hizo 58 veces en esos discursos para un índice de intensidad de 4.462.

También cabe notar que la cifra de 21 países representa casi la mitad del total de países donde efectuó por lo menos un discurso, lo que nos puede indicar que esas visitas estuvieron relacionadas de alguna forma con la búsqueda de soluciones a la situación económica de Cuba y esos discursos no tuvieron simplemente fines propagandísticos o ideológicos.

El 19 de mayo de 1998 en un discurso pronunciado en la Sesión Conmemorativa del 50 Aniversario de la creación del Sistema Multilateral de Comercio, efectuada en el Palacio de las Naciones, Ginebra, Suiza, mencionará por primera vez lo que le ha costado a Cuba el “bloqueo”: 60 mil millones de dólares. Hay una referencia anterior, pero menos concreta, cuando el 17 de julio de 1968 señaló: “con los cientos de millones de pesos que nos han obligado a gastar de más al tener que adquirir los artículos en diversos mercados, transportarlos desde distancias mayores, tener que comprar en condiciones difíciles”.

La nostalgia por los tiempos pasados queda plasmada aquí:

“Si nosotros tuviéramos el petróleo, el gas, las materias primas, los recursos enormes que ya había acumulado ese país, que hasta había llegado al espacio, que había alcanzado adelantos fabulosos en la tecnología, en las investigaciones, aquí no habría que hablar de ningún período especial ni cosa que se pareciera, y podríamos estar muertos de risa del bloqueo famoso que se ha mencionado tanto, simplemente utilizando de manera adecuada esos recursos…” [28 de noviembre de 1997]

Como Hugo Chávez entró en la escena en 1999 el período siguiente marcó un retorno relativo a la normalidad antes del “periodo especial”, ya para 2004 el índice de intensidad en el uso del término bloqueo solo alcanza 0,857 mientras que en 1994 alcanzó un tope de 5.450. A pesar de la “fraterna ayuda de los hermanos venezolanos” que casi llevan a crear una nueva nación “Cubazuela”, el 30 de marzo del 2002 Castro señalaba: “Aun en período especial, bajo el bloqueo”. En realidad, nadie en Cuba todavía puede decir si el “período especial” terminó, o no, pero la información, los relatos y las imágenes que recibo me llevan a concluir que no, que no ha terminado.

Considero que mi hipótesis de que toda la propaganda contra el embargo/bloqueo ha estado determinada por las circunstancias internas del régimen castrista, ha quedado validada con suficientes datos de la fuente principal de propaganda: “el máximo líder”, pero es casi seguro que habrá algunos que no estén de acuerdo, eso siempre pasa.


NOTA: Desde el pueblo de Cambre, en la Coruña, Antonio Arencibia revisó la primera versión de este trabajo y me hizo varias sugerencias que acepté con agradecimientos.

[1] Siempre me llamó la atención que esperaran hasta 16 de agosto de 1991 para presentar en la ONU la solicitud de incorporar al 46avo Período de Sesiones el tema sobre el bloqueo.

[2] Utilicé: “Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba” que se pueden consultar en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/

[3] Lo cual es una cifra más que considerable.

[4] Castro realizó discursos en 43 países más la ONU, en New York, donde estuvo en tres ocasiones: 1979, 1995 y 2000 con un total de cinco discursos.

[5] En una de sus intervenciones cometió la pifia de decirles a los mexicanos que aprovecharan el terremoto del 19 de setiembre de ese año que dejó más de 10 mil muertos para no pagar la deuda, esto le cayó muy mal a los mexicanos.


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