Actualizado: 10/08/2020 14:05
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Clásico Mundial

Béisbol en mayúsculas

La sorpresa de Cuba y un fervor beisbolero nunca antes visto a nivel internacional.

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El Clásico Mundial de Béisbol levantó un fervor beisbolero nunca antes visto a nivel internacional. El torneo se concretó con la idea de universalizar este deporte y en su primera edición cumplió su objetivo. Si se organiza mejor, el futuro del evento está garantizado.

Alrededor de 200 jugadores de las Grandes Ligas participaron en el campeonato, que se desarrolló durante 17 días en Japón, Puerto Rico y Estados Unidos. La cifra se eleva a 350 si contamos los peloteros que juegan en otras ligas profesionales.

En el aspecto deportivo, el Clásico no alcanzó el nivel esperado, en buena medida por la etapa del año en que se desarrolló y porque la mayoría de las estrellas no estaban al 100 por ciento de sus capacidades. Todos los jugadores pertenecientes a las Grandes Ligas están en estos momentos en su etapa de entrenamiento, lo cual se reflejó en los resultados de potencias como Estados Unidos y Venezuela.

En un futuro, si el Clásico quiere seguir su curso, debería efectuarse en otra fecha, más cerca del comienzo de la temporada. Así los peloteros tendrían más tiempo para entrar en forma. Otra solución podría ser interrumpir por 15 días la temporada de Grandes Ligas. Esto último luce difícil, pero no imposible.

La mejor prueba del mal momento de muchas estrellas consagradas es que de los primeros 10 bateadores sólo cuatro juegan en las Mayores, y entre los primeros 20, sólo siete. Resulta ilógico pensar que entre los líderes de bateo del Clásico no se encuentren jugadores probados durante años en el mejor béisbol del mundo.

Sencillamente, debido a la fecha en que se jugó este torneo, muchos fueron a ejercitar y a hacer lo mismo que hacen cada temporada en los campos de entrenamiento: ajustarse al bate y al juego en general. El campeonato no debió realizarse en una fecha en la que países con peloteros que no pertenecen a las Mayores están en un mejor momento y, por lógica, tienen cierta ventaja en el terreno de juego, como al final se demostró.

En una final inesperada, los equipos de Cuba y Japón le demostraron al mundo del béisbol que si se quiere ganar un campeonato como este, hay que estar preparado y tomar el evento en serio. Ambos estuvieron entre los equipos que mejor jugaron durante esos días.

La sorpresa de Cuba

Los cubanos llegaron al torneo precedidos por la fama que trae el ganar cuanto campeonato internacional existe y presionados por demostrar que realmente podían competir al mejor nivel profesional.

Al final, aunque hay muchos factores que se pueden analizar, este equipo de Cuba luchó y se puso a la altura de la crema y nata del béisbol mundial. Se codeo con los mejores y se dio el lujo de eliminar a verdaderos trabucos, en todos los sentidos.

En el terreno, la selección demostró que el béisbol cubano todavía conserva algo de lo que tenía cuando la Isla era, sin discusión, la segunda potencia mundial en este deporte y exportaba muchos jugadores para diferentes ligas profesionales, incluidas las Grandes Ligas.

Cuba llevó un equipo joven, muy bien acoplado en el terreno de juego y con una motivación increíble. Los cubanos pelearon en cada juego como si fuera el más importante de sus vidas. De hecho, lo era. Supieron reponerse del nocaut que le propinó Puerto Rico en el partido final de la primera ronda.


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