Gálvez: La solución frente a la fatiga
Armando Añel | 15/01/2009 13:24
Tags: Opinión
Con los rumores de la muerte de Fidel Castro cobrando otra vez fuerza, no viene mal una reflexión sobre la fatiga. Sobre la fatiga y el “cinismo ilustrado”. Y en torno a la pregunta: ¿Se han ido definitivamente los años del exilio insurgente o sencillamente el stand by del comandante nos induce a representar, como quien no quiere la cosa, ese sopor con que antaño madrugaban nuestras mujeres en la cola de la carnicería?
En cualquier caso, la existencia de por lo menos dos generaciones de cubanos para las que la liberación de Cuba ha pasado a ser un concepto marginal –y esto sin generalizar, se entiende- debería poner a pensar al exilio cubano (ese que todavía reivindica tal denominación). En este excelente artículo, Joaquín Gálvez explora el fenómeno de la “fatiga política crónica” que afecta a las nuevas generaciones de cubanos:
La solución frente a la fatiga
un artículo de Joaquín Gálvez
Muchos cubanos de mi generación, entre los 35 y los 50 años, padecen de una fatiga política crónica tras largos años en vilo en espera del cumplimiento de esa solución mesiánica y absolutista que representó la utopía comunista. Entiendo su fatiga; también padezco de ese síntoma generacional, el cual es justificable. Lo que no es justificable es plantear la no solución como solución, pues demuestra que la fatiga ha alcanzado un nivel de paroxismo en el que el cinismo ilustrado se ha vuelto oscurantista, religioso y, por tanto, no logra asimilar la realidad política de su tiempo.
No cabe duda de que la pérdida de la solución absolutista ha dejado un vacío, una huella nostálgica, en muchas personas de nuestra generación. Ese vacío, que se ha convertido en una especie de “Unicornio azul” pastando en prados políticos, es el que hace creer que sin solución absoluta no hay solución. Como consecuencia de esto prevalece un pensamiento caótico, donde el náufrago prefiere dejarse arrastrar por la marea que asirse a la primera tabla de salvación que esté a su alcance.
El sistema democrático, desde el más liberal hasta el más socialista, ha sido capaz de encontrarle soluciones a los problemas porque indaga en las causas de los mismos, sin proponerse la perfección como meta. La Inglaterra de fines del siglo XIX y los Estados Unidos del siglo XX, durante las décadas del 30 y el 60, son dos ejemplos fehacientes de cómo se pueden hacer cambios que traigan soluciones, aun cuando no sean perfectas. En una verdadera democracia, los ciudadanos tienen la virtud de ser escépticos en cuanto a sus líderes políticos y, a su vez, mantener una confianza en su sistema institucional, el cual es producto de la labor conjunta de individuos que, por medio de su actitud cívica, robustecen dichas instituciones. Si se busca una solución es precisamente porque las cosas andan mal. Por supuesto, existe una marcada diferencia entre la solución democrática y la absolutista: la primera busca las soluciones por medio de reformas y, por consiguiente, reconoce que el cambio se logra paulatinamente, apelando a su sistema legal como base fundamental de sus instituciones. La segunda busca el cambio inmediato, radical, y se vale de los mecanismos de violencia que desembocan en una revolución que, al tomar el poder, se vuelve contrarrevolucionaria por ser estática y opuesta a los cambios que entrañan la libertad del individuo; o se aprovecha de una constitución democrática para llegar al poder a través de las urnas y, de esta forma, secuestrar dicha constitución y perpetuarse (Chávez en Venezuela es un buen ejemplo de esto).
América Latina fue víctima de un sistema colonial parasitario, como lo fue el español, cuyas secuelas siguen siendo un obstáculo que le impide marchar a la par de la modernidad política de Estados Unidos, Europa y varias naciones asiáticas, independientemente de sus particularidades culturales. El problema no radica en la lógica de la creación sino en la de la deformación. Nuestros políticos e intelectuales han sido siempre proclives a mezclar lo ancestral o folclórico con lo gubernamental e institucional. Es decir, mezclan la ficción con la realidad; no saben darle al arte lo que es del arte y a la política lo que es de la política.
Muchos de nuestros líderes aspiran a institucionalizar el realismo mágico: ¡vaya delirio! Es como si ahora le reprocháramos al hombre primitivo el haber abandonado las cavernas, o a los bárbaros germanos el haberse convertido al cristianismo, aun cuando en ambos casos hayan pasado a formas más civilizadas de convivencia (aunque, por supuesto, sin ser perfectas). Esa fue la visión que le faltó al Martí sumido en el culto al hombre natural; a diferencia de Sarmiento, que, a pesar de su maquiavelismo y sus excesos contra el gaucho, logró convertir a la Argentina en un país moderno, haciendo énfasis en la educación: institución de primer orden en un sistema democrático.
