Actualizado: 01/12/2020 17:54
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Memoria en el subdesarrollo

La fiesta por los 40 años de la película más emblemática del cine cubano prescinde de su autor, Edmundo Desnoes.

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El pasado 14 de agosto, el centro cultural ICAIC anunció que con motivo de los 40 años del estreno de Memorias del Subdesarrollo (1968) y los 80 de su realizador, Tomás Gutiérrez Alea, la Cinemateca de Cuba había preparado una jornada para celebrar ambos acontecimientos. Razones no faltaban.

Memorias del Subdesarrollo es considerada la mejor película de Gutiérrez Alea y un clásico de la cinematografía mundial. Situada entre los años de 1961 y 1962, la película sobresale no sólo por la técnica de su director, sino también por la trama que cuenta: un intelectual que ha decidido quedarse en la Isla, mira con escepticismo su entorno, la nueva cultura de masas, y se burla de los íconos rebeldes.

No por gusto, entonces, Memorias… resultó ser la película emblemática de los que "se fueron", o de aquellos que se quedaron y estaban condenados por el sistema socialista a desaparecer.

Además de la nota que apareció en el portal oficial Cubarte sobre la celebración, las agencias AFP y Prensa Latina comentaron el asunto. En el artículo que le dedica la primera, se afirma que "para los cubanos, Titón es sobre todo el director de Memorias del subdesarrollo", y que, junto con el filme, "prestigiosas figuras" que conocen el tema iban a debatir "la importancia y vigencia" de la película. Además, dice, se distribuiría en el evento un folleto titulado A cuarenta años de Memorias del Subdesarrollo.

Ni siquiera un aviso

El lector se preguntará, seguramente, a qué "vigencia" se referirán estos intelectuales. Pero lo que ninguna de estas agencias de noticias aclara, ni les interesa preguntarse, es quién es el autor del libro y el guionista de la película. ¿Por qué no lo dicen? ¿Qué se lo impide?

Cualquiera que sepa de cine cubano conoce que su autor es Edmundo Desnoes, quien abandonó la Isla en 1979 y desde entonces vive en EE UU. Al autor, vaya paradoja del castrismo, no lo han invitado a la celebración de su propia obra. Ni siquiera le han avisado de que van a celebrar el nacimiento de su criatura.

Las "prestigiosas figuras" invitadas al evento parecen ser más importantes que el mismo autor. Ellas serán las encargadas de comentar la "vigencia" de su novela, sin que el propio Desnoes tenga la oportunidad de dar su parecer.

Muertos Gutiérrez Alea y Sergio Corrieri, nadie tiene más autoridad que Desnoes para hablar de su obra. Sin embargo, el régimen, además de escamotearle los derechos de autor, le niega hasta la posibilidad de que aparezca su nombre en una simple nota periodística. No entienden ni aceptarán que sin la novela jamás existiría la película y que, aun antes de la película, la novela ya existía.

Cuando se habla del intento sistemático de La Habana por borrar a los escritores de sus diccionarios, de prohibirles que publiquen en Cuba y en el extranjero, no hay un hecho más ejemplar que este, donde el gobierno roba a los autores el derecho sobre sus obras. Por suerte, el resto del mundo entiende que si alguien tiene la autoridad de hablar en un evento que conmemora los 40 años del estreno de la película, ese es el autor. De ahí que lo hayan invitado recientemente a la Bienal del Libro de Sao Paulo, así como a Berlín, donde acaban de traducir la novela y piensan publicarla en septiembre.

No deja de ser por lo menos significativo que mientras en Cuba celebran el pasado, Desnoes sigue mirando al futuro. Su última novela, Memorias del Desarrollo (2007), rodada ahora mismo por el director Miguel Coyula, es una píldora que el gobierno nunca podrá digerir. Sólo pueden aceptar a Sergio encerrado en las cuatro paredes de su apartamento, pero no a Edmundo convirtiendo a Fidel Castro en un perro castrado y a la juventud cubana en el símbolo más visible del fracaso de la revolución socialista.

Demasiada libertad es inaceptable, aun para el escritor que le dio a la revolución su película más importante y emblemática.


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