Actualizado: 17/09/2021 9:52
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Colombia

Sinfonía perfecta

El rescate de Ingrid Betancourt se hizo realidad con una operación que pasará a la historia de la inteligencia militar.

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La liberación de Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia, y otros 14 secuestrados, entre ellos tres norteamericanos, estremeció recientemente al mundo.

Lo que la diplomacia y decenas de gestiones no pudieron lograr se hizo realidad con una operación que, si no aparece algún dato verídico que la menoscabe, pasará a la historia de la inteligencia militar. Y pasará, en primer lugar, porque no fue necesario un solo disparo.

Las declaraciones de Betancourt y del resto de los liberados enfatizaron, por otra parte, la calidad terrorista y deshumanizada de las FARC (Fuerzas Armadas y Revolucionarias de Colombia), hacia las cuales presidentes como Hugo Chávez y Rafael Correa han mostrado inclinaciones y simpatías.

Críticas contra Uribe

El mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, acusado por varios sectores de indolencia con respecto a la liberación de los rehenes —aquí se incluye la familia de la propia Ingrid—, demostró a cierta claque de la izquierda latinoamericana que un gobierno de derecha puede también ser humanitario, audaz y oportuno.

Cristina Fernández, presidenta de Argentina, partió de lo que Joaquín Morales llama en El Mercurio "paradigmas ideológicos", para asegurar "entre sus íntimos que el mandatario colombiano era indiferente a la suerte de la secuestrada más famosa del mundo".

Mucho se criticó a Uribe cuando en noviembre pasado desautorizó a Chávez, luego de que éste dialogara en privado con el general colombiano Mario Montoya (algo fuera del acuerdo entre ambos mandatarios), como intermediario válido para lograr la liberación del grupo de secuestrados donde se hallaba Ingrid, quien, además de la colombiana, posee nacionalidad francesa. De aquí los esfuerzos del Elíseo, y en particular del presidente Nicolas Sarkozy, en pro de su liberación.

Para recordar una de aquellas críticas, el ex esposo de Ingrid, Fabrice Delloye, dijo a la prensa francesa: Uribe "está demostrando que no quiere una solución pacífica ni tampoco que los rehenes regresen a casa".

No faltó quien sugiriera que el presidente colombiano no liberaría a Ingrid, porque esta podía enfrentarle con éxito en una probable contienda por la reelección.

En los últimos días de diciembre del año pasado, Néstor Kirchner se fue a Venezuela para participar junto a Chávez de la operación Emmanuel, que consistió en rescatar a un niño colombiano, presuntamente en manos de la guerrilla.

También recuerda Joaquín Morales que en plena selva colombiana hubo una reunión de Néstor Kirchner con Uribe, "que tuvo su dosis de tensión". La noticia sobre la verdadera situación del niño, que no estaba en poder de las FARC, fue un "papelón internacional que coprotagonizaron Chávez y Kirchner", agregó el analista.

La 'Operación Jaque'

Desde enero pasado, cuando Hugo Chávez recibió a cuatro ex parlamentarios liberados por las FARC, coroneles y mayores de la inteligencia colombiana idearon el operativo. En marzo, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el general Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares, explicaron a Uribe un plan que, como todo plan de guerra, incluía la posibilidad de muertos y heridos. "¡Ya, asumo la responsabilidad política!", afirmó el mandatario.

Gracias a diversos informes, la infiltración del Secretariado de las FARC y por contar con sofisticados medios de comunicación facilitados por Estados Unidos, la inteligencia colombiana logró ubicar en Tomachipán, en la región de Guaviare, a los efectivos guerrilleros del Primer Frente, que tenían en su poder a los 15 secuestrados, aunque dividido en tres grupos.

Varios infiltrados alcanzaron a convencer a los encargados de los rehenes, Gerardo Aguilar, alias 'César', y su lugarteniente, Alexander Farfán, alias 'Enrique Gafas', para que los reunieran, pues estaban a unos 50 kilómetros cada uno de los tres grupos, con el fin de trasladarlos al territorio de Alfonso Cano, jefe supremo de las FARC luego de la muerte del emblemático Manuel Marulanda.

Esto lo haría una supuesta misión humanitaria internacional de izquierda, que anteriormente había colaborado con las FARC. Con comunicaciones infiltradas, "dimos la orden" (a los jefes guerrilleros que custodiaban a los rehenes), haciéndoles creer que venía de la cúpula de la guerrilla", aseguró el comandante del Ejército de Colombia, general Mario Montoya.

Antes de que todo esto sucediera, el grupo de 'César' había sido rodeado por tropas gubernamentales —sin conocimiento de este— que contaban con 39 helicópteros, de acuerdo con el ministro de Defensa.

El plan de Bogotá fue posible por la "precaria" comunicación entre los mandos terroristas, lo cual se agravó desde la muerte del segundo hombre de las FARC, Raúl Reyes, quien fue localizado, atacado y puesto fuera de combate en territorio ecuatoriano, junto a otros que lo acompañaban, lo que generó la más grave crisis internacional latinoamericana de los últimos tiempos.

Aceptado el traslado, escondidos en el aparato aterrizarían, en un lugar previamente acordado con 'César', 9 efectivos de la fuerza especial del gobierno, además de cuatro tripulantes.

Los terroristas pidieron que cuatro subversivos subieran al helicóptero, pero los infiltrados respondieron que el aparato no tenía capacidad para tantas personas. Finalmente, 'César' y su segundo subieron al helicóptero, y ya con los secuestrados en el aparato, se les convenció para que entregaran las armas porque aquella "era una misión humanitaria internacional".

De inmediato, los jefes terroristas fueron reducidos. Aunque en un principio se afirmó que no ofrecieron resistencia, un informe posterior expone que "César" intentó recuperar su arma y saltar del helicóptero. Otra versión ofreció el general Padilla, quien aseguró a El Mercurio que la fase de neutralización consistió en "quitarles las pistolas y esposarlos". Antes de subir, los infiltrados habían esposado a los secuestrados para no levantar sospechas.


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