Actualizado: 19/10/2017 11:37
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¿Petimetres? José Martí, el escamoteo y la censura

¿Acaso añora Luis Toledo Sande la época en que un oscuro funcionario del Consejo de Cultura podía decidir sobre la vida de los otros?

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Hace diez días el investigador martiano Luis Toledo Sande publicó un artículo en la revista Cubadebate que recuerda los que publicó en el año 1968, un oscuro funcionario de la revista Verde Olivo. En aquella oportunidad, aquel funcionario tachaba al poeta Heberto Padilla de contrarrevolucionario, y de tener un carácter incompatible con el del pueblo “no escribe para nosotros, ni para nuestro pueblo, que sabe la verdad. Escribe en busca de un cartelito en el extranjero que le permita satisfacer su vanidad”. Como muchos saben, aquellos artículos dieron inicio a lo que se conoce en Cuba como el “Quinquenio gris”, donde numerosos intelectuales sufrieron el ostracismo, la cárcel y el destierro, incluyendo al propio Padilla.

En el artículo que Luis Toledo Sande escribió titulado ¿Petimetres contra José Martí? se repite, pues, este tipo de retórica mordaz y políticamente intencionada, contra quienes él llama, además de “petimetres”, “sietemesinos. A diferencia de los artículos de “Leopoldo Ávila”, sin embargo, Luis Toledo Sande firma este libelo con su nombre, y evita mencionar los que son el verdadero blanco de su ataque, dejando correr una nueve de sospecha sobre los que lo critican hoy a Martí por diversos motivos.

Como yo he escrito dos libros sobre José Martí y en ambos le he criticado por su misoginia, su homofobia, su racismo y etnocentrismo, me siento aludido, por tanto, en ese ataque, y rechazo los insultos que nos dirige. También rechazo la acusación de que sirvo a poderes extranjeros, colonialistas e imperiales. No. Soy cubano, y deseo también “un pueblo nuevo y de sincera democracia”. El problema está en que el concepto de democracia al que se refiere Toledo Sande es, seguramente, muy diferente al mío. De hecho, Toledo Sande puede citar decenas de frases de Martí a favor de la democracia, la libertad y los derechos inalienables del hombre. Lo que le sería difícil hacer es probar que alguien que trata con tanto desprecio las ideas ajenas sea realmente un demócrata o un defensor de la libertad de TODOS. De lo contrario, ¿cuál es el propósito de escribir un artículo con tantos insultos? ¿Acaso añora Luis Toledo Sande la época en que un oscuro funcionario del Consejo de Cultura podía decidir sobre la vida de los otros? ¿Tiene en mente otra cacería de brujas o pensará que es hora, de “cargar” nuevamente “los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre”?

Nadie, ni siquiera Martí, tiene el derecho de expulsar a otro cubano de su tierra. Llamar “insectos dañinos” y “gusanos” a sus críticos es una forma de justificar su censura y exterminio como hicieron los Nazis en Alemania. Hay muchos libros con los que todos estamos en desacuerdo y no por ello los vamos a quemar, o escribimos un ensayo tratando al autor de ser menos cubano o de servir a los intereses de un estado extranjero. Atacar de una forma tan virulenta e incitar a los lectores a despreciar a quienes “manchan” el nombre de José Martí, como repiten exaltados algunos lectores que dejan sus comentarios al final del texto, y que no tienen acceso a nuestra respuesta es un ejemplo de poco valor cívico, y de mucho menos respeto por las ideas ajenas. Nadie es dueño de Martí, ni tiene el derecho de censurar y agredir verbalmente a quienes lo critican. Utilizar, además, las mismas palabras de Martí para insultar, y rebajar el trabajo y la condición de otros colegas, que nunca lo han insultado a él, ya sea si viven en Cuba o en el extranjero, es doblemente reprensible porque el autor no hace otra cosa que legitimar con ello su propia ideología autoritaria, que no es, ni puede ser, la del cubano.

Si Toledo Sande no está de acuerdo con algo que haya dicho algún investigador de la obra martiana, lo único que debe hacer es escribir una crítica del libro o los libros que tanto le molestan. Atacar, injuriar, y aludir a escondidas a un autor u otro sin mostrar evidencias, y dando razones políticas, no es ético, y solamente sirve para afianzar un patrón de represión intelectual que tantos cubanos han tenido que sufrir en carne propia a lo largo de la historia revolucionaria. Que el Centro de Estudios Martianos, además, haya guardado silencio ante tantas ofensas y se haya negado a publicar mi carta de respuesta en su portal, y que Cubadebate se haya apurado a borrar mis comentarios del sitio, muestra una vez más, que quienes les pagan no les autorizan a disentir y lo único que pueden hacer es bajar la cabeza y censurar. ¿Son estos los seguidores de Martí?



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