Actualizado: 20/11/2019 9:47
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Reportaje: Cine

Los hombres sí lloran

El II Festival de Diversidad Sexual Masculina en un cine de barrio de La Habana. Los tabúes se desmoronan, pero no tanto.

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El nombre de 'cine gay en La Habana' no gusta a sus promotores. Tampoco homoerotismo, ni pantalla rosa. El título parece sacado del mejor diccionario de sutilezas: Festival de Diversidad Sexual Masculina.

"No estamos de acuerdo con que lo llamen ciclo de cine gay, porque en realidad no es para un movimiento gay, sino para que las personas consideradas vulnerables, los hombres homosexuales, reciban más información sobre temas que les conciernen", explicó Rubén de Armas, organizador del evento.

El segundo Festival de Diversidad Sexual Masculina transcurre discreto en el cine Acapulco, el único del elegante barrio de Nuevo Vedado. No hay molotes, ni talanqueras, ni cristales rotos, y los espectadores entran con cierto aire de recogimiento. Policías uniformados no se ven.

Tampoco se ha hecho alborozo. Nada en la prensa y la propia marquesina anuncia El Código da Vinci. Sólo un papel desplegado en el cristal del frontis informa sobre el festival en formato de vídeo.

Los debates han estado ausentes. ¿Censura? No, algo más prosaico. La falta de luminarias en el local destinado a las proyecciones.

Vaqueros y refritos

"Lo que más me gustó fue la película de los vaqueros", dice Rey, un ventiañero que trabaja en el laboratorio de una policlínica. Viajó desde un pueblo de las afueras para no perdérsela. Se arrebola cuando añade: "¡Qué cosa tan sublime, no entiendo por qué no la ponen en la televisión!".

El bombazo del certamen fue ciertamente Brokeback Mountain, del taiwanés Ang Lee. El amor entre dos cowboys en la Norteamérica de los sesenta, premiada por la Academia de Hollywood en 2006, también tuvo sus parabienes en críticos de la Isla.

" Brokeback Mountain se convirtió en pocos meses en un suceso más que fílmico o artístico, sociológico: su discurso libre, sin ataduras a guetos ni a tendencias de tipo alguno: su única toma de partido fue por los sentimientos, por el amor puro y grande (…) entre cualquiera que lo sienta", escribió el crítico y profesor de cine Frank Padrón.

El resto del programa es un refrito. La mala educación, La ley del deseo y Todo sobre mi madre, del español Pedro Almodóvar —además de Fresa y Chocolate, de los cubanos Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío—, aparecen entre otros filmes de menor importancia.

"Son películas en las que se tocan temas como autoestima, asertividad, comunicación, problemas de pareja, sociales y familiares y su relación con el sida. Asuntos cruciales para los HSH, uno de los grupos poblacionales más vulnerables a esta epidemia", explica De Armas.

HSH es el acrónimo para denominar a los hombres que tienen sexo con otros hombres, sin ser necesariamente de confesión homosexual. Se trata de un término comportamental.

Esa nomenclatura surgida en ONU-SIDA, una agencia de Naciones Unidas para enfrentar la pandemia que ya padecen más de cuarenta millones de personas en el mundo, da nombre a un proyecto oficial cubano que pretende agrupar a la grey masculina practicante, al menos para difundir literatura sobre la enfermedad vírica que en la Isla padece estadísticamente el 0,03 por ciento de la población.
"Este proyecto comenzó en el año 2000 y pertenece al Ministerio de Salud Pública, hay uno nacional, uno en cada provincia y en cada uno de los municipios", dice Rubén de Armas.

Los integrantes de la iniciativa son promotores voluntarios. "Personas que reciben un curso de una semana y comienzan a trabajar en la calle. Utilizamos la educación de pares, es decir, de iguales. Formamos HSH que tengan buena comunicación, que le guste el tema del VIH/SIDA, y que le guste a ayudar a otros".


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