Actualizado: 20/10/2021 13:39
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A debate

El peor mensaje

Nombrar 'Rafael Díaz-Balart' a la Escuela de Leyes de FIU es un hecho insólito en EE UU.

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El año pasado visité la Universidad Internacional de la Florida (FIU) para participar en un congreso del Centro de Investigaciones de Cuba (CRI). Al caminar por sus predios, encontré rostros muy cubanos, similares a los de cualquiera de las universidades de Cuba, de La Habana, Santiago de Cuba, Santa Clara o Cienfuegos. La naturaleza, el clima, la bondad de la gente trasmite que Cuba también vive allí. FIU es una gran universidad, donde varios estudiantes me dijeron que, en sus claustros, se dice lo que se piensa con libertad.

Pongo el parche antes que se abra el hueco. Disfruto Miami, respeto a FIU, por eso lamento el terrible error que han cometido con el nombre dado a su Escuela de Derecho.

¿Escuela de Derecho Rafael Díaz-Balart? ¿Qué clase de locura es esa? No les alcanzan los miles de desaparecidos y asesinados por la dictadura de Batista tras el asalto al orden constitucional del 10 de marzo de 1952. No les es suficiente la impunidad de la que disfrutaron en el exilio (¿cuándo llevaron a Esteban Ventura a un juicio o le exigieron un mea culpa en televisión?) en el que ahora persiguen con saña mccartista a cualquiera que haya usado la pañoleta.

Quieren lavar con dinero de los contribuyentes norteamericanos —que no es de ellos— el asalto al orden constitucional cubano y cubrirlo con una cortina de respetabilidad.

¿Qué tiene que ver la necesaria democratización de Cuba con este batistato reciclado? No les basta con haber empantanado a la Isla por décadas con un embargo criminal y contraproducente; ahora quieren congratularse por hacerlo. ¿Son esas prácticas las que quieren para la Cuba futura? ¿Que baste aprovecharse del contribuyente norteamericano para enjuagar el bochorno de ser ministro de Transportes en el gabinete del dictador Fulgencio Batista?

Mugre que no se cae

Sin 10 de marzo de 1952 no hubiese habido 26 de julio de 1953, ni primero de enero de 1959. En el Museo de la Revolución, antiguo Palacio Presidencial, hay un mural de agradecimiento que los comunistas erigieron a Batista por haberles ayudado a hacer su revolución radical. Batista no operó solo, tuvo siempre los diligentes servicios de varios miembros del gobierno, entre los cuales destacó Rafael Díaz-Balart.

Hay mugre que no se limpia por caro que sea el detergente. ¿Acabará la derecha cubana de asumir su responsabilidad por las tragedias del país? ¿Cuándo reconocerán que lo que antecedió al totalitarismo comunista fue una condenable dictadura de derecha, responsable de acabar con nuestro orden constitucional y crear las condiciones para todo lo que vino después?

Si la derecha exiliada quiere honrar a un jurista cubano prominente de posiciones conservadoras, puede escoger varios. Por poner un ejemplo, Antonio Sánchez de Bustamante fue juez de la Corte Internacional de Justicia y autor del famoso 'Código Bustamante' de Derecho Internacional. Si quería a grandes abogados, al margen de ideologías, podía haber escogido a Pelayo Cuervo, Ignacio Agramonte, Carlos Manuel de Céspedes o José Martí.

¿Rafael Díaz-Balart? Además de la ignorante hoja de parra del congresista Kendrick Meek, sería apropiado que sus adalides mostraran algún hecho jurídico prominente en que este señor participó que no fuera el golpe de Estado del 10 de marzo.

Si alguien quiere ponerle el nombre de su abuelo a la cocina u otra parte de su casa, esto es un asunto privado; pero las universidades tienen efectos públicos. Las economías de mercado exitosas y las democracias viables han empezado por construir un sólido edificio de Estado de derecho y ética democrática, incluso antes de la celebración de elecciones competitivas. La Escuela de Derecho Díaz-Balart es un hecho insólito en EE UU.

El camino de la libertad

Hay cuestiones morales en las que no hay compromiso ni compensación posible. Es loable que FIU rinda homenaje a José Antonio Echeverría con una beca. Lucy Echeverría, su hermana, ha dicho que el gran líder estudiantil soñó una democracia para Cuba con todas las libertades. De totalitario no tenía un pelo. Murió tratando de sacar del poder al tirano que los Díaz-Balart ayudaron a usurparlo y defendieron con crímenes, mítines de repudio y golpizas, como los organizados por la juventud del Partido Acción Unitaria, dirigidos por Rafael Díaz-Balart (hijo) en la Universidad del Aire contra Jorge Mañach, otro abogado cuyo nombre estaría mejor colocado en la escuela de marras.

Sin ética, no hay democracia ni economía de mercado posible. José Antonio Echeverría dio todo por su patria para señalar "el camino de la libertad". Su prédica para una Cuba nueva empezó por practicarla en la política universitaria. Poner el nombre de un testaferro de la dictadura batistiana al edificio de la Escuela de Leyes de una universidad en la que se educan muchos jóvenes cubanos, no importa donde hayan nacido, es mandar el peor mensaje a las nuevas generaciones.

Para construir una patria de desarrollo social y democracia, los cubanos necesitamos reevaluar todo lo que de construcción democrática tuvo la república prerrevolucionaria. Rafael Díaz-Balart no aportó nada a ese respecto.