Actualizado: 23/08/2019 21:21
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Bolivia

«El S-XXI usa a los pobres para alcanzar el poder»

Al habla con Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia y líder de la oposición.

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El pasado 25 de enero, Bolivia dijo "sí" a la nueva Constitución impulsada por el presidente Evo Morales. Este hecho abre el camino a nuevos procesos políticos y electorales, pero a la vez no ofrece la esperanza de un futuro de unidad en el país, cosa que quedó reflejada en los resultados de la consulta.

Uno de los opositores más importantes al proyecto socialista de Evo Morales es el ex presidente Jorge Quiroga Ramírez (Cochabamba, 1960). Ingeniero industrial de profesión, con estudios en administración de empresas y experiencia en el ejercicio de cargos públicos, acompañó como vicepresidente a Hugo Banzer, a quien sustituyó más tarde en la presidencia, después de que se le detectara un cáncer terminal. Quiroga gobernó entre el 7 de agosto de 2001 y el 6 de agosto de 2002. En 2005 compitió para la presidencia, pero quedó en segundo lugar, ganando el actual presidente.

El ex presidente Quiroga es uno de los más duros críticos del proyecto socialista regional de Hugo Chávez, y su voz es escuchada en diferentes foros internacionales, principalmente liberales y democristianos, donde suele contar con el respaldo de otros dirigentes políticos internacionales y académicos.

Bolivia acaba de aprobar la nueva Constitución. ¿Qué lectura política se puede extraer de este proceso que se ha vivido?

Me encantaría decir que es el final, pero es un paso más en un largo proceso. El gobierno ha intentado, siguiendo la receta chavista, aprobar un proyecto de Constitución totalitario de corte comunistoide. En la lucha por detener ese proyecto hemos estado casi tres años en la Asamblea de Constituyentes, que se convocó en marzo de 2006. Y usted dirá por qué demoró tanto. Justamente porque el gobierno intentaba imponer una visión centralista, autoritaria, totalitaria, y de corte comunistoide respecto a la propiedad privada, a las libertades, derechos y garantías básicas. Para hacer eso necesitaba de dos tercios. La exigencia de contar con dos tercios para reformar la Constitución no fue un invento mío: Simón Bolívar lo propuso y desde allí toda reforma se hace por mayoría calificada. El gobierno no la tenía… fue una larga batalla en la Asamblea Constituyente.

Y el gobierno, en la desesperación por no poder imponer sus caprichos, recurrió a la violencia: hizo cercos a la Asamblea, hizo grupos de choque movilizados y pagados por Chávez contra la Asamblea y el Congreso. Y aprobó un texto comunistoide y totalitario. En diciembre de 2007 ni siquiera fue Sucre la sede de la Asamblea, se fueron a otra ciudad, volcaron a nuestros asambleístas.

El 2008 fue un año tenso, hubo varios procesos de referéndum autonómicos, violencia, enfrentamiento entre bolivianos. Finalmente, llegaron observadores internacionales, lamento decirlo, por los muertos que hubo en Pando. La presencia de estos observadores permitió que en el Congreso se debatiera este proyecto de Constitución, que reitero, como estaba escrito, era comunistoide totalitario, y que se le modificaran muchos acápites.

Se hicieron 147 modificaciones a este proyecto de Constitución. Básicamente, se preservaron, gracias a las modificaciones, los derechos de libertades y garantías básicas, a la propiedad privada, rural y urbana, a la educación de los niños en colegios de convenio, (yo me he educado en un colegio de convenio), colegios con la Iglesia Católica, con los jesuitas; respecto a las cooperativas de servicios para la producción de servicios básicos como telecomunicaciones, electricidad, agua potable; respecto a las concesiones de radio y televisión. Todo se modificó.

El proyecto original del gobierno conculcaba todos los derechos, libertades y garantías, cerraba cooperativas, cerraba colegios. También se eliminaron las potestades plenipotenciarias que se le otorgaba al control social, que tenía facultades en el proyecto original del gobierno para destituir jueces y congresistas; y se incorporó la autonomía departamental.

