Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Reportaje

El turno de Kundera

Los checos sopesan las acusaciones contra el autor de 'La insoportable levedad del ser'. El escritor se enfrenta a su más difícil novela.

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El escritor Milan Kundera llevaba 25 años sin hablar con la prensa. El semanario checo Respekt cambió todo de la noche a la mañana. Publicó un artículo del historiador Adam Hradílek, quien asegura haber encontrado documentos que demuestran que Kundera, en su juventud, delató a la policía comunista a un compatriota que trabajaba para los servicios de espionaje extranjeros.

El agente Miroslav Dvoracek fue condenado a 22 años de prisión, de los cuales cumplió 14 en diferentes presidios y campos de trabajos forzados. Puesto en libertad en 1968, abandonó el país y se exilió en Suecia. Salió de Checoslovaquia convencido de que su amiga Iva Militka lo había traicionado.

En los tormentosos años cincuenta, Milan Kundera era estalinista y miembro del Partido Comunista. Las actividades políticas y cierto prestigio entre los universitarios le sirvieron para presidir la residencia estudiantil en la que vivía, junto su amigo Miroslav Dlask y la novia de éste, Iva Militka.

Según el informe policial 624/1950, descubierto y publicado por Hradílek, el estudiante Milan Kundera se presentó en la estación de policía el 14 de marzo de 1950, a las cuatro de la tarde, para denunciar la presencia del espía Miroslav Dvoracek en la residencia estudiantil. En la denuncia figura también Miroslav Dlask, que informó a Kundera que Dvoracek estaba en la habitación de su novia Iva Militka.

Después que la prensa mundial reprodujera el artículo del semanario Respekt, Milan Kundera decidió hablar con los medios, tras 25 años de negarles la palabra. De manera inusual, Kundera llamó por teléfono a la agencia de prensa checa CTK, negó las acusaciones e insistió en que nunca vio a Miroslav Dvoracek, y no sabe de quién se trata.

Kundera exigió esta semana una disculpa pública y dijo que en caso contrario presentaría una demanda por difamación contra Respekt. Lejos de disculparse, el semanario publicó nuevas declaraciones del historiador Hradílek, que asegura que antes de llevar el artículo a la redacción del periódico envió un fax a Kundera informándole sobre el descubrimiento, pero que "después de un mes sin respuesta y convencido de que el fax había llegado a buen puerto, decidió llevar el tema a la prensa".

Una avalancha de críticas

Jan Stranský, escritor, antiguo preso político, ex presidente del PEN Club checo y respetada figura de la cultura local, dijo que "esas cosas pasan cuando hay cuentas pendientes con el pasado". De acuerdo con Stranský, en caso de existir asuntos pendientes, lo mejor es ventilarlos desde el principio y aguantar las consecuencias.

Milan Kundera no es el único intelectual con un pasado comunista. Grandes figuras como Pavel Kohout, Milan Uhde, Pavel Tigrid y Ludvik Vaculík, entre otros, fueron comunistas que comprendieron luego el engaño y se apartaron.

Como signatarios del manifiesto de la disidencia anticomunista Carta 77, dichos intelectuales sufrieron en carne propia las atrocidades de la "dictadura del proletariado". Milan Kundera, que no firmó dicha carta, no es la excepción. Decepcionado por los pésimos resultados del experimento comunista, sinónimo de miseria, represión y violación de los derechos humanos, Kundera abandonó el Partido tras la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia en 1968.

En 1975 se exilió en París, impartió clases en la Universidad de Rennes y en 1981 se nacionalizó francés. Mientras sus libros, en los que combatía de manera sutil, irónica e inteligente el comunismo, le daban la vuelta al mundo, en su país era un desconocido, continuaba en la lista negra de autores enemigos del "movimiento obrero internacional".

El gran ausente

Tras la derrota del comunismo en Checoslovaquia, el mundo de las letras esperaba verle flanqueando a Václav Havel y a los protagonistas de la Revolución de Terciopelo de 1989, pero ese día nunca llegó.

