Actualizado: 26/06/2017 9:21
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13 de Marzo, Asalto, Cuba

13 de Marzo: crisis del golpe arriba

La acción armada del 13 de marzo de 1957 fracasó, pero generó consecuencias trascendentes

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Según Faure Chomón, el Directorio Revolucionario popularizó la estrategia de “golpear arriba” y junto con Menelao Mora Morales y su gente buscó “la eliminación física del tirano en el Palacio Presidencial” (1). La acción armada fracasó, pero generó consecuencias trascendentes:

  • La inseguridad entre las clases medias y altas, sobre todo al aparecer muerto al día siguiente el opositor pacífico Pelayo Cuervo. Cada vez más muertos aún en las calles despertaron a muchos a comprar bonos, esconder a rebeldes y conspirar de otro modo contra Batista, a la vez que se atizaba la militancia anti-batistiana en el exilio
  • La confirmación de que el pueblo seguía masivamente al vencedor actual o al menos en cierne, esto es: que no sigue a las víctimas. El 7 abril de 1957, decenas de miles de cubanos se congregaron frente al Palacio Presidencial en desagravio a Batista, tal y como harían el 8 de enero de 1959 para vitorear a Fidel Castro a su entrada en La Habana

El 22 de enero de 1959, Castro explicó a casi 400 periodistas reunidos en el salón Copa Room del hotel Havana Riviera, entre otros temas, que golpear arriba era uno de los “conceptos falsos sobre la revolución” porque “la tiranía no es un hombre; la tiranía es un sistema (…) Nosotros nunca fuimos partidarios del tiranicidio ni de los golpes de Estado militares, [que tendían] a inculcar al pueblo un complejo de impotencia” (2).

El lugarteniente de Castro al mando de los asaltantes del cuartel de Bayamo, Raúl Martínez Ararás, confirmó que Castro había rechazado la idea de que, como Batista asistiría el 26 de julio de 1953 a unas regatas en Varadero, era más lógico y fácil ultimarlo allí que atacar cuarteles en Oriente. Según el Dr. Antonio de la Cova, Castro sabía que de este modo quedaría encumbrado quien acribillara al dictador antes que el jefe del movimiento, quien sí se empinaría por continuar la línea histórica de alzamiento en tiempo de carnavales, que venía marcada por Narciso López en 1948, José Martí en 1895 y Antonio Guiteras en 1933 (3).

Tras estudiar en la cárcel “los grandes movimientos políticos contemporáneos: socialismo, fascismo,” Castro concluyó que sin “movimiento de masas” no hay revolución posible (4). Para llegar arriba sacaría provecho del capital simbólico —adquirido al exponerse a la muerte junto a su grupo político el 26 de julio de 1953— y se despegó así de la politiquería cubiche. Castro convocaría a la acción colectiva y dio pie a ese fenómeno histórico denominado revolución cubana (5), que desovó al Estado totalitario o autoritario que ya va para 60 años.

Llegar arriba versus golpear arriba

Esta propensión se columbró ya al desautorizar Castro a los militantes de su MR-26-7 que habían firmado el Pacto de Miami (1957). La coalición anti-batistiana resultante (Junta de Liberación Cubana) declaró que buscaría la condición beligerante ante la ONU y la OEA; Castro advirtió el peligro contra la hegemonía de su grupo político y el 14 de diciembre de 1957 tocó a degüello contra los Señores dirigentes del Partido Revolucionario Cubano, Partido del Pueblo Cubano, Organización Auténtica, Federación Estudiantil Universitaria, Directorio Revolucionario y Directorio Obrero Revolucionario (6).

En contra de la transición propuesta por la junta —un gobierno provisional por año y medio como máximo para organizar los partidos políticos y convocar a elecciones generales— Castro se apeó con concentrar los poderes en el candidato a la presidencia del MR-26-7 y reclamó para su movimiento “la función de mantener el orden público y reorganizar los institutos armados”.

