Actualizado: 22/10/2019 9:54
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Sociedad

Los aplausos de nuestro patriotismo-bistec

¿Por qué ahora a ciertos intelectuales les parece bien que los pobres no beban alcohol?

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Presta a poner el cuño y dar pisón ante cualquier barrabasada del régimen, nuestra élite del patriotismo-bistec aplaude la sequía que hoy azota los bares, pipas y otros establecimientos habaneros destinados a la venta de ron peleón.

No es que hablen más de lo dispuesto oficialmente sobre el tema, pero de lo poco que han dicho, resulta fácil inferir que a los miembros de esta crema (intelectuales, artistas, personalidades públicas, hijos de papá) les parece bien que los pobres no beban, ya que el alcohol afecta su salud y resquebraja su moral.

De todas formas, para la metralla que bebían, pensarán además, sin que lo digan… Pero lo cierto es que los pobres piensan otra cosa. Ya que ven, piensan. Y ya que piensan, dudan.

Desde la mata del mejor ron del mundo, se resignaron a beber el peor, bien por la doble trampa del "bloqueo", por la exportación en tubería directa hacia la Unión Soviética, o por las siempre renovadas crisis de la industria y de la economía. Ojos que no ven, cabeza que no piensa. Y a lo largo de varios decenios el buen ron cubano jamás estuvo a la vista del cubano de a pie. Tal vez por eso no había pensado antes que le estaban tomando alevosamente el pelo, y el ron.

Hoy nuevamente hay época de sequía en los establecimientos que el mejor productor de ron dedica a la venta de su rastrojo, el único al alcance del pueblo. Otra vez alinea el ron peleón en la lista de productos normados por la libreta de racionamiento, a razón de una botella por núcleo familiar, cuando venga, si viene.

Y nada extraño traería la situación de no ser por el detalle de que esta vez los pobres ven lo que no podían ver antes, o sea, que la ley seca es sólo para ellos, mientras que los turistas, los amigos solidarios del exterior y, claro, nuestra élite del patriotismo-bistec siguen teniendo acceso al mejor ron del mundo con sólo estirar sus manos hacia las tarimas de cualquier comercio en divisas.


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