Actualizado: 20/09/2019 11:30
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Artes Plásticas

La política como videoarte

Una muestra en el Palau de la Virreina de Barcelona repasa la 'videopolítica' a través de 2.800 spots electorales.

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La Virreina-Centro de la Imagen ha inaugurado en Barcelona la exposición Spots electorales: el espectáculo de la democracia, un exhaustivo repaso de la "videopolítica" a través de 2.800 spots electorales seleccionados de entre toda la maraña de palabras y signos que busca convertir la duda o la indiferencia en convicción y la convicción en voto depositado en la urna.

Se suele atribuir a Otto Von Bismarck el célebre cliché que sostiene que la política es el arte de lo posible. ¿Qué hay, sin embargo, de la posibilidad de que la política sea mero arte visual? ¿Qué de la posibilidad de que sea la artífice de un subgénero del videoarte? Uno tasado en segundos que valen mucho dinero y donde el ideario que anima el ejercicio de la política ya no es la exposición de valores ideológicos, sino la ostentación del ingenio.

El paseo por toda esa urdimbre de mensajes que buscan incitar al ciudadano a ejercer de tal revela cómo lenguajes y narrativas propias de espacios ajenos a la política han conformado una narrativa de la videopolítica, capciosa y seductora, ajena a la distinción entre la derecha y la izquierda, entre lo verdadero y lo falso.

"No hay nada nuevo, pero las campañas nunca son nuevas", escribe cierto Roberto Alfa, un frankenstein construido por Jorge Luis Marzo y Arturo Fito Rodríguez, comisarios de la exposición, juntando testimonios de jefes de campañas electorales y creativos de agencias de publicidad. "He ahí lo que tiene el espectáculo de la democracia: no importa dónde hayas comprado la entrada, siempre verás el mismo espectáculo".

Alfa habría dejado escrito un "Diario de Campaña" que los curadores utilizan de apoyo para el libro que sirve a modo de catálogo de la exposición. El pormenorizado recuento del desarrollo de una campaña electoral, acompañado de los comentarios de Marzo y Rodríguez al texto ficticio —se sirven de Paul Virilio o George Lakoff—, no hace más que aumentar la sensación de desamparo del ciudadano abocado a la realidad de una "política vacía". Una pospolítica que desde la pantalla catódica o la flat screen encapsula en treinta segundos la construcción de un discurso visual, cuyos mimbres son diversos, aunque similares sus objetivos.

En aras de poner orden en tal número de vídeos, Marzo y Rodríguez los dividieron a partir de pautas que se repiten con asiduidad. Así, hay spots animados por un discurso catastrofista —los del Front National en Francia son bien ilustrativos—, los hay que buscan conmover al espectador mostrando situaciones calamitosas, los hay centrados en la idea de cambio o en la noción de patria; otros utilizan los dibujos animados, construyen historias de ficción o se centran en el encarnizado desmontaje de los spots del oponente político.

Hay también spots "gemelos", en algunos casos elaborados por una misma agencia de publicidad para países distintos e, incluso, para partidos de ideología distinta. Otros, más cercanos a la estética del videoclip, son extraordinarios vídeos musicales, como los de will.i.am para Barack Obama. Los hay, por fin, que buscan disminuir la abstención y animan a ejercer el voto. Sin proponérselo, son una suerte de vídeos promocionales de los otros. Porque llamar a votar es también llamar a ver.

Lástima y sorpresa, eso sí, que la colección expuesta no incluya spots de la India, la democracia más poblada del mundo y país con un empuje cinematográfico relevante. Faltan también, anoto como mera anécdota, spots de China y Cuba: ambos países se negaron a ofrecer los suyos por desconfianza hacia el proyecto.

El caos en otra parte

Iván de la Nuez, quien ha convertido con acierto el antiguo espacio de exposiciones de La Virreina en un Centro de la Imagen con todas las de la ley, escribe en la introducción al libro que el de los spots electorales es un arte que siempre muestra el caos en otra parte. En efecto, el repaso de los spots muestra la autocomplacencia, a ratos vulgar, del género. Una suerte de arte egotista, donde la denuncia afecta siempre al otro desde el paisaje de eficacia y felicidad que dibujan para la opción propia. Una circunstancia que lo convierte en un género tedioso, aunque ufano y cómodo en su tediosa naturaleza. Un arte cuyo único misterio es precisamente la duda sobre su eficacia real, la insoportable indiferencia con que lo acogen sus destinatarios.

En los últimos años, la videopolítica se ha ido convirtiendo en netpolítica, ha saltado de las pantallas de los televisores a las de gadgets que manipulamos a apenas unos centímetros de los ojos: las pantallas del ordenador portátil o el teléfono móvil, por ejemplo.

Es difícil prever hacia dónde se desplazarán en el futuro las ansias seductoras de los partidos políticos y sus artistas —los creativos de las agencias de publicidad, los asesores de imagen, los guionistas que regalan una condición ajena y efímera a los candidatos—, ahora que esa sucursal de la "fábrica de sueños", que decía Ilya Ehrenburg, ha tomado decididamente el camino de internet.

Hay partidos políticos que ya experimentan con olores que identifiquen su propuesta. También se trabaja en pantallas que permitan apreciar fragancias de productos anunciados. El futuro de la relación del hombre y la pantalla que le sirve de espejo nos promete una aventura en la que la videopolítica alcanzará cotas que ahora apenas podemos entrever.

El abundante catálogo de spots electorales expuestos en el Palau de la Virreina —una significativa parte de ellos incluidos en los cuatro deuvedés que acompañan al libro—, constituye el que probablemente sea el más exhaustivo repaso del género entre los años 1989 y 2008. Visionarlos como obras de arte, sin la pasión de quien es convocado a votar, resulta una extraordinaria experiencia visual. Hay tanto en ella de política, como de pospolítica.

-La muestra Spots electorales. El espectáculo de la democracia permanecerá abierta en el Palau de la Virreina. Centro de la Imagen (La Rambla, 99), Barcelona, hasta el 24 de septiembre de 2008.

-El libro Spots electorales. El espectáculo de la democracia en la televisión mundial desde 1989 (Ajuntament de Barcelona/ICUB/Turner) se encuentra a la venta en las principales librerías. Incluye 4 DVD con spots publicitarios subtitulados y en formato PAL y NTSC.


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Cartel de la exposiciónFoto

Cartel de la exposición.

La Famiglia Spera in 'Una cena fuori'

Uno de los spots incluidos en la exposición. Italia, L'Ulivo, 2006. (Turner)

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