La sociedad cubana, tras cincuenta años de dictadura totalitaria, ha llegado a niveles de deformación inimaginables. Los pocos valores de la decimonónica burguesía cubana republicana fueron convertidos, por el régimen castrista, en rezagos del pasado, para así reivindicar los atributos de la marginalidad: chusmería, guapería, falta de modales, vulgaridad ciudadana, etcétera. Sin embargo, el problema no es tan simple para pensar que el desajuste proviene del ser, como han sostenido algunos, sino también de sus circunstancias, como diría Ortega y Gasset.
A esas circunstancias hay que darles soluciones, como las buscó Martin Luther King en su lucha por los derechos civiles, o como las expuso el senador demócrata por Nueva York, Daniel Patrick Moynihan, en su informe sobre la cultura de la pobreza en los ghettos negros de Estados Unidos. Hoy esta nación recoge los frutos de sus respectivos empeños, sin que esto implique que no haya que seguir mejorando y perfeccionando, pues si algo tiene de revolucionaria la democracia es que está abierta a la revolución permanente.
Publicado en: Cuba Inglesa | Actualizado 15/01/2009 13:28




46 Comentarios
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46 by El Anticomunista (Usuario no autenticado) 16/01/2009 12:30
Oigan eto, caballeros , sugun nuestro, Joseluis Chichito, dice él que, para el fou, mazochista de Michel Foucalt,"la revolucion es la experiencia de un acontecimiento, es la refutacion de un poder"... Yo no se cual traducion de las obras de ese fou leye nuestro Joseluis CHICHITO, siempre para hacer alarde de que sabe algo, de todas maneras esa traduccion en espagol debe ser tremenda mierda, y que el fou de ficholofo que iva a las carceles a singarse a los prisioneros bajo la cobertura de que hacia una investigacion universitaria y al Brazil a singarse a los ninos, oiga , decir que rechazaba el poder!!!???... cuando fue un fanatico propagandista de la revolucion iraniana y de esos locos, verdaderamante hay que estar loco para decir semejante chocha o ser buen imbecil , lo que verdaderamente es Joseluis Chichito, con sus infulas de chavio, fijense si es un cretino, que el tipejo no sabe que quiere decir en buena lengua, es decir frances "réfuter"oiga imbecil vuetro fou jamas en su perversa vida a "réfute" el poder, cretino, y sobre eso imbecil el buen J-F Revel, escribio un buen libro en el que el fou de Michel sale muy , pero muy mal parado, ah, ah y como se divierte nuetro Revel, con ese verbo transitivo, en el que demuestra como todos los imbeciles lo utilisan sin saber, que es un buen signo de sus ignorancias... Que imbecil es nuestro Joseluis Chichito... "Réfuter"repousser un raisonnement en prouvan sa fausseté. Es decir Michel le fou, jamas ha "réfute" la revolucio y el poder que confiere la misma, de lo que se sigue , que aqui el que "réfute" , soy yo, imbecil de mierda...
45 by El Anticomunista (Usuario no autenticado) 16/01/2009 8:51
Si se reunieron , pero para ver como me pueden atacar , el Dr. EM, la Soledad DE CRUZ y todos los mierdas ,aqui ETOY , canallas, como dije que desapareciero , eh!aparecieron y lo mas chuloso en gropu, a buen entendedor las palabras sobras, oye diganme una chocha, donde se encuentra sus oficinas en que barrio , y como se llama vuestro departamento en el MININT, eso me interesa rachistas de mierda y sigan con su diatriba estupida y cinica aqui etoy co p' a quecho... Bandas de criminales rachistas imbeciles...
