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Ichikawa: Para ilustrar

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un artículo de Emilio Ichikawa

Vamos a hablar de cualquier comunidad cubana exiliada fuera de los Estados Unidos. Cualquiera; por ejemplo… la que lo ha hecho en España. En cualquier ciudad de España. Imaginemos que entre los cubanos llegados a ese lugar haya algunos que consiguieron éxito. Mismo éxito que le permite hacer relaciones y, en consecuencia, realizar un “lobby” político a favor de sus intereses. Primero los estrictamente personales, y los relativos a lo que llamamos Cuba después. Inmediatamente después. Es un orden racional. Imaginemos también que, llegado un momento, algunos empiecen a introducir a sus hijos en el citado sistema de relaciones para que hereden, además del dinero, la capacidad de influir en algunos miembros de cortes, del gobierno central o autonómicos.

Imaginemos entonces que uno de esos hijos, nacido en Cuba o ya en la misma España, le dice al exitoso padre: “Papá, pero yo no sólo quiero limitarme a tener relaciones con los gobernantes españoles. Yo creo que puedo conseguir un puesto en el gobierno o el parlamento español”. ¿Loco el chama? Es posible. Esa locura es uno de los aportes de los primeros cubanos que llegaron al Congreso y el Senado de los Estados Unidos. Es decir, ellos fueron, en un acto de inmensa ambición e imaginación política, más allá del lobby y de los propios partidos que se fundaban para hacer política en una Cuba futura. Esos pioneros se dieron cuenta que no sólo podían hacer política futura, sino política presente. Y no sólo política cubana en los Estados Unidos, sino política norteamericana en Norteamérica. Ya esto, para seguir una frase conocida, es una reconquista de “mediana intensidad”; si se quiere, una política contra imperial en el propio territorio del Imperio (no olvidar que el único enfrentamiento frontal a los Estados Unidos que registra la historia cubana no es “Girón”, sino el de la comunidad cubana de Miami cuando el caso Elián. Y Castro, como ahora en el caso Posada Carriles, estuvo en el bando del gobierno norteamericano).

Pero estábamos en España. Imaginemos entonces que ya ese exiliado cubano en Madrid o Barcelona tiene a su hijo, cubano, plantado en la Generalitat o en el legislativo central. Y se entera entonces que para las próximas elecciones, el hijo de Pedro, otro cubano en España, le va a disputar su puesto. No a un español, no a un catalán o a un ruso, sino a otro cubano. Muy bien, es su derecho. Pero piense cada cual cómo se vería esta aspiración a nivel concreto.

En Cuba, como parte de esos consejos paternalistas, se decía: “No hablen de política: hablen de pelota”. Política y pelota… Total, es lo mismo; oficios dramatúrgicos, trabajos que exigen una buena alquimia entre fuerza y pose. Los cubanos, en Estados Unidos, han puesto políticos a todos los niveles de la estructura de poder. Hay más cubanos en alcaldías, puestos estatales y federales, que peloteros isleños en las Grandes Ligas. La Costa Este de los Estados Unidos está minada de políticos cubanos. No sé qué han hecho en esta materia cubanos en otras partes del mundo. Me gustaría conocerlo. Y me placería conocer también de las querellas políticas en otros lugares. Sé que las hay en Suecia, en Francia, y las conozco en España. Todo el mundo ahí, sabroso, reproduciendo en bipartidismo y su capítulo bieditorial: Atenas contra Esparta. Sé, por ejemplo, que José Pardo Llada llegó a ocupar puestos importantes en la diplomacia colombiana, pero no mucho más.

Como quiera que sea, aunque se invierta el precepto y ahora se precie más un “cubano vota contra cubano”, se trata de los Estados Unidos. Un país que inventa el antiamericanismo puede perfectamente justificar el anticubanismo en la comunidad cubana exiliada en sus tierras. Es rentable igual. Incluso para el nacionalismo: “Somos más anticubanos que las antipalmas”. Pero los méritos, como siempre, son de los primeros. Lo demás es copia. O apostasía.

Cortesía http://www.emilioichikawa.blogspot.com/



32 Comentarios



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32 by el anticomunista (Usuario no autenticado) 27/09/2008 21:09

A mi el Ichi que me gustaba es el japones , el mata siete, el verdadero,el Ichi Caka el cubano ese no, no solamente es una caka que el tipo se cre histochator... DE PINGA EL CASO;CUBANOS SEAN SERIOS Y DEJEN A ESE TIPO ;;;;

31 by Fernando (Usuario no autenticado) 24/09/2008 16:17

Esto se está poniendo malo... 4356. El que la hace la paga. Y si no pide prestado.

30 by Ismael Betancourt (Usuario no autenticado) 24/09/2008 16:03

El compañero Fidel los va a ayudar, es el que siempre ayuda con todo. REY DE REYES. El que lo compone todo. Gloria a él. Aquí y allá, estás en todas partes. VIVA FIDEL VIVA LA INDESTRUCTIBLE REVOLUCION CUBANA.

29 by Cantor (Usuario no autenticado) 24/09/2008 14:29

Iñaki... que pinta Iñaki en esta historia compadre? Estamos hablando de exiliados de una dictadura con esa dictadura a 90 millas haciendole la guerra al pais del que ellos son ahora legisladores... joder con el tio...

28 by David Lago González (Usuario no autenticado) 24/09/2008 14:07

La "ficción" que hace Ichikawa sobre la realidad española y todas esas posibilidades generacionales de integración está bastante lejos de cómo son verdaderamente las cosas. Además, esa integración sin integración, tomando como premisa los orígenes del nacimiento, ¿no es en sí un tanto falsa? Por ejemplo, Iñaki Inazagasti realmente nació en Venezuela: no veo que él sitúe en ningún momento su lugar de nacimiento de su país España.


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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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