Actualizado: 20/10/2021 13:39
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Con ojos de lector

Cuando Cuba se pronuncia Kiuba (II)

La crisis de los misiles y las operaciones secretas contra Cuba del gobierno norteamericano, temas de varios libros recientes publicados en Estados Unidos.

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Aunque son muchos los libros que se centran en el análisis de la situación actual de Cuba y en lo que presumiblemente puede ocurrir en el futuro inmediato, hay otros autores norteamericanos que prefieren investigar acontecimientos de décadas e incluso etapas anteriores de nuestra historia. Así, dos textos recientes coinciden en abordar la crisis de los misiles de 1962, que estuvo a punto de desencadenar un conflicto bélico nuclear en el cual estarían involucrados Estados Unidos, la Unión Soviética y Cuba.

A ello alude Sheldon M. Stern en el título que dio a su libro, The Week the World Stood Stills: Inside the Secret Cuban Missile Crisis (Stanford University Press, 2005), que a su vez retoma el de una popular película de ciencia ficción de los cincuenta (si no recuerdo mal, en Cuba se llamaba El día que paralizaron la tierra). Stern trabaja como historiador en la Biblioteca John F. Kennedy, y hace un par de años publicó otra obra sobre este mismo asunto, Averting the Final Failure: John F. Kennedy and the Secret Cuban Missile Crisis Meetings. A diferencia de otros autores, Stern ha apostado por una obra más asequible para cualquier lector, y se preocupó de que se pueda seguir con el mismo interés con que se lee una novela de suspenso. Eso no significa, sin embargo, que haya descuidado el rigor de la documentación y que no avale convenientemente sus opiniones y juicios. Éstos están sustentados mediante informaciones y datos provenientes de fuentes bibliográficas y archivos, entre los cuales se hallan las transcripciones de grabaciones que hasta hace poco estaban clasificadas como secretas.

Max Frankel, uno de los más famosos periodistas norteamericanos y ganador de un Premio Pulitzer, también tuvo acceso a papeles de los archivos de Estados Unidos y la antigua Unión Soviética. Estuvo encargado además de cubrir en su momento la crisis de los misiles para el diario The New York Times, por lo cual posee un conocimiento directo del que fue uno de los momentos más peligrosos de la Guerra Fría. A partir de toda esa información redactó High Noon in the Cold War: Kennedy, Krushev, and the Cuban Missile Crisis (Presidio Press, 2004), que por su claridad y concisión y su falta de pretensiones de exhaustividad, proporciona una buena introducción a quienes no estén familiarizados con el tema. Como novedad, Frankel sostiene que entonces el mundo no estuvo tan cerca de la catástrofe nuclear como generalmente se piensa. De acuerdo a su criterio, tanto Kennedy como Krushev eran hombres responsables e inteligentes, y ambos estaban firmemente decididos a evitar un enfrentamiento armado entre las dos potencias.

Por su parte, Don Bohning y Bradley E. Ayers coinciden en la preocupación por sacar a la luz las operaciones contra la revolución cubana que el gobierno norteamericano promovió y financió en la primera mitad de la década de los sesenta. Bohning, quien es periodista y editor para América Latina de The Miami Herald, ofrece un amplio panorama de esas actividades secretas en T he Castro Obsession: U.S. Covert Operations Against Cuba 1959-1965 (Potomac Books, 2005). Como fuentes, utilizó entrevistas a oficiales de la CIA que trabajaban en el nivel operativo, así como documentos que irónicamente fueron desclasificados para facilitar las investigaciones relacionadas con el asesinato del presidente Kennedy. Bohning hace un inteligente uso de la información suministrada por los testimoniantes, y aporta además nuevas interpretaciones de los hechos basadas en las últimas pruebas y evidencias. Una de ellas es su refutación del tópico de hablar de una venganza de Kennedy contra Cuba. Asimismo dedica un considerable número de páginas a la operación JMWAVE (1962-1963), con base en Miami, que contó con un presupuesto de 50 millones de dólares y a la cual estuvieron vinculados más de 15 mil exiliados cubanos.

JMWAVE, de acuerdo a la opinión de algunos especialistas, fue la operación clandestina peor concebida anterior al Irangate. Bajo ese código funcionó un grupo de élite cuyos miembros tenían la misión de entrenar espías que luego serían infiltrados en la Isla. Uno de los seleccionados para servir como entrenador fue el hoy septuagenario Bradley E. Ayers, quien recoge su participación en ese proyecto en The Zenith Secret: A CIA Insider exposes Secret War against Cuba and the Assassins of President Kennedy (Vox Pop, 2005). Cuenta que allí laboró directamente bajo las órdenes de Ted Schackley, jefe de JMWAVE, quien dirigió varios intentos de la CIA para asesinar al Innombrable. Trabajó también con David Morales y Orlando Bosch, considerados hoy como implicados en el asesinato de Kennedy. La tapadera de JMWAVE era la corporación Zenith Technical Enterprises, que servía para enmascarar lo que Ayers llama "la sementera de la tragedia nacional".


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