Actualizado: 14/08/2020 10:52
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Cine, Israel, Arte 7

Dos de un festival

Dos filmes convencionales pero bien realizados, con una temática interesante que llama a la reflexión

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Todos los años se celebra en Cincinnati un festival de cine israelí y judío. Se exhiben unos doce largometrajes y media decena de cortos a lo largo de mes y medio. Las películas proceden de distintos países, pero son elegidas principalmente por tocar el tema del Holocausto, de las comunidades judías en diferentes partes del mundo, el exilio y la identidad. Entre las más notables exhibidas este año, se encuentran Leona y Those Who Remained.

En su primer largometraje, Isaac Cherem (México, 1992), se concentra en la pequeña comunidad sirio-judía que habita en Ciudad México desde hace más de cien años. Leona intenta explorar los problemas de identidad, tabúes y adaptación de ese grupo siguiendo el cuestionamiento de sus valores que se hace Ariela, la protagonista, una joven de clase media alta, de una familia judía bastante ortodoxa, que se dedica a pintar murales por poco dinero, algo que su parentela ve como una excentricidad.

Ariela celebra el Sabbath todos los viernes en casa de su abuela, no es precisamente una muchacha rebelde, pero un día parece enamorarse de Iván, un joven no judío. Su familia no acepta esto y al cabo de un tiempo Iván se siente molesto porque Ariela no lo lleva a conocer a su familia, mientras él ya la llevó a conocer a la suya. El padre de Iván es dramaturgo, la madre es artista y la hermana también se mueve en el mundo del arte. Ariela se siente atraída por este mundo, pero la relación se deteriora por la imposibilidad de romper la barrera que establece la familia de ella.

El rompimiento es celebrado por estos últimos y se dedican a buscarle un pretendiente judío a Ariela. Aparecen celestinas y consejeros, pero ningún candidato le viene bien a ella, a pesar de que hace su esfuerzo. Poco a poco la relación de Ariela con su familia se enfría, aunque no cortan los vínculos y Chenem aprovecha esto para indagar en las tradiciones cotidiana que unen y dan fuerza a esta comunidad, que aunque económicamente exitosa, se mantiene en un relativo aislamiento, protegidos del resto de la sociedad para no perecer como cultura. Una suerte de insilio premeditado, que funciona como mecanismo de preservación. Ariela siente que se libera en la medida que se abre al mundo y finalmente firma en un mural su nombre en español: “Leona”, que es el significado de Ariela en hebreo.

Aunque el tema no es novedoso, ya que el tema del hijo o la hija pródiga de diversas comunidades se ha tocado bastante. En este filme de baja intensidad, pero de tensión continua, Chenem se interesa más por el aspecto de descubrimiento que por el de la rebelión. Ariela quiere ampliar sus horizontes, expandir su visión de la realidad, abrirse al mundo, pero no quiere romper los vínculos afectivos con la familia que ama. Se encuentra atrapada entre el cruce de culturas e idiosincrasias, atraída por dos polos, el que le toca por ley natural y el que asume por presión social. Entre estos dos debe encontrar su identidad.

La actuación de Naian González Norwind, quien escribió el guion junto con Chenem, en el rol de Ariela es muy buena. A veces el filme cae en el estereotipo y en el chiste gastado, pero por lo general se mantiene a un buen nivel artístico y su enfoque es novedoso.

Those Who Remained es también la ópera prima del realizador Barnabás Tóth (Estrasburgo, Francia, 1977), quien tuvo además a su cargo el guion. Es una pieza filmada con una fotografía de poco contraste, con colores otoñales, a veces imperceptibles, que subraya la vida crepuscular de sus personajes en la Hungría de la posguerra.

Aladár es un ginecólogo judío que sobrevivió a la II Guerra Mundial, pero que, como se nos va revelando lentamente en el filme, perdió a su mujer y a su hija. Ahora trata de rehacer lo que queda de su existencia, ya que vida apenas tiene. Es un hombre taciturno y muy poco expresivo. A su consulta le llevan a Klára, una maduradora tardía que acaba de tener su primer periodo a los diecisiete años. Klára no solamente está alborotada con su descubrimiento del ímpetu sexual, sino que también es una adolescente falta de afecto que perdió a su familia durante la guerra. Son de los pocos judíos que se quedaron en Hungría en medio del Holocausto y que pudieron salir vivos de la masacre.

Klára prácticamente adopta a Aladár como su padre y se muda para su casa, se le impone. Aladár acepta sin mucho entusiasmo y establecen una relación paterno-filial con toques sexuales, sobre todo por parte de Klára, ya que Aladár controla sus sentimientos al extremo. Pero el país ha pasado de la ocupación nazi a la ocupación soviética. Son los últimos años de Stalin. El estado totalitario tiene los ojos puestos en todo el mundo. Es el sistema que muchos conocemos de vigilancia a nivel de cuadra o de edificio y que tratan de forzar a muchos conocidos por no ser simpatizantes, a delatar, traicionar y mentir para que puedan mantener sus trabajos. Aladár atraviesa todo este avatar con marasmo y actitud de mártir involuntario. Klra es provocadora y difícil de contener.

A través de toda la narrativa, el filme toca los temas del exilio, la identidad, el totalitarismo y la miseria humana con un tono sutil y comedido. No hay reiteraciones ni monsergas. Es un filme de ritmo lento pero no aburrido, no apresura la trama no trata de impactar al espectador, es introspectivo y llama a la meditación.

Tóth mantiene su argumento bajo control y sin muchas fallas. Károly Hajduk como Aladár y Abigél Szoke como Klára desempeñan sus papeles con lucidez, con gesticulaciones mínimas, a veces casi como personajes de Bresson.

Son dos filmes convencionales pero bien realizados, con una temática interesante que llama a la reflexión. Películas que se quedan con uno mucho después de haberlas visto.

Leona (México, 2018). Dirección: Isaac Cherem. Guion: Isaac Cherem y Naian González Norvind. Director de fotografía: Diana Garay. Con: Naian González Borvind, Christian Vázquez y Carolina Politi.

Those Who Remained (Hungría, 2019). Dirección: Barnabás Tóth. Guion: Barnabás Tóth y Klára Muhi. Director de fotografía: Gábor Marosi. Con: Károly Hajduk, Abigél Szoke y Mari Nagy.

Ambos filmes se presentan en los festivales de cine judío e israelí por todo Estados Unidos. No tienen aun fecha de estreno y de momento están disponibles solamente en Vimeo.


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