Actualizado: 19/10/2021 20:23
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El trepador atrapado

Una película entretenida en que la narración lleva al extremo la suspensión de la credibilidad, hasta que agota

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La figura del trepador social con instintos asesinos ha sido ha sido un personaje recurrente en el cine, tanto en películas basadas en historias reales como en temas literarios. Entre las más destacadas se pueden mencionar An American Tragedy (1931), dirigida por Josef von Sternberg y basada en la novela homónima de Theodore Dreiser, Reversal of Fortune (1990), dirigida por Barbet Schroeder con Jeremy Irons en el papel protagónico y basada en el conocido caso de Claus von Bulow y Match Point (2005), escrita y dirigida por Woody Allen y una obra de pura ficción.

A las anteriores, se suma ahora Georgetown, dirigida por el actor austríaco Christoph Waltz y basada también en hechos reales. Aunque ha dirigido un par de películas para la televisión, este es el primer largometraje de ficción que dirige este actor.

Ulrich Mott es un alemán de cuyo pasado sabemos muy poco (y el filme no abundará en ello). Se nos presenta trabajando como guía para la oficina de un congresista de Ohio. Tras tomarse ciertas libertades durante una gira por el Congreso de algunos votantes del congresista, Mott es inmediatamente despedido. Ello no lo detiene, se enfurece y se roba unas credenciales para presentarse en la comida anual del cuerpo de prensa de la Casa Blanca, donde la casualidad lo lleva a tropezarse con la octogenaria Elsa Breht, una influyente y destacada periodista, a la cual, de alguna manera, Mott impresiona.

Unos años después se vuelven a encontrar. Ya Elsa ha enviudado y Ulrich cultiva su amistad hasta que se casan, ella ya nonagenaria y él un cincuentón. Organizan fiestas en la casa y Ulrich parece encantar a toda la élite de Washington. Se presenta como un hombre culto, irónico, con sentido de la elegancia y con la habilidad de cocinar cenas gourmet. En las conversaciones, ningún tema le es ajeno, aunque por lo general, sus multifacéticas aptitudes son el argumento central de las mismas.

Ulrich tiene grandes aspiraciones. Quiere posicionarse dentro de lo más elevado de la clase política internacional. Se las arregla para ponerse en contacto y hasta congraciarse, con individuos que van desde un ministro francés hasta George Soros. Utiliza sus nombres para crear un esquema que lo siga llevando por los pasillos del poder. Elsa, a pesar de saber el alcance de sus mentiras, lo estimula y le guía, se convierte en su facilitadora, dadas las conexiones que siempre ha tenido y el prestigio que ha gozado.

Para sus propósitos, se construye una leyenda que va desde haber sido miembro de la Legión Extranjera hasta ser General del ejército iraquí. Usa medallas y uniformes que nadie reconoce pero que tampoco se atreven a disputar. Por otra parte, esconde que es un homosexual de clóset.

La única que no lo tolera y sospecha de su farsa desde el principio es Amanda, la hija de Elsa, quien es profesora de leyes en Harvard y quien, asqueada del personaje, se retira abruptamente en medio de una cena que da comienzo al filme y que una vez finalizada, Ulrich y Elsa tienen una discusión, él se retira supuestamente a dar un paseo y luego Elsa aparece muerta.

El filme empieza por el final, a medias, con cierta decepción, ofreciendo ciertos datos y ocultando otros, ya que la trama va a girar sobre la pesquisa policial para determinar si lo que sucedió fue un homicidio y tras un breve tiempo, Ulrich es el principal sospechoso.

Tanto Vanessa Redgrave como Elsa y Annette Bening como Amanda, ofrecen excelentes interpretaciones de sus personajes, que tienen peso en el argumento del filme. Christoph Waltz es un actor que, tras décadas en la televisión austríaca y alemana, saltó a la fama hollywoodense de la mano de Quentin Tarantino, al interpretar el inolvidable personaje del Coronel Hans Landa, el criminal nazi irónico, sádico y debonair, que resulta macabramente simpático y casi se roba el filme Inglorius Basterds (2009). Ello le valió el Oscar a la mejor interpretación secundaria, premio que volvería a ganar en 2013 con un rol muy parecido, aunque en otro contexto y otra época en Django Unchained, también de Tarantino.

Desde entonces, Waltz ha representado papeles de cualidades muy parecidas y hasta repetitivos. Al parecer, decidió esta vez dirigirse a si mismo y ha elaborado un personaje que se parece demasiado a la idea que ya tenemos de Christoph Waltz. Aunque lo hace bien y con mucha gracia, su personaje repite todos los estereotipos y tics que le hemos visto al actor anteriormente.

Aunque está basada en un artículo de Franklin Foer, aparecido en el New York Times Magazine en 2012 y que trata sobre el asesinato perpetrado por el trepador alemán Albrech Mutt a la conocida periodista Viola Drath, el argumento resulta poco creíble. La narración lleva al extremo la suspensión de la credibilidad, hasta que agota. Las elucubraciones de Mott muchas veces parecen pueriles y es difícil digerir que alguien se las crea. La fluidez de la trama a veces se sacrifica para resaltar la sagacidad de Mott y por lo general recurre a estereotipos trillados, demasiado frecuentes en el filme comercial. No obstante, la película resulta entretenida.

La fotografía del inglés Henry Braham (Crush, The Golden Compass) cumple su modesto cometido y aprovecha el encanto de las localidades de Toronto, en donde se filmó la película. Georgetown es un vecindario aristocrático de la capital americana, en donde residen muchos personajes claves de la política, el periodismo y la literatura de la ciudad. Se destaca por su belleza arquitectónica, sus exclusivos restaurantes, su zona bohemia y por la excelente universidad jesuita que lleva su nombre. El filme se estrenó en el festival de Tribeca en 2019, pero debido a la pandemia, su estreno se postergó y ahora aparece en streaming.

Georgetown (EEUU, 2019). Dirección: Christoph Waltz. Guion: David Auburn, basado en el artículo de Franklin Foer “The Worst Marriage in Georgetown”, aparecido en el New York Times Magazine, el 6 de julio de 2012. Director de fotografía: Henry Braham. Con: Christoph Waltz, Vanessa Redgrave y Annette Bening. De distribución limitada en algunas ciudades americanas. Disponible en la plataforma Amazon Prime.


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