Actualizado: 17/12/2018 10:04
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Cine, Literatura, Arte 7

Fraude y oportunismo

Esta película entretiene y toca un tema serio con un enfoque un tanto solemne y sin muchos artificios

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Joe Castleman no puede dormir, está nervioso, flirtea fríamente con su mujer, mira al teléfono. Es la noche que le comunican telefónicamente al ganador del Premio Nobel de Literatura. En contraste con su tensión, su esposa, Joan Castleman, está excesivamente calmada y un poco indiferente. Finalmente suena el teléfono y se oye la voz sueca del otro lado comunicándole a Joe que ha sido el elegido. Se pone extático, quiere dar brinquitos de alegría encima de la cama junto con Joan, quien continua indiferente, paternalista.

Se salta a todo el proceso de la ceremonia del Nobel, durante el cual se va desarrollando la tensión del hilo central de la trama. Joan es la verdadera autora de la obra de Joe, pero ha decidido mantenerse en segundo plano guardando silencio, por conveniencia, ya que a finales de los cincuenta a las mujeres no se les tomaba en serio y su obra difícilmente hubiera sido considerada por ningún editor. El filme empieza a utilizar flashbacks para mostrar la evolución de la relación entre Joe y Joan.

Basado en la novela homónima de Meg Wolitzer, el filme The Wife toca un tema que ha salido a la luz en los últimos años pero que en este momento se está poniendo de moda. La novela fue originalmente publicada en 2003, por lo cual no hay oportunismo ahí, la película está dirigida con quizá demasiada sobriedad, como evitando a propósito que se le acuse de oportunista.

El personaje de Joe Castleman está construido un poco en base a los personajes de Philip Roth y Bernard Malamud. Es el judío pobre de Brooklyn que se eleva de la miseria de sus orígenes y termina enseñando en una universidad exclusiva para mujeres. En la película se refieren a Smith College, una de las más prestigiosas instituciones académicas de Estados Unidos. Joe es un mujeriego que encanta a sus alumnas, entre las cuales está Joan, una muchacha de familia rica, originalmente de Connecticut y quien se enamora de él. Joe se encuentra en un matrimonio quebrado y finalmente se casa con Joan, su alumna más talentosa, prometedora escritora que una vez casada con él, sospechosamente deja de escribir.

La participación de Joan en la obra de Joe se revela progresivamente en el filme. Las tensiones matrimoniales que han estado siempre latentes, se van destapando durante los días de la ceremonia. Hay dos elementos catalizadores, Nathaniel Bone, un periodista que quiere escribir la biografía autorizada de Joe y que los acosa como una garrapata insidiosa, y David, el hijo de los Castleman, un escritor en ciernes con grandes complejos respecto a la figura de su padre. A Joan lo que más le molesta no es haber guardado silencio, que ha sido su elección, sino que Joe ha negado al mundo que ella escribe o tiene talento, la ha minimizado como la mujer que resume esa frase que para mi siempre ha sido denigrante y excesivamente machista: “Detrás de cada gran hombre hay una mujer”, aunque mucha gente la considera elogiosa.

El tema por supuesto no es nuevo ni ficticio. Están los casos de Camille Claudel con Rodin y el de María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra. Así como los cuestionamientos que siempre ha suscitado la colaboración entre Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, curiosamente otro premio Nobel y hay que notar que Juan Ramón también mantuvo una relación muy estrecha con María Lejárraga. También se anuncia el próximo estreno de Colette, otro caso de una escritora que cede su obra al esposo y este se aprovecha de la situación.

El filme está narrado con un lenguaje muy convencional y lineal. No hay ninguna sorpresa estilística. Tampoco intenta utilizar trucos comerciales ni melodramáticos, se mantiene emocionalmente muy contenido. Para ello se apoya en la excelente actuación de Glenn Close, quien con pequeños gestos y la intensidad de su presencia imponente, nos deja ver todas las gamas emocionales de una mujer decidida a arrastrar el peso de su decisión con la mayor dignidad posible. Jonathan Pryce está muy bien en su personaje de Joe, pero el problema es que el personaje está desarrollado y concebido de forma caricaturesca. Lo mismo pasa con el personaje de Nathaniel, el periodista, que interpreta Christian Slater haciendo lo mejor posible.

La sorpresa del filme es Annie Starke, hija de Glenn Close que debuta en el cine interpretando el personaje de Joan joven. Se desenvuelve como toda una veterana. No hay mucho que decir sobre la música y la fotografía, que están bien, pero nada más. El director Bjorn Runge (Suecia, 1961), cuyos filmes apenas han sido mostrados en Estados Unidos, dirige con mano segura, pero sin tomar riesgos, dejando el peso de la obra descansar sobre los hombros de sus experimentados protagonistas. Es interesante su reconstrucción de la ceremonia y de los procedimientos preliminares, lo cual mueve como un entretenido documental.

El filme entretiene y toca un tema serio con un enfoque un tanto solemne y sin muchos artificios. Puede poner a pensar. Su falta de originalidad no molesta. Curiosamente, el director está casado con la editora, Lena Runge. Pudiera uno cuestionarse la autoría de la obra.

The Wife (Suecia/Reino Unido/EEUU, 2017). Dirección: Bjorn Runge. Guion: Jane Anderson, basado en la novela homónima de Meg Wolitzer. Director de fotografía: Ulf Bratas. Con: Glenn Close, Annie Starke, Jonathan Pryce, Christian Slater y Max Irons. De estreno amplio en Estados Unidos.


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