44 by joseluis sito (Usuario no autenticado) 16/01/2009 8:26
Este texto de Joaquin Galvez contiene los dos sistemas de pensamiento enfrentados desde hace 100 años en Cuba. Posición reformista y posición revolucionaria, dos antagonismos que pocos han intentado de reconciliar, y que no obstante son reconciliables. Galvez intenta convencernos de la necesidad de tomar una vía de salvación: esa de la reforma (“la primera busca las soluciones por medio de reformas”) por oposición a la revolución (”La segunda busca el cambio inmediato, radical, y se vale de los mecanismos de violencia”). La reforma seria lo propio de la democracia y la revolución seria lo propio de las dictaduras. En todo caso las revoluciones terminarían siempre desembocando en sistemas autoritarios y peligrosos, según se desprende de su artículo. Luego seria indiscutible que la vía de la reforma es la única solución viable y saludable contra la fatiga, siempre según Galvez. Termina diciendo que la democracia es una revolución permanente, cuando sostenía unos párrafos mas arriba todo lo contrario: “la solución democrática […] busca las soluciones por medio de reformas.” Parece ser que Galvez está metido en una contradicción, en todo caso algo hay en su texto que no funciona siguiendo normas lógicas y coherentes. Es una apariencia, ya que todo discurso tiene sus propias reglas internas y su lógica inherente. Lo que Joaquin Galvez (me parece) trata de salvar y reunir es la reforma y la revolución en un mismo molde. Primero hay que decir que una democracia no es ni revolucionaria ni reformista, es un sistema político que no es ni un régimen. La democracia es una promesa, algo por-venir, es un sistema en constante devenir, siempre moviéndose, es en esto en lo que piensa Galvez seguramente, cuando emplea la palabra “reforma”. Reforma significa aquí cambio, modificación, evolución, etc. Los demócratas trabajan para reformar la sociedad, es decir para cambiarla y modificarla mediante el apoyo de una sociedad civil y de sus libertades publicas y privadas. Entonces podemos decir que tanto los socialistas como los democristianos son reformistas, y hasta los comunistas y los anarquistas serian reformistas si actuaran dentro de mecanismos democráticos. La palabra reforma empleada por Galvez no corresponde a aquella que se reserva habitualmente a los partidos conservadores, amantes de la paulatina reforma política y reacios a toda transformación espontánea o radical de la sociedad. A la palabra revolución también le da el texto de Galvez un significado preciso. Se trata del orden nuevo que se instala después de una revolución, de la institucionalización de la rebeldía originaria, de la revolución como sentido de la Historia. Algo que no tiene nada que ver con la rebelión en si, con el rechazo total y general de cualquier poder asentado. Según las teorías filosóficas marxistas o hegelianas, de las contradicciones de la sociedad tiene que emerger un orden nuevo indicando un sentido histórico. Este orden nuevo es la revolución y es esta definición reducida, pobre y llena de pequeñez que recoge Galvez. Y sobre la cual se reposa para declarar en voz baja que la revolución es un “mecanismo de violencia”, puro y duro. Pero la revolución no es eso. Es otra cosa. Los análisis, los textos y declaraciones de Michel Foucault sobre esta cuestión revolucionaria son indispensables, si queremos comprender algo a lo que significa la palabra revolución y a sus implicaciones. Para Foucault la revolución es la experiencia de un acontecimiento, es la refutación de un poder, no es la llegada de un nuevo poder y de una sociedad mas justa. La revolución es un acto puramente político, pero contra la política misma. El movimiento de rebelión, de rebeldía, priva el poder de toda legitimación, lo deconstruye, lo zapa, lo invalida, lo dinamita. La revolución pone el poder al desnudo. La revolución es un acontecimiento de pura libertad, sin sentido de la Historia ni estrategia de clase, es un momento de fractura de la Historia. Cuando Galvez habla de “revolución permanente”, se refiere (en forma subliminal) a este acontecimiento de pura libertad. Porque sabe, como todos nosotros, aunque algunos inconscientemente, que una sociedad donde la revolución no fuera posible seria una sociedad muerta. Esta sociedad sin posibilidad revolucionaria seria una soledad, como lo dice Espinoza. Entonces, frente al texto de Galvez concluyo lo siguiente: la solución contra la fatiga es un acontecimiento, un movimiento, una rebelión, una rebeldía, en una palabra: una revolución. La fatiga se vence cuando una fuerza de afirmación se alza y destruye la ilusión del poder, los mecanismos de ilusión del poder. Hay que concluir más todavía. Si no existe una revolución sin manchas y en toda pureza, nos quedan las palabras de Deleuze: “Cuando se dice que las revoluciones terminan siempre mal, todavía no se ha dicho nada sobre el devenir de las personas después de la revolución.” La democracia es una “reforma” constante, nacida a partir de una revolución, pero no puede ser una revolución permanente. Las revoluciones permanentes son el poder fosilizado. La democracia es más bien la posibilidad abierta del acontecimiento de una revolución, de esa contestación del poder, de esa ruptura. Es esto el honor de una democracia, poder pensar hasta sus límites últimos. Es esto el deshonor de una dictadura, limitar e impedir cualquier revolución posible. Por eso la dictadura socialo-castrista no es una revolución, es una soledad en piedra. La solución contra la fatiga es una revolución, entendida como puro acontecimiento de libertad contra el poder y sus mecanismos de ilusión, para instalar un sistema permanente de reformas que no excluye la posibilidad futura de otra ruptura sistémica. RESISTENCIA ¡! UNION ¡! VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!
43 by joseluis sito (Usuario no autenticado) 16/01/2009 6:01
Vuelven los trolls socialo-castristas... Cuando no pueden meter sus ideas en todas las cabezas (porque ya quedan pocos tontos congenitales), intentan meter lo que todos sabemos por el fondillo. Eso lo podemos llamar falta de argumentos... En cuanto a Serge (28), perfecto, evidente, limpio . Todo la culpa de los españoles, todo la culpa de los americanos, y mañana serà la culpa de los chinos o de los extraterrestres cuando vengan a visitarnos... La culpa es de los cubanos. Punto y a la linea. RESISTENCIA !! UNION !! VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!
42 by Scholkow (Usuario no autenticado) 16/01/2009 3:28
Y direcciones si es preciso.
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