Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Literatura, Literatura cubana, Cuentos

La promiscua cotidianidad ficcional del amor

Sobre el libro de cuentos Precio del amor, de Félix Luis Viera

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Uno de los vacíos más notables en la cuentística cubana de los últimos 50 años (esos que muchos críticos llaman “el período revolucionario”) son sus acercamientos al amor. Y aunque parezca exagerado, especialmente porque cualquier cubano podría citar cuentos donde el amor parece estar al centro (ya se ha dicho por ahí: “el amor está, como Dios, es todas partes), lo cierto es que un buceo concienzudo demostraría mi afirmación.

Partiré diciendo que durante casi una década se cuestionó en la Isla a la generación de narradores del ochenta (según la crítica, esa generación a la que pertenecerían Reinaldo Montero, Senel Paz, Miguel Mejides, Luis Manuel García Méndez, Arturo Arango, Carlos Victoria, Abel Prieto), y el cuestionamiento nacía precisamente de su apego a contar historias de amor entre jóvenes, centrándose en esos dilemas íntimos, que ocurrían lejos de una explosiva y convulsa realidad histórica. Le llamaron, por ello, “generación sinflictiva”. Pero tiempo después, cuando apareció mi generación y empezamos a narrar desde el desparpajo total ese tipo de historias, “contaminadas” con la irreverencia sexual que vivíamos entonces, a muchos nos tildaron de “autores pornográficos”. Luego, cuando escritores como Roberto Urías o, más tarde, Pedro de Jesús, Odette Alonso, Ena Lucía Portela o Anna Lidia Vega Serova se atrevieron a escribir sobre el universo del amor lésbico y homosexual, recibieron calificativos (bien lo recuerdo) bastante más agresivos y descalificadores. En todo caso, todos esos análisis literarios eludían, como un tabú a sortear, una realidad: los grandes traumas, conflictos interpersonales, desgarramientos e incluso (y por qué no) iluminaciones románticas que ocurren entre una pareja no tenían “el jugo suficiente” como para convertirse en buena literatura, y bajo ese criterio se solía condenar a quien osara escribir sobre ellos a un ninguneo absurdo como “escritores menores de temas gastados”.

Cuando leí el libro de cuentos Precio del amor, de Félix Luis Viera, publicado por Letras Cubanas en 1990, fue esa una de las primeras preguntas que me vinieron a la mente: ¿cómo se atreve Viera a escribir estas cosas sabiendo que, cuando menos, la crítica le virará la cara a su libro? Y justo eso sucedió: a ninguno de los críticos literarios más reconocidos en esos años pareció interesarle la propuesta (adelanto que irreverente y distinta) que traían las historias reunidas en Precio del amor. Como diría en un evento literario uno de aquellos críticos, al autor de libros clásicos como Las llamas en el cielo y En el nombre del hijo no podría perdonársele que “perdiera el tiempo en asuntos tan cursis e irrelevantes”.

Veinticinco años después de haber sido publicado en Cuba se reedita Precio del amor, por cierto con una muy sugerente y hermosa portada que además tiene la virtud de encerrar toda esa mística, ese misterio, esa luminosidad que cuentan las historias narradas en el libro. Félix Luis Viera, en un gesto que agradezco por lo que me honra, me pidió que escribiera el prólogo a esta nueva edición que sale bajo el sello editorial Alexandria Library y allí digo sin que me tiemble la voz que Viera “pese a la brevedad de su obra cuentística, sigue siendo uno de los cuentistas más originales de las letras cubanas. El sello que impuso en Las llamas en el cielo, que remarcó luego con En el nombre del hijo y que cotidianizó (permítaseme esta licencia del uso verbal) en Precio del amor no ha sido aún superado (ni siquiera imitado) por ningún otro narrador cubano. Pertenece a esa rara (y escasísima) especie de cuentistas cuya obra son hitos perfectamente identificables por la singularidad de su estilo junto a, por sólo citar a los que me parecen más interesantes, Lino Novás Calvo, Virgilio Piñera, José Lorenzo Fuentes, Antonio Benítez Rojo, Eduardo Heras León (éste básicamente en sus dos primeros libros: La guerra tuvo seis nombres y Los pasos sobre la hierba), Carlos Victoria, Achy Obejas, Aida Bahr, Guillermo Vidal, Daína Chaviano (su cuentística fantástica) o Ángel Santiesteban”.

