Actualizado: 24/01/2020 17:05
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Cine, Scorsese, Arte 7

La Historia y el hombre mediocre

The Irishman no aburre, a pesar de sus 220 minutos de duración, pero se vuelve excesivamente documental, pierde su valor dramático y termina siendo rutinaria

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Frank Sheeran (1920-2003), nacido en Nueva Jersey, de origen irlandés, fue un veterano de la II Guerra Mundial, que fue destacado mayormente en el sur de Italia, donde aprendió un poco de italiano y del poco valor que tiene la vida humana. A su regreso, comenzó a trabajar como camionero y con el paso del tiempo terminó siendo un dirigente sindical del gremio, fuertemente asociado con Jimmy Hoffa, el misteriosamente desaparecido presidente de los “Teamsters”, una de las organizaciones sindicales más grandes e importantes de Estados Unidos a la cual se le atribuyen fuertes conexiones con la mafia.

En los últimos cinco años de su vida, confinado a un sillón de ruedas y viviendo en un hogar de ancianos, relató su vida al abogado, investigador y escritor Charles Brandt, quien, al año siguiente de la muerte de Sheeran, publicó su biografía bajo el titulo de I Heard You Paint Houses, frase en clave con la cual la mafia se refiere a los matones que embarran las paredes y los pisos con la sangre de sus víctimas.

El libro es una suerte de documento novelado en el cual Sheeran cuenta muchas cosas, desde su encuentro con Rosario Alberto (Russell) Bufalino, un nativo de Sicilia que fue por treinta años (1959-1989) la cabeza de la familia mafiosa que controlaba el nordeste de Pensilvania, su asociación con Hoffa mediante Bufalino, quien había apadrinado a Sheeran, y su ascenso en las filas de los “Teamsters”, gracias todo a su oficio de matón. Sheeran reivindica haber sido quien mató a Hoffa, afirmación no confirmada en un crimen aún misteriosamente no resuelto. Es en este libro y la historia que relata, que se basa el filme The Irishman, de Martin Scorsese.

La película abre con un ingenioso traveling por los pasillos de un hogar de ancianos, a finales del siglo veinte, pero acompañado por la música de Still of the Night, que representa la época de la madurez y la cima de los habitantes del hogar, hasta llegar a un hombre en silla de ruedas, con un ostentoso reloj de oro, que resulta ser Sheeran.

El irlandés va a narrar, gran parte del filme como voz en off, el argumento de The Irishman, que se desarrolla con el comienzo de un nefasto road trip a fines de julio de 1975, en el cual Sheeran va a conducir a Bufalino hasta Detroit, a la boda de la hija de su primo Bill Bufalino, que fue el abogado de Hoffa, y durante el viaje tendrán que hacer algunas paradas para encargarse de varios “asuntos”. La narración se mueve entre flashbacks, saltos adelante y elipsis, todo a través de la visión de Sheeran, y relatando sus vínculos con la mafia y los diferentes trabajos que realizó para ella, su unión con Hoffa y finalmente, su papel en su asesinato.

Scorsese, uno de los mejores narradores que ha dado el cine, nos va a contar todo un importante periodo de la Historia de Estados Unidos, a través de hombres pequeños. Por ello elige un personaje megalómano, pero menor como Sheeran y se centra en la mafia de Filadelfia y sus alrededores, carente del glamour criminal de sus asociados de Nueva York y Chicago, gente que vive tratando de no ostentar, sin retar abiertamente a la ley, pero no por ello menos violentos.

La década del sesenta y la mitad de la década siguiente fue una etapa de radicalización social, de enfrentamientos ideológicos, políticos y culturales, que convulsionaron a Estados Unidos mucho más que los hechos de este último lustro. Por cierto, la cronología de la primera hora del filme viene dado por el desarrollo del gobierno de Fidel Castro, sus relaciones con la Mafia y con el presidente Kennedy, así como la Crisis de Octubre.

La película tiene mucho que contar y Scorsese se esfuerza por contextualizar, quizá demasiado, todo lo narrado por Sheeran. Apoyado por un hermético, pero casi infalible guion de Steve Zaillian (Searching for Bobby Fischer, Schindler’s List, Moneyball), a pesar de sus 220 minutos de duración, no aburre. Pero tanto en su montaje, en su insistencia en poner subtítulos para explicar la vida y destino de algunos personajes importantes en el mundo de la mafia, pero inconsecuentes para el drama que se narra, se vuelve excesivamente documental, pierde su valor dramático, termina siendo rutinaria.

