Actualizado: 21/10/2019 9:39
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Bebo Valdés, Música

El itinerario musical de Bebo de Cuba

Segunda vida, segundo aire de un itinerario sorpresivo y prolífico

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Ha muerto uno de los emblemas de la música cubana de todos los tiempos: Bebo Valdés, Bebo de Cuba. Tenemos que agradecerle a Paquito D’Rivera que Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro (Quivicán, Cuba, 9 de octubre, 1918 - Estocolmo, Suecia, 22 de marzo, 2013), volviera a pasear sus largos dedos sobre las teclas de un piano en aras de “retomar” su carrera. Bebo ya había vivido una primera vida musical: Paquito, lo invitaba a la segunda.

1964, el autor de “Con poco coco” —ausente de Cuba desde 1960—, realiza una gira por Europa al frente de Havana Cuban Boys. Conoce a una sueca de 19 años, Rose Marie, y se enamora locamente: decide fincar su residencia en Estocolmo. Consigue empleo como pianista de una cadena de hoteles y de una academia de ballet en la capital sueca. Vida tranquila con su joven esposa y pequeños hijos. Los suecos no sospechan que el pianista complaciente y educado que metódicamente actúa en el lobby del bar de los hoteles ejecutando acordes del “Son de la loma” y tumbaos de guarachas y mambos, sea uno de los mejores músicos de la isla revolucionaria del Caribe que por esas fechas, ha desafiado a los Estados Unidos.

30 años de relativo anonimato y exilio voluntario. 1994, recibe una llamada de Paquito D’Rivera, quien lo invita a grabar un álbum en Alemania. Aparece Bebo rides Again (Messidor, 1995): Bebo cabalga de nuevo, y de qué manera: brío de renovado alegato. En la portada del disco sonríe satisfecho con una juvenil camisa a cuadros, entre partituras, un viejo contrabajo y piano acústico al fondo.

Vendría una tanda de placas —producidas por Trueba y Nat Chediak— que sorprendería a muchos. Los que ya conocían la trayectoria del autor del mambo “Rareza del siglo”, celebran el “regreso” de quien fuera asesor musical del Tropicana en su época de oro. 76 años: reinicio de una carrera que lo reafirma figura central de la música cubana: Cuba Jazz (1996) —reencuentro, después de mucho tiempo, con su hijo Chucho—; AfroCuban Jazz Suite/Eladio Reinón LatinBig Band/ Bebo Valdés (1998) –cruce con una Big Band, y estreno de su Suite dedicada a Cuba—; Recuerdos de Habana/A Portrait at 80 (1999) –repaso y paseo por los espacios de las descargas habaneras con su hijo nacido en Suecia, Rickard, en los timbales–; Calle54(2000) –coloquio con su amigo Cachao: “Lágrimas negras”; y tertulia pianística, a través de Lecuona: “La Comparsa”, con su hijo Chucho—; El arte del sabor (2001) – pequeña obra maestra que reúne a Paquito, Cachao y Patato—; Lágrimas negras (2003) –histórica confluencia pianística de bolero, tango y flamenco en la voz del Cigala—; Bebo de Cuba (2004), –el mejor álbum de jazz afrocubano de los últimos 20 años y posiblemente, la producción musical más afanosa y completa del autor de “Nocturno en batanga”—; Bebo –álbum de piano solo en abierto tributo a Saumell, Cervantes y Lecuona—(2006); Bebo Valdés & Javier Colina (2007) – acertado encuentro de un bajo flamenco con orlas pianísticas afrocaribeñas—; Bebo Valdés & FedericoBritos(2007) – ferviente conversación de violín y piano—; Bebo Valdés & The Legendary Vocalists (Compilación, 2007) – muestrario del Bebo Valdés arreglista y director musical al servicio de legendarios cantantes—; Juntos parasiempre/Bebo & Chucho(2008) – padre e hijo en histórico convite pianístico. Los arrestos de Bebo en 94 años, de los cuales dedicó a la música de la Isla, más de 70. Segunda vida, segundo aire de un itinerario sorpresivo y prolífico de quien fuera director artístico del bolerista chileno Lucho Gatica.

Su última placa: Chico & Rita (Calle 54 Records, Sony Music, 2011): banda sonora del filme de animación homónimo realizado por Fernando Trueba y Javier Mariscal. “La historia de amor de dos músicos, una cantante y un pianista”, avisaba el cineasta español enamorado incondicional del jazz latino, y productor de ese gaudeamus que es el filme Calle 54. Escuchamos hace dos años una síntesis —crónica del jazz afrocubano, asomos de be bop, cubop, bolero mexicano, swing, mambo, guaracha y esquemas guaguancoseros— de todos los avatares musicales del amigo entrañable de Ernesto Lecuona.

Manual/mosaico que recrea momentos capitales del jazz latino. Reconocimiento a los creadores del mambo (Cachao y Oreste López) en un mambo charanguero “Cachao creador del Mambo” (Valdés). Blues a la cubana con “Bebo’s Blue”, ejecutado por la “Chico & Rita Madrid Band” en complemento con la primera descarga del jazz afrocubano, “Con poco coco”. “Celia”, composición del pianista bebop Bud Powell, ejecutada con magisterio por el pianista Rolando Luna en frondas de habanera y acotaciones de Saumell/Cervantes. De “Bésame mucho” a “Sabor a mí”, de “Ecuación” a “Nocturno en batanga”, de “Tin Tin Deo” a “Mambo Herd”, de “Ay qué mala é” a “La Bella Cubana”, de “Paran pan pan” a “Time Goes By”, de “A Mayra” a “Fascinating Rhythm”… La noche y la música. Invocaciones y resonancias de Tropicana, Apollo, Roseland, Sloppy Joe’s, Astor…

Último trabajo del fundador y director de la Orquesta Sabor de Cuba (1952). En octubre cumpliría 95 años. Vivió unos años de retiro en Benalmádena, provincia de Málaga, España, junto a su querida Rose Marie, después de una carrera vertiginosa en las plazas del mambo, batanga, música de cabaret, ballet, teatro de variedades… Compositor, arreglista, asesor musical. Padre de Chucho (fundador de Irakere). Admirado y querido por sus amigos Cachao, Federico Brito, Rolando La Serie, Lucho Gatica, Benny Moré, Ernesto Lecuona, Tito Rivera (padre de Paquito)… Tercera vida.

“Lo único que le pido a Dios es que me deje tocar el piano hasta que me muera”, decía constantemente antes de que lo aquejara el alzhéimer. Un piano suena en los resquicios del mediodía. Unos tambores batá desencajan la cadencia sobre el montuno. Bebo Sonríe y tira un acorde de batanga sobre el lienzo de notas. ¿Quién ha dicho que el piano de bebo dejó de sonar?

Mi vecino, un muchacho mexicano estudiante de música, enamorado del son cubano, vino a preguntarme si era verdad la noticia: lo miré y le dije: “Escucha esta pieza (puse en el reproductor “De baracutey”, una batanga/descarga que Bebo grabó para el álbum Bebo de Cuba) y tú mismo dime si es cierta la nota de los periódicos”. Se quedó en silencio. Nos abrazamos bajo el solo festivo del trombón de Juan Pablo Torres.

Bebo de Cuba. Músico inigualable. Bebo del mundo.


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