Actualizado: 11/12/2019 10:35
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Artes Plásticas

Sagradas profanaciones

Las imágenes irreverentes del fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe se exhiben en la Fototeca de Cuba.

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La Fototeca de Cuba, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de La Habana, exhibe hasta finales de febrero la muestra Sagrado y Profano, que recoge 48 fotografías del artista estadounidense Robert Mapplethorpe.

A pesar del tratamiento atrevido de ciertos temas, este fotógrafo —fallecido en 1989 a causa del sida, cuando tenía 42 años— recibió múltiples elogios por parte de la crítica, que reconoció sus excelentes experimentos con la luz y el color.

Las imágenes que se exhiben en la muestra están impresas en plata sobre gelatina y han sido dispuestas en doble montaje. Entre ellas, aparecen fotos de negros desnudos que, aunque son explícitas en su contenido sexual, asombran por el pudor de la desnudez masculina, en unos casos, y en otros, por la fuerza de esa misma desnudez, que pugna por escapar de un círculo donde el ser humano se torna divino.

Mapplethorpe captó en sus obras ciertas peculiaridades del mundo gay con las que se sentía identificado. En varios de sus autorretratos aparece maquillado, travestido, disfrazado de joven fauno, vestido con chaqueta de cuero y sosteniendo un cigarrillo ladeado en su boca.

También hay una fotografía estremecedora donde se ve su mano, en primer plano, empuñando un bastón oscuro coronado por una calavera, y su rostro emerge de la oscuridad. En cualquier caso, un testimonio alegre y aterrador —al mismo tiempo— de la trayectoria vital de este creador.

No faltan en Sagrado y Profano fotografías de tema religioso. La imagen donde su brazo, sumergido en la sombra, sostiene una cruz que aparece iluminada, o el retrato de Francisco Clemente, casi monacal, inclinan la balanza hacia lo "sacro".

Deseos subjetivos

El contraste como punto de vista es el que ha traído Philip Sartat Smith, curador de la exposición, que fue coordinada en La Habana por Pamela Ruiz. En la presentación de la muestra se dice que " Sagrado y Profano refleja las contradicciones internas de este artista. Hallando lo bello en lo que otros consideran profano, él afirma la singularidad del deseo. No obstante, su dominio de la composición formal y su temperamento clásico le permiten proyectar esos deseos subjetivos hacia la perspectiva de la historia, la religión y la sociedad".

La exhibición cuestiona lo convencional como concepto a partir de las sagradas profanaciones de Robert Mapplethorpe: las flores son símbolos sexuales; los símbolos sexuales son mitos terrenales; los mitos terrenales se acercan a una divinidad que no deja de inquirir sobre los temas eternos del ser humano. Ahí está el retrato de Alice Neel, en el que impresiona la textura de la piel envejecida; o la imagen en que la actriz Susan Sarandon abraza a la niña Eva Amurri en un extraño juego temporal: la niña es como ella fue; la niña será como ella es.

Si bien no se han incluido en esta muestra las fotos más provocadoras de Mapplethorpe, resulta un ejercicio delicioso encontrar las claves que este propone. Una de las mejores es la de la bandera de Estados Unidos: un sol rotundo se filtra por la tela trémula y desgarrada en que aparece el rectángulo cubierto de estrellas. ¿Qué son los símbolos humanos ante los objetos eternos?

No hay dudas de que tanta irreverencia exige más que una aceptación definitiva, un recibimiento tolerante. Da pena que una vez más la tolerancia como respuesta se halle circunscrita a cuatro paredes y no a otros espacios.