Actualizado: 11/11/2019 11:18
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Cine, Israel, Arte 7

La idiotez que nos une

Una propuesta de la imposibilidad de entendimiento entre Israel y Palestina, a no ser por ese fanatismo por el melodrama que cruza fronteras y credos

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Nadar en las aguas minadas donde confluyen la política, la Historia, la cultura (en este caso más bien el entretenimiento) y la historia personal no es tarea fácil. Eso es lo que hace, muy a pesar suyo, el personaje de Salaam, en Tel Aviv on Fire, que es el título del filme y a la vez el de una telenovela que escriben y producen los personajes de la película y cuyas imágenes se mezclan y hasta confunden a lo largo de la cinta.

Salaam es un joven palestino que trabaja en la telenovela Tel Aviv on Fire, que es producida por su tío y que es un éxito de teleaudiencia tanto entre los palestinos como entre los israelíes. Salaam es huraño y displicente, sin compás y es obvio que la única razón por la que forma parte del equipo de producción de la telenovela es porque su tío la produce. Es más bien un corre-lleva-dile y trae del estudio, pero poco a poco se va colando y se convierte en uno de los guionistas, porque es el único que habla bien hebreo y lo utilizan para revisar los diálogos de los personajes israelíes.

Como Salaam vive en Jerusalén y el show se filma en Ramala, todos los días tiene que pasar por un punto de control. En una de esas veces, por hacer una pregunta estúpida, lo detienen y el capitán de turno, cuando se entera que es guionista de la telenovela, empieza a darle sugerencias para el guion, porque quiere sentirse importante adelantándole capítulos a su mujer, que es fanática de la obra.

La intervención del capitán es aprovechada por Salaam para hacer más realistas los diálogos de los personajes israelíes y ganar importancia dentro del staff, pero aquí empiezan los problemas entre los puntos de vista de los palestinos y los de los hebreos. Escritores, productores , actores, directores y hasta vestuaristas discuten lo que se debe o no poner. Los que financian el programa se oponen a ciertos cambios, el capitán también se molesta cuando Salaam no sigue sus recomendaciones y en un momento dado le retiene el pasaporte, por lo cual no puede trasladarse de regreso a su casa. Censuras políticas, censuras idiosincráticas, censuras culturales, identitarias, históricas y políticas, todo se va mezclando y la vida se le hace difícil a Salaam, quien por una parte quiere reconectar con una antigua novia y por otro parece atraer a la actriz principal, una mujer traída de Paris, para molestia de las actrices locales.

El filme maniobra muy bien entre todos estos elementos. Lo que pudo ser un teque propalestino se queda en una propuesta de la imposibilidad de entendimiento, a no ser por ese fanatismo por el melodrama que cruza fronteras y credos. Las diferencias de otro tipo son imposibles de zanjar. Hay que aclarar que aunque la película está producida por Israel, es una cinta palestina, y para que no queden dudas, los personajes que más hacen el ridículo son los israelíes, aunque está hecho de manera sutil y sin partisanismo aparente.

El director y coguionista, Sameh Zoabi (Iksal, Israel, 1975), ha tocado el tema de las posibilidades de arreglo entre Israel y Palestina en un filme anterior, titulado Under the Same Sun. Aquí muestra un dominio fluido del tema, se nota que sabe de lo que habla y más allá que uno esté de acuerdo o no con su punto de vista, lo hace muy bien. Son temas muy familiares para los que venimos de vuelta de regímenes totalitarios y hemos sufrido en carne propia la represión cultural. Mantiene bien controlada la película, y el tono de comedia funciona muy bien. No me convenció la historia entre Salaam y su novia Mariam, está un poco traída por los pelos y solo aporta un gastado elemento de comedia melosa que rompe un poco el tono irónico del resto del filme. Lo que se le escapa es por deficiencias propias, porque todo en el filme está muy bien pensado. Zoabi es graduado de cine de la Universidad de Tel Aviv y de la Universidad de Columbia.

Kais Nashif, a quien anteriormente había visto en Paradise Now y en el filme de Ridley Scott Body of Lies, ejecuta a la perfección su papel de Salaam. No se le escapa un gesto de más y hace al personaje creíble y divertido. Los otros papeles de peso son interpretados por Lubna Azabal, la actriz belga de larga trayectoria quien interpretó el personaje principal en Incendies, Yaniv Biton como el capitán del punto de control, y el jordano Nadim Sawalha como Bassam, el tío de Salaam, todos los cuales se ajustan a las exigencias dramáticas de sus personajes.

A pesar de un final feliz, la película presenta un nihilismo sardónico, planteando temas serios y conflictos insalvables con la ligereza de la comedia, proponiendo que quizás lo único que puede salvar al ser humano en sus diferencias y ante conflictos catastróficos, es que estamos mancomunados por la idiotez.

Tel Aviv on Fire (Israel/ Luxemburgo/ Bélgica/Francia, 2018). Dirección: Sameh Zoabi. Guion: Sameh Zoabi y Dan Kleinman. Director de fotografía: Laurent Brunet. Con: Kais Nashif, Lubna Azabal, Yaniv Biton y Nadim Sawalha. De estreno limitado en todas las ciudades importantes de Estados Unidos.


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