Actualizado: 20/10/2021 13:39
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Con ojos de lector

(H)ojeando revistas

Entre otros materiales de interés, 'La Gaceta de Cuba' incluye en su último número un dossier sobre ese capítulo perdido de nuestra historia literaria que fueron las Ediciones El Puente.

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En una carta fechada en enero de 1975, José Lezama Lima le escribió a su hermana Eloísa: "Leer revistas de calidad, a mi manera de ver, contribuye a enriquecer el estilo, pues en diversidad, ese salto de un tema a otro, es un constante ejercicio para la inteligencia. ¿Te acuerdas de Sur, Revista de Occidente, Cruz y Raya, todas aquellas revistas de nuestra juventud? Creo que a todos nos sirvieron de mucho. Sobre todo nos enseñaron, en la diversidad que mostraban, a tener simpatías por las más diversas maneras de expresión". Y le recomienda buscar la mexicana Plural, donde aparece, apunta Lezama, "lo más novedoso de la literatura y del pensamiento de aquel país".

La lectura de revistas tiene, en efecto, entre otros alicientes, la posibilidad que brinda de hallar reunidos materiales de muy diversos estilos, contenidos y géneros. De una entrevista salta uno a un trabajo ensayístico, de éste a una muestra viva de la poesía o la narrativa que se escribe en ese momento, y de esos textos de creación a reseñas críticas donde se comentan ediciones, montajes teatrales y exposiciones recientes. Una experiencia que puede ser tan placentera como gratificante (depende, naturalmente, de la calidad de la publicación, del criterio con que esté realizada), y que como sostiene Lezama, significa una calistenia para nuestras neuronas de la cual salimos enriquecidos. Recuerdo que uno de los primeros lujos que me permití al poco tiempo de haber empezado a trabajar en España, fue encargar la colección completa de Quimera, de la cual era un ávido lector cuando estaba en la isla. Algo que no era precisamente fácil, pues en la Casa de las Américas era una de las publicaciones incluidas en el index por Marta Ferry, entonces directora de la biblioteca, y sólo se podía consultar por razones estrictamente de trabajo (también figuraba en esa lista la mexicana Vuelta).

Viene esto a cuento porque quiero reseñar los últimos números de La Gaceta de Cuba que han salido de la imprenta, y que corresponden a las entregas 3 (mayo-junio) y 4 (julio-agosto) de este año. En otra ocasión me he ocupado ya en esta sección de esta revista, que se halla entre las más interesantes que se editan en la Isla. A diferencia de la inmensa mayoría de las publicaciones cubanas, LGC ha logrado despojarse del discurso maniqueo, monótono y mandado a retirar desde hace décadas que, como un mal endémico incurable, aún domina. Sus editores la han ido abriendo a visiones e interpretaciones más plurales, a temas nuevos y, en ocasiones, silenciados durante décadas, y a colaboradores jóvenes que han adicionado a la revista un dinamismo, una frescura y un espíritu de renovación muy saludables. Un cambio que ha sido agradecido y respaldado por los lectores, hartos como están de las publicaciones oficiales plúmbeas y sobrecargadas de teques.


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