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Literatura e historia en Cabrera Infante

Un año después de la muerte del autor de 'Tres tristes tigres' y 'La Habana para un infante difunto'.

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De nuevo la historia

Otra vuelta a la rueda de la historia, incluso más personal, ha quedado inédita. Unas pocas viñetas de Vista del amanecer en el trópico narran experiencias en las que participó Cabrera Infante, pero el dato no lo saben salvo quienes lo conocieron de cerca.

Otro libro fue escrito como testimonio de lo que vio al regresar a Cuba para asistir a los funerales de su madre. Su publicación demorada por diversos motivos, desde el temor a las posibles represalias que pudieran sufrir algunos de los personajes incluidos, aún viviendo en la Isla, hasta la necesidad de encontrar el tono justo que lo librara de sentimentalismos.

En un principio se llamó Itaca vuelta visitar. No "Itaca vuelta a visitar", para así dar la idea no sólo de volver sino también de ciclo, de algo que comienza y termina en el mismo punto. Ahora se llama Mapa hecho por un espía.

El libro de una vida

Mallarmé decía que se vive una vida sólo para terminar en un libro. Ese libro en Cabrera Infante puede que aún espere por un editor. Cuerpos divinos es una especie de mito, una eterna referencia en las entrevistas al escritor y un desfile de excusas para justificar su demora en darlo a la imprenta. Es posible que aquí se encuentre (¿o no?) la solución literaria a la reticencia del autor por incluir la política como parte de su narrativa al tiempo de verse imposibilitado de prescindir de ella.

Resulta significativo en este sentido que la narración Delito por bailar el chachachá —uno de los cuentos de Cabrera Infante donde está más presente la política— fue en una época el primer capítulo o prólogo de Cuerpos divinos. Por lo que se sabe de las contadas referencias dadas por éste sobre la "novela" (palabra que siempre se negaba a emplear para referirse a sus obras mayores), ésta se desarrolla entre fechas muy precisas: transcurre entre el 13 de marzo de 1957 y una semana de octubre de 1962.

El fracaso del asalto al palacio presidencial convierte al movimiento insurreccional de Castro en la fuerza decisiva para el derrocamiento de Batista y la culminación de la Crisis de Octubre garantiza la supervivencia del régimen, con respecto a la amenaza de Estados Unidos.

No hay que deducir de lo anterior que Cuerpos divinos sea una novela política. Su autor declaró en más de una ocasión que se refiere a un grupo de mujeres que lo libraron de convertirse en un "ente histórico".

Más que la recreación de una época, se puede aventurar que se trata de una construcción imaginaria de un mundo perdido (¿ La ciudad perdida?), para la cual fueron necesarios tres tomos de más de trescientas páginas y una "separata" en la cual conversan tres personajes, uno de ellos un enano mulato que habla todo el tiempo en un inglés chapurreado y por momentos ininteligible.

El libro no evoca a Cuba, sino sólo a La Habana, una zona de la ciudad para ser más precisos: La Rampa. Pero el verdadero personaje de la obra es el lenguaje: al lenguaje oficial y de los tratados de los historiadores se opone como contrapartida la lengua del escritor.

Los escritores muertos no perduran. Sólo perduran sus obras cuando son reescritas por lectores, traductores y críticos. La literatura de Cabrera Infante está viva y a la espera de continuar su reescritura.


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