Actualizado: 21/09/2018 11:18
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Cine con agenda, pero muy bien hecho

A pesar de que el director usa el estereotipo para representar muchos de sus personajes, en este filme mantiene un humor sarcástico que los hace asimilables y los humaniza

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En el año 1972, Ron Stallworth se convirtió en el primer afroamericano contratado por el departamento de policía de Colorado Springs, en el estado de Colorado. En el año 2014, Stallworth publicó Black Klansman, un libro que recoge las memorias de su trabajo como agente encubierto y en el cual se basa BlacKkKlansman, el recién estrenado filme de Spike Lee.

Stallworth comenzó infiltrándose para vigilar un rally organizado por la unión de estudiantes negros de Colorado College, en el cual participaba como invitado Stokely Carmichael, el creador del movimiento del “Poder negro” (“Black Power”) en Estados Unidos. Ya para entonces, debido a la persecución que sufrió por parte del FBI, Carmichael se había radicado en Guinea, se había casado con la cantante surafricana Miriam Makeba y había cambiado su nombre a Kwame Ture. Nada notable sucedió durante ese evento y después Stallworth fue transferido al departamento de inteligencia. Un día leyó un anuncio en el periódico invitando a los lectores a unirse al Ku Klux Klan, y Stallworth decidió hacerse pasar por blanco y unirse al KKK. Por supuesto, para esta operación, necesitó la ayuda de un policía judío. Desarrollando un plan aparentemente inconcebible, Stallworth logró infiltrar a la organización racista, llegando incluso a relacionarse con su líder, el “Gran Mago” David Duke.

Cualquiera que esté familiarizado con el cine de Spike Lee, sabe de antemano que este tomará la historia y la usará para sus propósitos artísticos y políticos. Lee es un cineasta estilísticamente impredecible, pero que nunca abandona sus temas centrales, que son el racismo y el menosprecio al negro en la sociedad americana, los aspectos definitorios y los límites de la identidad afroamericana y los aportes históricos de la población negra en la construcción de la nación americana. Por algo subtitula todos sus filmes como “A Spike Lee Joint”, o sea algo así como “un ensamblaje de Spike Lee”.

Lee obtiene resultados irregulares, pero no importa lo que se piense de sus puntos de vista, es un realizador original y con garra artística. Ha dirigido una veintena de largometrajes de ficción, entre ellos Malcolm X, Jungle Fever y Do the Right Thing, así como mis favoritos, School Daze y 25th Hour. Ha demostrado, además, que técnicamente domina el cine de género, lo cual se deja ver en School Daze (comedia musical), Inside Man (cine de acción policial), Miracle at St. Anna (cine de guerra) y ahora con BlacKkKlansman ha demostrado un manejo perfecto del thriller.

Lee introduce sus temas hábilmente en la trama. Durante su infiltración en el rally colegial, Stallworth conoce y establece una relación amorosa con Patrice Dumas, la principal dirigente del grupo estudiantil. A través de la relación cuestiona sutilmente el rol del afroamericano en la sociedad, hacia dónde deben enfilarse sus lealtades, cómo responder a las contradicciones. Luego, Stallworth desarrolla una relación que parte de la desconfianza mutua, con el policía judío que se va a convertir en su alter ego en la relación directa con los miembros del Klan, hasta que logran una identificación en base a su condición minoritaria, que los otros policías no les dejan pasar por alto.

En su narración Lee utiliza elementos del agitprop y hasta del panfleto, lo que le permite introducir agresivamente los temas políticos de su interés, pero también manipula sin problemas los elementos narrativos del thriller y mantiene un ritmo ágil en el desenvolvimiento de la trama. Su recreación de la época y su espíritu es perfecta. El filme parece haber sido filmado en los setenta. En parte, ello lo debe al trabajo de Chayse Irvin (Hannah), su director de fotografía, que en lugar de utilizar cromatismos que repliquen los filmes del período, como sucede en Boogie Nights, mantiene una iluminación contemporánea ajustada a las situaciones, sin intención de resaltar los colores del vestuario, que sobresalen por sí mismos con naturalidad. Otro elemento que eleva al filme es la hermosa y bien ajustada para el momento que se narra, banda musical compuesta por Terence Blanchard, quien ya había trabajado con Lee en varios filmes.

Las actuaciones son también excelentes. Lee es un gran director de actores para quien muchos actores destacados trabajan por salario mínimo. John David Washington, de la serie televisiva Ballers, hijo de Denzel Washington, está extraordinario encarnando a Stallworth. Adam Driver como Flip Zimmerman, el policía judío, desempeña igualmente una actuación destacadísima. Ambos trasmiten la tensión entre los personajes, los temores de cada uno, con precisión de gestos. Topher Grace hace alarde de sus virtudes como comediante en su pequeño papel como David Duke. A pesar de que Lee usa el estereotipo para representar muchos de sus personajes, en este filme mantiene un humor sarcástico que los hace asimilables y los humaniza. Laura Harrier (Spider-Man: Homecoming) resulta una revelación en su papel de Patrice, dosificando adecuadamente solemnidad con erotismo y humor.

Por supuesto, no pueden dejarse de ver también las tachas de Lee, quien, por hacer cine de agenda, tiene el defecto de que está demasiado interesado en trasmitir su mensaje y a veces se vuelve obvio y repetitivo. Personalmente, le hubiera cortado los cinco minutos finales al filme, que me parecen machacones, en los cuales utiliza pietaje de los sucesos de Charlottesville, Virginia (el estreno de la película se realizó, no casualmente, coincidiendo con el primer aniversario de los hechos). También me parecen inútiles las referencias a Lo que el viento se llevó y a Nacimiento de una nación, este último un filme considerado como una obra maestra del cine silente, pero que llevó a niveles heroicos, el papel del Ku Klux Klan en la historia americana. Sin embargo, dado lo bien realizado del filme, el sarcasmo que sostiene y lo bien que se utiliza música, guion, actuaciones, elementos narrativas y fotografía, esta vez bien pueden pasarse por alto los excesos panfletistas del cine de Lee.

BlacKkKlansman (EEUU, 2018). Dirección: Spike Lee. Guion: Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Willmott y Spike Lee, basado en la memoria Black Klansman de Ron Stallworth. Director de fotografía: Chayse Irin. Con: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace y Laura Harrier. De estreno amplio en todo Estados Unidos.


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