Precio del amor, dije allí y repito en esta nota, es uno de los libros más hermosos y desenfadados escritos en Cuba sobre el tema del amor entre sexos distintos. Un libro que despliega ante el lector todo ese embrujo característico en los cuentos de Viera: su exquisito trabajo con la herramienta del idioma que logra un estilo de una claridad, una lucidez dramática y una precisión comunicativa envidiable; su ya usual poder a la hora de configurar caracteres psicológicos ficcionalmente creíbles por su naturalidad; su fino sello poético, que descubre la sentimentalidad de aspectos tan cotidianos en las relaciones interpersonales que a veces parecen burdos; y sus tramas narradas, cargadas de esas imbricaciones irreverentes, lúdicas, sensuales con las que los seres humanos practican desde el inicio de los tiempos ese juego de seducción racional (y a la vez escandalosa o soterradamente animal) que llamamos amor y que suele terminar en relación espiritual o, simplemente, en cópula.

Para destacar cómo este libro logra atrapar esa promiscua cotidianidad ficcional del amor vuelvo a referirme al prologó que escribí, donde dije que “La propuesta de miradas hacia el amor de Félix Luis Viera en este libro es tan diversa como diverso puede ser ese momento en la vida de cada persona: Un esposo aplastado por el tedio matrimonial que, en la frustración de un ser marginal, perdedor y borracho se enfrenta a muchas preguntas sobre su propio matrimonio (“En tantas cosas”); la pesada y frustrante carga de la infidelidad cuando traición, amor y compasión aderezan el triángulo amoroso (“Dos malas palabras”); el callejón sin salida al que conduce la seducción cuando las circunstancias empañan los límites entre el deseo, la cordura, la racionalidad y la decencia (“Problema versus problema”); la sorpresa exultante de un hallazgo que se creía muy lejano, inextricable (“Solo en la noche”); la anhelada, casi cierta y sensual posibilidad de un abrazo que la fatalidad trunca (“Cursi y sensiblera historia de amor”); la consumación de la llamada secreta del deseo entre dos seres que las apariencias y las convenciones podrían mantener como dos extraños (“Mirada”); la voluptuosidad engañosa del galanteo, sus terribles y desilusionadoras trampas (“Noemí”) y el juego de los sueños en torno a las pasiones, a los reprimidos apetitos de la sensualidad, a las ilusiones de lo que podría ser (“Circuito abierto”)”.

¿Virtudes de este libro? El logrado despliegue de la psicología femenina (a pesar de que son observadas desde la perspectiva del hombre que en cada cuento es coprotagonista de la historia) que logra trasmitir ese universo complejo de limitaciones, liberalidades, costumbrismos arraigados, prejuicios y ataduras rotas que tipifican el accionar de la mujer moderna, en Cuba o en los países desarrollados donde transcurren algunas de estas tramas. La excelente inyección de densas cuotas de suspenso que incitan a continuar leyendo, conjugada con guiños de complicidad (¡eh, lector, esta puede ser también tu historia, seguro que has vivido algo así!) que permiten a quien lee hacerse partícipe de cada trama narrada. Y esa particular capacidad de Viera para dar visualidad a las escenas narradas, para construir personajes inolvidables y verosímiles, para elegir el diálogo justo y más esclarecedor o describir la totalidad de los mundos que cuenta a partir de algunas breves pinceladas.

Precio del amor, que se presentará el 21 de marzo a las dos de la tarde en la tertulia “La Otra Esquina de las Palabras”, en Café Demetrio, Goral Gables, Miami, sigue siendo, además de una rara avis desde el punto de vista del abordaje de esta temática (y quizás precisamente, por ello, además de los logros aquí esbozados), una obra de mención obligada a la hora de hablar del cuento cubano.

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