Si usted me pregunta: ¿es lo que yo quisiera?, no. Es latoso, es largo, hay contradicciones internas, pero es un texto que, si yo tuviera un presidente absoluta y enteramente demócrata manejando Bolivia hoy, no haría fiesta, pero dormiría tranquilo. El problema está más allá del texto, está en las actitudes abusivas y autoritarias del gobierno, que ha atropellado y violado la Constitución vigente hasta ahora, y seguramente va a seguir atropellando y violando la nueva. Seguramente, si usted le da una Constitución redactada por Rousseau y Jefferson, la van a seguir violando y abusando, pero por lo menos van a tener que violar, abusar e ir contra el texto que ellos mismos han aceptado, si es que quieren cometer abusos como quitar casas, tierras o cerrar canales de radio y televisión.

Entonces, el problema no es tanto el texto…

Ahora no, antes sí era el texto. Le hemos cambiado 147 artículos en octubre en el Congreso, y las aristas comunistoides totalitarias. Dista mucho de ser perfecto, pero no le pueden quitar a un ciudadano la casa usando el texto. Que lo pueden hacer violando el texto, es otra cosa. No pueden cerrar una radio y la televisión con el texto en mano. Por eso, quisiera diferenciar que la redacción original de diciembre de 2007 facultaba a conculcar la propiedad privada, cercenar derechos, cuartar libertades y garantías. Ahora no…

Ahora, si usted me dice que como el texto no permite que el gobierno sea abusivo y autoritario, ahora serán angelicales, pues obviamente que no. No soy tan iluso para pensar eso.

Pero, ¿podría mencionar algún artículo que cree puede dañar la convivencia?

El problema no está en el texto. Si usted se lo entrega a un demócrata, yo duermo tranquilo. El problema está en que ese gobierno, con el anterior texto, ha dinamitado el Tribunal Constitucional, mandó a quemar la prefectura de Cochabamba, ha arrestado y secuestrado a un gobernador electo del departamento de Pando, ha causado como 20 muertos.

La oposición, sobre todo la autonomista, ha pedido un pacto para desarrollar la Constitución; pero cualquiera podría alegar, dándole la razón al presidente, que la misma fue aprobada por un 60% de los bolivianos…

Sí, está aprobada, pero no estamos hablando de eso. La nueva Constitución requiere de una serie de leyes, un nuevo régimen electoral, un régimen de autonomías, mover recursos para desarrollar las autonomías. Todo eso requiere de legislación, y eso se hace en el Congreso.

¿Por qué surge esta demanda de que la legislación que ponga en vigencia cláusulas de la Constitución sea hecha concertadamente? Esa demanda es normal, pero tiene tanta resonancia porque el gobierno, faltando días para la campaña, dijo que iba con la nueva Constitución a gobernar por decreto, sin tribunal constitucional, desconociendo al Congreso. Una interpretación absolutamente antojadiza y arbitraria que mostraba las intenciones que tenían.

Claro que estaban esperando un resultado, hablaban de 80 ó 90%, pero no lo obtuvieron; perdieron 6,7 puntos de la votación que obtuvieron hace cuatro meses. Eso los ha preocupado enormemente, han caído en su votación, no sólo en las regiones autonomistas, sino en todas y cada una de las nueve regiones de Bolivia.

A Morales le preocupa la discriminación de las comunidades indígenas. Este ha sido uno de los ejes de su discurso. ¿Entiende el presidente que eso no significa que su política tenga que ir contra los blancos?

Para ser claros, el socialismo del siglo XXI (S-XXI) es un proyecto de poder que usa a los pobres para alcanzarlo, no llega al poder para ayudar a los pobres. Ese es el discurso. La realidad objetiva es que políticas progresivas para ayudar a los más pobres no han existido, existe el manejo, la manipulación. Les doy un solo ejemplo: nosotros estábamos en función de gobierno cuando Bolivia accedió a condonaciones de deuda externa multilaterales. Le perdonaron cerca de 2.800 millones de dólares por quince años. Un poco menos de la mitad de la deuda externa.

¿Sabe en qué lo usamos? En poner 10.000 maestros más, casi todos ellos de educación bilingüe, 2.000 médicos y enfermeras en zonas rurales, y todos los recursos que nos condonó la comunidad internacional los canalizamos a los municipios, dando más a los más pobres en zonas rurales y poblaciones indígenas. Y en un momento en que la situación económica de Sudamérica y de Bolivia era muy crítica.


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