Actualizado: 26/05/2022 12:27
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En las mandíbulas de Chávez

Ecos del '¿Por qué no te callas?': ¿Qué se esconde tras la actitud del presidente venezolano con respecto a España?

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Antes del buscado enfrentamiento, ya el ex golpista, en el contexto de la Cumbre, había llamado fascista al ex jefe del gobierno español, José María Aznar, pero no recibió respuesta.

¿Por qué, si ya había cumplido su deseo de descalificar al político ibérico, reiteró la dosis? Y, ¿por qué luego de repetir el calificativo delante de los mandatarios asistentes, interrumpió sucesivamente a Zapatero, que no alcanzó a redondear una respuesta que sin duda hubiera sido firme, pero mesurada y alejada del escándalo?

Valdría también preguntarse por qué no respondió de inmediato al Rey, aduciendo con posterioridad que no lo escuchó, algo que el mundo entero si oyó claramente. Respuesta que, por cierto, no sólo fue vocal, sino además corporal, pues don Juan Carlos se echó hacia delante, gesticuló y lo señaló con el dedo. Chávez no sólo estuvo sordo. También estuvo ciego.

Contra el Rey y contra España

La intención de Chávez parece haber sido sacar totalmente de sus casillas al monarca, desencajarlo más allá de lo posible, que quedara, en fin, la imagen de un rey rabioso y fuera de sí, inédita en un hombre educado para ejercer las más altas funciones estatales y respetado por una gran mayoría de españoles.

A don Juan Carlos se le respeta por su serenidad, su talante, su carácter y, sobre todo, por su decisiva e histórica intervención en favor de la democracia española.

Y no sólo fue la imagen del Rey la que intentó dañar, sino la de una España actual a la que muchos no le olvidan sus atroces conquistas, su colonización y guerras en Latinoamérica. Así, Chávez no tendría uno, sino dos temas para abundar en todos estos días: los arranques del Rey y la historia de España en América Latina.

No por gusto, luego del suceso, manifestaría a la prensa, en otro de sus sobados emparentamientos, que él era hijo de Bolívar. Vale la pena citarlo: "Ante esa pregunta, '¿por qué no te callas?', Señor rey, yo le digo lo siguiente: Tenemos 500 años aquí, nunca nos callaremos y mucho menos a la voz de un monarca (…) Yo soy de los pueblos de Guaicaipuro, yo soy de los hijos de Bolívar, no me mande a callar (…) El rey se llenó de ira, puede ser una ira de 500 años (…) Que nadie venga a una cumbre a decirnos '¡no digas eso, ya cállate!'. Aquí no hay monarcas, aquí todos somos iguales".

Téngase en cuenta que regímenes como el venezolano, que se presentan como una puerta al futuro, se alimentan del pasado y andan de la mano de una comitiva de difuntos.

Con la tensión de las relaciones, no ya desde el punto de vista personal sino además entre los Estados, creaba una larga agenda que cubriría hasta el anhelado 2 de diciembre. No importa que la alta política en Madrid quiera olvidar el incidente y haya decidido no aludir más a él. No importa que el canciller chileno decidiera hacer otro tanto. A ambos atacó y ataca, como altavoz conectado a grabador, el hombre fuerte del socialismo bolivariano.

Por supuesto que recibe y recibirá el más recio apoyo entre sus subordinados. La más reciente reproducción del incidente llegó desde Beijing, en la voz del canciller de Caracas.

Que Chávez arribó a la Cumbre con toda una estrategia parecerá una insinuación de hipótesis, pero si, como dijo recientemente un experto, Castro es más sutil que su par venezolano, qué impide que no lo aconsejara en tal sentido.

Moratinos, por otra parte, debe cesar sus quejas. Chávez volverá una y otra vez —hasta el 2 de diciembre— sobre el escándalo que él mismo provocó. España sólo se librará de las mandíbulas de Chávez si éste encuentra otra víctima.

  • Vídeo del episodio entre el Rey y Chávez en la Cumbre

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