Actualizado: 22/11/2019 16:09
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Política

El gobierno de los vice

La prolongada ausencia del máximo líder conforma un ejecutivo coral en la Isla, sin que nadie se atreva a los protagonismos.

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Si la meta era entrevistarse con el futuro hombre de Cuba, entonces se fueron con las manos vacías. Si por el contrario, era sólo una carnada para saber si Fidel Castro estaba vivo y consciente, entonces lo consiguieron.

Una misión bipartidista de diez legisladores estadounidenses pidieron entrevistarse con Raúl Castro. Fracasaron. A cambio tuvieron como interlocutores al ministro de Exteriores Felipe Pérez y al jefe del Parlamento —considerado por Estados Unidos como el "canciller"—, Ricardo Alarcón.

Ninguno de los dos gozan de poder real, aunque en el caso del segundo su experiencia avala ser escuchado si se le pide una opinión.

Nunca se ha sabido cuál es el alcance de Alarcón a la hora de conformar una visión política hacia Washington, un tema que Fidel Castro ha tenido bajo su mando exclusivo desde los días guerrilleros de la Sierra Maestra.

"Así le quede media neurona, Fidel no dejará que otros tomen decisiones por él", afirma tajante un ex militar que ahora trabaja en almacenes Universal, uno de las tantos arietes comerciales de las fuerzas armadas repartidos por toda la isla.

Este ex oficial y tanquista dice que "al comandante nadie le pone un pie delante, mucho menos si de lo que se habla es del futuro con Estados Unidos. Esto ha sido una guerra sin cañonazos. No va ser diferente ahora".

La percepción de este funcionario, que nunca abandona sus maneras cuartelarias, es un anillo que encaja en el dedo del representante por Arizona, Jeff Flake, uno de los líderes del grupo congresional.

"Nos dijeron que Fidel iba a regresar y una reunión con Raúl habría enviado un mensaje diferente, de que ya se habría producido la transferencia del poder entre los hermanos", explicó el republicano a la vuelta a Washington.

Flake sostuvo que "ha empezado el diálogo, y con la mayor delegación en medio siglo. Significa que habrá más visitas y más diálogos en el futuro".

El compás de espera sigue detenido

El momento actual indica que hay menos angustia que hace unas semanas, cuando en los homenajes de la fundación Guayasamín al ausente gobernante, los miembros del gobierno estaban carilargos y tensos.

Escasas fueron las sonrisas, y las intervenciones laudatorias de los asistentes privilegiaron los verbos en pasado.

El propio discurso del vicepresidente Carlos Lage estaba recorrido de ambivalencias que traían más dudas que certezas sobre el futuro del liderazgo fidelista.

"En Cuba no habrá sucesión, habrá continuidad", sentenció entonces Lage, dando por seguro que el traspaso de poderes hacia Raúl Castro era una perspectiva en el corto plazo.

Sin embargo, la negativa del general de Ejército y jefe de las Fuerzas Armadas a tomar un café con los congresistas hace ver que el compás de espera sigue detenido.

Se habla incluso de que el vasto aparato administrativo del comandante, conocido como grupo de apoyo, se toma unas largas vacaciones, pues nadie lo puede usar.

"Así no vamos a ninguna parte… Raúl invitó a los americanos a dialogar el 2 de diciembre en la Plaza, los americanos vinieron y entonces él los desairó al no recibirlos", comentó un investigador de ciencias sociales.


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