El Fondo 1952-1958 de la Biblioteca Nacional atesora cómo “El Directorio Revolucionario hace pública su posición ante las declaraciones del Doctor Fidel Castro que dan por terminadas las labores de la Junta de Liberación Cubana”. Faure Chomón replicó:

“Debía el doctor Castro ser más prudente y responsable al hablar. Debía el doctor Castro recordar que aquí estamos los hombres del Directorio Revolucionario y que a ninguno nos puede dar lecciones de civismo, sacrificio, patriotismo, valentía ni desprendimiento. Debía el doctor Castro recordar que mientras él estaba en México y los Estados Unidos nosotros librábamos nuestra lucha con José Antonio Echevarría siempre al frente, en las calles de La Habana; que aún él no había arribado a playas cubanas y ya nuestro Rubén Aldama caía asesinado, en el mes de mayo de 1956, trabajando con el Directorio Revolucionario. Debía el doctor Castro recordar que todavía no había llegado él a Oriente y ya el Directorio Revolucionario atentaba a los coroneles Blanco Rico y Tabernilla, mientras él desde México lamentaba la muerte del primero. Debía recordar el doctor Castro que mientras él estaba en las empinadas sierras orientales, nosotros en La Habana tiroteábamos el Castillo del Príncipe, propiciando la fuga de varios compañeros, le tirábamos al coronel Orlando Piedra, quemábamos 15 perseguidoras en la Ambar Motors y a pecho descubierto fuimos en plena capital a ajusticiar al déspota en su propia madriguera” (7).

No en balde Castro regañó por carta al Che Guevara por haber firmado con Rolando Cubela, lugarteniente de Chomón en la guerrilla del DR-13-3 en Escambray, el Pacto del Pedrero. La carta está fechada en Palma Soriano el 26 de diciembre de 1958 y su pasaje crucial reza:

“Estás cometiendo un grave error político al compartir tu autoridad, tu prestigio y tu fuerza con el Directorio Revolucionario. No tiene sentido aupar a un grupito cuyas intenciones y cuyas ambiciones conocemos sobradamente, y que en el futuro serán fuente de problemas” (8).

Nada más que huyó Batista, el DR-13-3 ocupó el Palacio Presidencial y extraoficialmente se difundió que permanecerían allí “hasta que llegase [el Presidente] Urrutia para discutir con él sus proyecciones futuras”. Urrutia llegó y su gobierno provisional, pre-configurado por Castro, no incluyó a ningún militante del DR-13-3. Su fuerza militar se disolvió, Chomón clamó por “la unidad sincera de la revolución cubana” (9) y Castro lo mandó a la URSS como embajador.

Coda

Tras fracasar todos los intentos de golpear arriba, el Estado desovado por Castro prosigue sin que se avizoren líderes opositores capaces de mover a las masas para llegar arriba.

Llamadas

(1) “El ataque al Palacio Presidencial”, en La Sierra y el Llano, Casa de las Américas, 1969, 97.
(2) “En Cuba”, Bohemia, 1ro de febrero de 1959, 104.
(3) The Moncada Attack, Universidad de Carolina del Sur, 2007, 50, 80, 252).
(4) Cf.: Mencia, Mario: La prisión fecunda, Editora Política, 1980, 7, 31.
(5) Vid.: López Rivero, Sergio: De los Clubes Patrióticos 26 de Julio al Consejo Revolucionario Cubano… Tesis doctoral, Universidad de Valencia, 2014. En línea.
(6) Tradiciones Combativas, Dirección Política de las FAR, 1969, I, 39 ss. Desde Yara hasta el Zanjón, Edit. de Ciencias Sociales, La Habana, 1990, pp. 90-91.
(7) López Rivero, Sergio: Ob. cit., 156 s.
(8) Castro, Fidel: La victoria estratégica, Ediciones Akal, S.A., 2012, 566 s.
(9) Bohemia, enero 18-25 de 1959, 72.


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