Kundera siguió viviendo en su Francia querida y sus libros empezaron a traducirse al checo muchos años después de derrotado el comunismo.

Galardonado con varios premios nacionales, Kundera nunca los recogió en persona. Para los checos se convirtió en una referencia extraña, porque mientras el mundo les felicitaba por tener un autor de fama universal, muchos aceptaban con tristeza desconocer su obra, se encogían de hombros y añadían: "Vive en Francia y escribe en francés".

El escritor Pavel Kohout, antiguo comunista y signatario de Carta 77, sostiene que Kundera "se ha comportado a la altura de los acontecimientos" y que comprende que muchas veces resulta complicado explicar los sucesos de los años cincuenta, cuando se vivía en un Estado policial después de derrotar a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

"Creo, no obstante, que Milan podría ofrecer un gran aporte para comprender mejor lo ocurrido en el país tras la llegada de los comunistas al poder. Su testimonio es clave. Espero que lo haga", matizó Kohout.

Por su parte, el ex presidente Václav Havel, antiguo inquilino de las cárceles comunistas, es la única personalidad checa que por el momento ha salido en defensa de Kundera.

En un mensaje publicado en el mismo semanario Respekt, Havel le dice: "Milan, tienes que pasarlo por alto. El hombre, como sabes, encuentra en el camino cosas mucho peores que una difamación en la prensa".

Si bien Kundera nunca ocultó su pasado comunista y se pasó al grupo de los detractores del comunismo, nunca engrosó las filas de los disidentes en torno a Carta 77, porque consideraba que esa no era la vía para combatir al comunismo.

En su mensaje de apoyo, Havel insistió en que "debe sopesar bien qué es lo que puede pasar y si tiene carácter para aguantarlo; es arriesgado escribir bien y ganarse la fama. Pero se debe a veces arriesgar".

«Una papa caliente»

El historiador Adam Hradílek subraya que los documentos descubiertos son pruebas fehacientes de la situación del país en los años cincuenta y testimonian la delación de Kundera.

Consultado por el diario checo Mlada Fronta Dnes sobre los motivos que le llevaron a develar el "caso Kundera", el historiador asegura que empezó a trabajar en el tema a principios de año y que varias personas se enteraron que tenía "una papa caliente" en sus manos.

"Se trató de una lucha interna muy fuerte. Salieron a la superficie planteamientos éticos y morales. Necesité mucho tiempo para decidirme a publicar los documentos", dijo.

La decisión de Hradílek fue criticada por la Academia de Ciencias y por el presidente del Senado, Premysl Sobotka, quien recordó que el Instituto para la Investigación de los Regímenes Totalitarios, en el que trabaja el historiador, es una institución para la investigación y el estudio. "No se trata de una organización política ni de un Tribunal".

Por su parte, el historiador Jaroslav Cuhra dijo al diario Hospodarské Noviny que los archivos que están estudiando contienen informaciones sobre otras personas y otros casos, que pueden resultar "explosivos". Cuhra recordó que el objetivo del Instituto, creado recientemente, es estudiar el período del protectorado nazi de Bohemia y Moravia, de 1939 a 1945, y el régimen comunista de 1948 a 1989.

"Si un historiador encuentra un documento comprometedor, no puede devolverlo y hacer que no existe", advirtió Cuhra.

Los historiadores argumentan que ellos hicieron su trabajo, y que ahora corresponde a Kundera hablar y decir qué fue lo que realmente pasó aquella tarde de 1950.

El semanario Respekt es, sin duda, una de las publicaciones más serias de la República Checa. Desde su creación ha sido patrocinado por Karel Schwarzenberg, actual ministro de Relaciones Exteriores. Entre los miembros del Consejo de Redacción destaca el antiguo disidente anticomunista y ex ministro del Interior, Jan Ruml.


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