Actualizado: 09/12/2019 13:16
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A debate

Acerca de la 'Declaración del Secretariado de la UNEAC'

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Estimados miembros del Secretariado de la UNEAC:

Esto parece haber perdido las puntas. Y yo ya no sé si es un ula-ula sucio que se autoimpulsa soberanamente, y cuyo detenimiento depende de tu cansancio en el juego más que de la existencia de una estación terminal en la cual puedes bajarte. En la reunión que tuvieron con nosotros aquí en Ciego de Ávila el pasado día 17 se nos leyó por Fernando Rojas el borrador de esta declaración. No era una lectura para opinar sobre ella, ni para corregirla. Luego de casi tres horas de intercambio aquel parecía ser un cierre victorioso: la UNEAC había tomado cartas y se haría pública su posición.

TEMA: La exaltación de ex comisarios políticos

Ahora que recibo este texto, que lo leo con detenimiento, que lo observo con la exigencia con que uno debe asumir un texto oficial de su organización ante un asunto tan delicado, sólo he renovado y enriquecido mi convicción de que "el efecto pavón" sigue vivo y coleando. Eso del debate "entre revolucionarios" y que la política "cultural ha garantizado y garantiza nuestra unidad", tiene un color gris. ¿Qué hemos avanzado? ¿Quién ha dicho que el debate tiene que ser entre revolucionarios? ¿Los que no lo son, y que necesariamente no tienen que ser "contrarrevolucionarios encarcelables", están excluidos? ¿Qué documento legal autoriza esa discriminación "ideológica", esa privación de un derecho ciudadano de polemizar sobre lo que ocurre en su país?

Eso de relacionar a la cultura con la unidad saltándose otras cosas que tiene que asegurar primeramente una política cultural: libertad creadora, de pensamiento, democracia cultural, derecho a la diversidad, es como una señal casi pavoniana. ¿No era en aras de la unidad que se prohibían el jazz y los Beatles? Como si esto no bastara hay dos pifias al final, esas que sólo se producen cuando se quiere, más que informar, hacer consigna. Se reafirma una irreversibilidad tomando como fundamento las palabras de Fidel a los intelectuales. ¿Y el periodo gris no existió una década después, pese a la existencia de esas "Palabras a los intelectuales"? Sería bueno preguntarle a Pavón cómo cumplió él con celo (y cierto exceso) el paradigmático "contra la revolución nada". La otra es que la UNEAC hace una afirmación que excede su alcance, su autoridad, que no está en sus manos: La política cultural (...) es irreversible. ¿Construye y aprueba la UNEAC la política cultural? Si es así, ¿cómo fue posible el pavonato? ¿Qué hizo ella en ese tiempo? ¿No es algo desfasado llamar "irreversible" a la política cultural de una Revolución que hace dos años hizo público su propia "reversibilidad"?

Que un documento de la UNEAC no tenga el aliento de la UNEAC, parezca cualquier otro documento del Estado, no se diferencie del que podrían emitir los CDR o la FMC, es como para seguir preocupados. Un amigo mío me llamó hoy para que le explicara, le "tradujera" ese texto que había leído en el Granma y no le decía nada, sólo le despertaba conjeturas. Tuve que hacer yo lo que no hizo el secretariado de la UNEAC. ¿Por qué ese rodeo, ese no hablar claro? Ya no nombres, el por qué del rechazo a esos programas, era mucho pedir. Ni siquiera se dijo la fecha de esos programas, para que un lector con buen olfato detectivesco y tiempo pudiera rearmar la historia.

Esa política de informar y no informar, de creer que si se dice una verdad se extiende el problema, de que la "masa" no tiene derecho a la información clara, me huele a brochazos de blanco y negro corridos hasta el siglo XXI, metidos en el paisaje actual. Que la gente reciba una nube gris en lugar de una información, que al final el pueblo se diga "oye, pasó algo grande, no sé qué será pero parece que fue algo con los artistas", es un acto de irresponsabilidad informativa.

La UNEAC, por su prestigio, por lo que significa, es un modelo, sus pasos son señales de la salud intelectual, sus actos tienen una carga educativa. Los periodistas cubanos tendrán en este documento un ejemplo de lo que no se debe hacer, de lo que es sacrificar la profundidad en aras de "lo enérgico", de cómo hacer malabares para no ofender ni a Dios ni al Diablo. Y claro, como es un documento infeliz, lo utilizará el enemigo. La UNEAC habla de un problema, pero es que los mensajes que se habían cursado hasta ese momento contenían más problemas que el error del ICRT. ¿Cuál es la posición de la UNEAC al respecto?

Al menos pudo decir que se prestaría atención a las inquietudes planteadas por los intelectuales, que se reconocían ciertas cosas, como la falta de espacios para la polémica. Uno de esos mensajes iniciales, de Paquita Armas, uno de los ignorados, emplazaba directamente a la UNEAC: "Que este intercambio de ideas camine tan rápido hace evidente la necesidad de un espacio de diálogo entre los artistas cubanos. La UNEAC dejó de ser lo que era y ahora no hay un lugar donde decir lo que se piensa".


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