No hay un director de cine contemporáneo a quien yo quisiera vitorear más que Martin Scorsese. No solo es uno de los más grandes realizadores de todos los tiempos (y con solo citar Taxi Driver, Raging Bull y Goodfellas ya bastaría), creador de frases y personajes icónicos (“Are you talking to me?”), sino que es un hombre que conoce de cine como nadie y ama tanto este arte que es uno de sus principales propagadores. Se ha dado a la tarea de rescatar joyas olvidadas (cometió el tremendísimo error de resucitar, para horror de los cinéfilos, a ese bodrio que es Soy Cuba, pero nadie es perfecto) y promover nuevas generaciones de cineastas. Pero por eso mismo, las expectativas para su obra son bien elevadas. Aquí falla, se queda corto.

The Irishman no tiene garra. Es una cuchilla sin filo. No hay nada, esto es en definitiva un filme de gangsters, que lo haga a uno querer cerrar los ojos ante la próxima escena, un personaje que atrape al espectador, que nos haga querer interactuar con él. No hay tensión dramática. Es una cinta para una audiencia pasiva, que se contente con una trama correctamente realizada, pero con menos alma que la mediocridad de sus personajes. A pesar de que ha sido casi universalmente alabada como el Quijote de los filmes de gangsters, es una de las películas más flojas de Scorsese. Debo aclarar entonces que, es la obra fallida de un gran cineasta por lo tanto tiene muchas virtudes de las cuales carecen gran parte de los filmes que hoy se exhiben.

Joe Pesci está insuperable en su papel de Russell Bufalino. Muestra el excelente actor que es con un papel contenido, muy diferente a los que nos tiene acostumbrados. Asusta sin mover un músculo. Es un hombre temible, pero parece un viejito afable e indefenso. Es probablemente uno de sus mejores roles. Al Pacino como Hoffa está bien, pero no puede despojarse completamente de esa tendencia a la sobreactuación que ha mostrado en sus últimos filmes, al exceso de gesticulaciones, y su interpretación, aunque eficiente, no le llega ni de lejos al Hoffa de Jack Nicholson en el filme del mismo nombre, hecho en 1992 y dirigido por Danny DeVito. Es la primera vez que trabaja con Scorsese, quizá le llegó ya demasiado hecho al director.

Robert De Niro hace muy bien de… Robert De Niro haciendo de Robert De Niro interpretando mafiosos. Por razones que desconozco, quien fuera uno de los mejores actores del cine americano, con papeles inolvidables en los filmes de Scorsese, en El Padrino y en tantos otros, se ha convertido en una mala caricatura de si mismo. Desde Ronin (1998) y Analyze This (1999), en las cuales no tiene roles principales, no ha tenido una actuación que valga la pena. Repite gestos faciales, movimientos de cabeza y muecas que ya ha hecho una y mil veces, aunque no venga a cuento con su personaje.

El resto el elenco, principalmente Ray Romano como William Bufalino y Harvey Keitel en un breve rol como Angelo Bruno, presta un apoyo efectivo a los estelares. La fotografía de Rodrigo Prieto (Amores perros, Babel, Biutiful, Argo), quien trabaja por tercera vez con Scorsese, resulta impecable en captar la iluminación de cada época, respondiendo a los vestuarios, los colores de los carros y las casas y las ambientaciones interiores. La banda musical es también excelente, contextualizando los distintos momentos históricos que atraviesa el filme.

Scorsese se echó arriba un trabajo tremendo. Una trama compleja, gran cantidad de personajes, contextualizaciones históricas y casi todo lo hace bien, pero sin el espíritu que acompaña la obra de un grande. Defrauda.

Mucho se ha hablado del proceso de digitalmente quitarle edad a los actores para que hagan sus personajes a través de los tiempos, el de-aging. No me parece mal ni me impresiona tanto, es como un buen maquillaje, pero hay un momento en que Sheeran de joven va a defender a su hija con un tendero que la había maltratado y le empieza a caer a patadas y con su rostro rejuvenecido y su cuerpo también adelgazado, levanta las piernas con un desbalance con el que a través de su conversión digital se le sale el anciano septuagenario que es De Niro. Esa escena es de una gran ridiculez humorística involuntaria.

The Irishman (EEUU, 2019). Director: Martin Scorsese. Guion: Steve Zaillian basado en la obra I Heard You Paint Houses de Charles Brandt. Director de fotografía: Rodrigo Prieto. Con: Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino, Ray Romano y Harvey Keitel. De estreno amplio en todo Estados Unidos y disponible en streaming en la plataforma de Netflix.


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