Actualizado: 21/06/2021 1:07
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Arte 7, Cine

Círculo vicioso

El primer problema del filme Chamaco es su excesiva teatralidad

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El descubrimiento del cadáver de un joven en pleno Parque Central habanero, tarde en la noche del 24 de diciembre del 2006, desata la trama de Chamaco, la película más reciente del cubano Juan Carlos Cremata Malberti. A partir de este hecho, se van a introducir los distintos personajes a través de cuyas relaciones se revelarán las claves de un misterio que en realidad no lo es y eso se sabe desde el principio.

Dividida en once capítulos o actos, la pesquisa verdadera es acerca de las relaciones entre los tres miembros de la familia Despas: Miguel, el difunto, su hermana Silvia y su padre Alejandro, con Karel Darín, el asesino y amante de todos. La película circunvala anémicamente varios episodios sucedidos alrededor de la noche fatídica, unos ocurridos antes y otros después, aparentemente para ofrecernos un lado oscuro de La Habana.

Basada en la pieza teatral homónima de Abel González Melo, el primer problema de este filme es su excesiva teatralidad. Durante la mayor parte de la película Cremata mantiene la cámara fija y obliga a los actores a moverse con cuidado delante de ella. Este es un enfoque muy utilizado con otros propósitos y con originalidad por directores como Tsai Ming Lian, pero aquí las escenas están montadas como en una obra de teatro. Lo que sucede frente a la cámara son diálogos interminables que no conducen a ninguna parte y si bien a ratos fluyen con naturalidad, de repente se convierten en monólogos de un lirismo enragé que quizá suenan bien en un teatro pero que en el cine suenan completamente ridículos, a no ser que uno se llame Jean-Luc Godard. La trama, más que previsible, obedece a una agenda estricta y pierde fuerza dramática a medida que progresa.

El regodeo en la sordidez no aporta nada. Ninguno de los personajes parece capaz de emociones sinceras. El sexo tiene muy poco de goce y casi todo de moneda de cambio. Las diferentes personalidades están dibujadas a partir de los interminables diálogos y monólogos, sabemos quiénes son porque se nos dice, pero no se ve nada, lo cual en cine es imperdonable. Todos dicen ser una cosa pero actúan de manera diferente. Esto pudiera aportar un elemento de ambigüedad interesante, pero está presentado de manera tan palmaria que hace innecesaria la indagación. El estereotipo prevalece en la definición de cada cual, el abogado con una supuesta posición respetable en la corte pero que lleva oculta su vida homosexual; la médico insatisfecha con su vida y su carrera, que tuvo que renunciar a todos sus intereses para ganarse la vida; el adolescente rebelde, más bien sin causa aparente. Al final, las soluciones dramáticas se expresan a tono de telenovela.

Laura Ramos en su papel de Silvia, demuestra madurez histriónica. El veterano Aramís Delgado hace lo que puede con su papel del abogado homosexual, pero a veces los parlamentos que le obligan a decir resultan difíciles de espetar sin atragantarse. Fidel Betancourt mantiene un buen nivel como el jinetero que cabalga lo mismo una hembra que un macho porque ninguno le interesa. Caleb Casas está muy mal en su papel de Miguel Despas, la víctima, resolviéndolo todo con gestos exagerados y levantando la voz inútilmente. Luis Alberto García en su papel del policía corrupto repite un personaje que ya ha hecho tanto en el cine cubano que se ha convertido en un huésped demasiado frecuente y lo puede hacer hasta dormido.

“No estamos haciendo una crítica específica a nada en Cuba… estamos utilizando esos personajes cubanos… para mostrar ese lado oscuro que pueden llegar a tener ciertas personas en cualquier parte del mundo”, repite Cremata entrevista tras entrevista. Sin embargo, la película, fichada como del 2010, se exhibió a pedazos, como obra incompleta, en el Festival de Cine de Miami, en la Muestra de Nuevos Realizadores y en el 32do Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, pero no fue hasta el 11 de junio pasado que se estrenó oficialmente y ya completada, en la sala Charles Chaplin de La Habana y una semana después al público en general. No sé si es que ha tenido problemas con la caprichosa censura, siempre tan indefinida como ominosa. En realidad, lo único que pudo molestar a las autoridades es el hecho de que el tema central sean, mayormente, las relaciones homosexuales. Aquí no hay ninguna crítica al sistema, ni siquiera velada. El policía de Luis Alberto García, que es en realidad la única presencia del poder, es un corrupto, pero su actuación refleja que está haciendo algo que no debe hacer y está violando sus funciones, con lo cual el sistema queda exonerado de culpa. Las pequeñas alusiones y los tímidos referentes, que hay que hurgar en sitios específicos de la imagen, como Los Van Van enmudecidos en un televisor de fondo, el título de un libro que se deja ver apenas y que resulta ser Canto a la hierba, o Radio Reloj ofreciendo su teque cotidiano, no tienen articulación ninguna con la trama y son pequeños e inofensivos pataleos.

Juan Carlos Cremata, que en once años solamente ha hecho las olvidables Nada y Viva Cuba, no aporta mucho a su legado con este filme al cual la demora, forzada o no, lo hizo perder la carrera contra Verde verde, la obra de Enrique Pineda Barnet, erigida en heredera panfletaria de Fresa y chocolate, película que en las diferentes entrevistas con Cremata y en las críticas que se le han hecho en Cuba a Chamaco, los autores parecen querer olvidar. La fotografía de Lily Suárez Rodesse es poco inspirada y la música es muy buena, pero no se conjuga bien con la trama.

Chamaco es una película gay”, declaró Cremata a la revista virtual La Jiribilla, pero esto no es más que pose y pretenciosidad. La película no es más que una trama aburrida, carente de dramatismo, realizada bajo patrones convencionales, despojada de toda sutileza. Un círculo vicioso que no conduce a nada.

Chamaco (Cuba 2010). Dirección: Juan Carlos Cremata Malberti. Guión: Juan Carlos Cremata Malberti y Abel González Melo. Dirección de fotografía: Lily Suárez Rodesse. Con: Fidel Betancourt, Aramis Delgado, Caleb Casas, Laura Ramos y Luis Alberto García. La película puede obtenerse en DVD a través de varios sitios de la red, como Kímbara Cine Cubano. Se está estrenando en La Habana y va a recorrer el circuito de los festivales en varios países, comenzando por el Barcelona International Gay and Lesbian Film Festival.


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