Actualizado: 20/09/2019 11:30
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Economía

Operación Cienfuegos

Dólares y petróleo: ¿Manos libres para el nuevo imperialismo energético?

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La creación, el pasado 11 de abril, de una empresa mixta entre los gobiernos de Cuba y Venezuela para la reactivación de la refinería de Cienfuegos forma parte de los planes de La Habana y Caracas para incrementar su influencia política en el área del Caribe, a través de la dependencia energética.

La nueva empresa mixta está participada por Cuba Petróleo (CUPET), que controlará el 51 por ciento de las acciones, y la filial en la Isla de la compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA), que tendrá el 49 por ciento.

A propósito de esto, un artículo publicado en el diario venezolano El Universal reflejó lo "extraño" de que PDVSA fuese accionista minoritario, cuando en casi todos los otros acuerdos internacionales se buscaba la forma de mantener el control del negocio.

El comunicado oficial publicado en el diario oficialista Granma ya ofrece algunas pistas: "El objeto social de esta empresa es realizar actividades de refinación de hidrocarburos y manufactura de productos; compra, almacenamiento, procesamiento, distribución y comercialización de hidrocarburos y productos derivados dentro del territorio cubano y en el exterior; transporte de petróleo y sus derivados por vía marítima, fluvial y terrestre dentro y fuera del territorio cubano, mediante naves de su propiedad o fletadas a tales efectos".

La clave de los propósitos de Hugo Chávez y Fidel Castro radica en la frase "transporte fuera del territorio cubano". De acuerdo con las intenciones de Caracas y La Habana, Cienfuegos se convertirá en una plataforma de lanzamiento de Petrocaribe y de la tan anunciada Alternativa Bolivariana para la América (ALBA).

Reconstrucción elevada

Cuando Petróleos de Venezuela anunció, en agosto del año pasado, su plan de negocios hasta 2012, rebautizado como Plan Siembra Petrolera, el presidente del consorcio, Rafael Ramírez, especificó que la inversión prevista por la parte venezolana para ampliar y modernizar la refinería de Cienfuegos sería de 58 millones de dólares en total.

Sin embargo, el embajador de Venezuela en Cuba, Adán Chávez, se encargó de precisar que ahora la inversión "inicial" se calcula entre ochocientos y mil millones de dólares, para refinar unos 70.000 barriles diarios de petróleo.

Algunos expertos venezolanos del sector petrolífero han comentado que no se ha especificado la composición de esos 70.000 barriles diarios, ni la fecha en que comenzarán las entregas. Recordaron además que el pasado año el promedio diario que recibió el régimen de Castro desde Venezuela fue de 98.000 barriles, según cifras oficiales de PDVSA.

Resulta lógico que la puesta en marcha de esta refinería sea a un coste tan elevado: fue terminada de construir en 1990, en colaboración con la ex Unión Soviética, pero fue paralizada inmediatamente después de su arrancada por su alto consumo de combustible, en momentos en que Cuba cayó en una fuerte crisis económica.

Dieciséis años de paralización significan la reconstrucción casi total de esa industria, uno de los tantos "elefantes blancos" que dejó en la Isla la ex Unión Soviética. El otro fue la planta nuclear de Juraguá, donde quedaron enterrados más de mil millones de dólares, ya dados por perdidos.


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