Actualizado: 18/04/2019 9:42
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'Se me cae la trusa'

¿Por qué el triunfo de Michael Jackson no fue considerado por el castrismo un acto de 'diversionismo ideológico'?

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Muchos recordarán que "Se me cae la trusa" es la traducción libre —al cubano— de Shake your body (Down to the ground), tema incluido en el álbum Destiny (1978), de The Jackson Five.

Una vez más, los isleños hacíamos gala de capacidad proverbial para procesar en nuestro aparato fónico una palabra o frase en inglés, exprimirla y desnaturalizarla a tope, logrando finalmente que fuese devuelta por nuestro trapiche lingüístico convertida en guarapo. Muchas veces significaba algo que nada tenía que ver con la frase anglófona original.

Con "Se me cae la trusa", esta banda familiar se dio a conocer masivamente en Cuba, aunque la figura que desde entonces prendió en el gusto popular fue su cantante solista, Michael Jackson.

Durante los años 1978 y 1979, en las "fiestas de quince", en los "fetecunes" de los centros de trabajos, incluso en las actividades "culturales" organizadas por el Partido o la juventud, no hubo quien no bailara —imitando su estilo— y coreara junto con Michael Jackson "Se me cae la trusa", con ese afán de aludir siempre de manera subliminal a la entrepierna.

El grupo, en actividad desde 1962 a 1990, desarrolló su repertorio sobre la base de los estilos R&B, soul y funk, llegando a ser considerado "uno de los más grandes fenómenos de la música pop" a principios de los años setenta. Ya desde esta época, y gracias a la irrupción en los diales de los radios soviéticos VEF y MERIDIAN de emisoras como la WQAM, WGBS y KAAY (las dos primeras de los cayos del sur de la Florida y la última de Little Rock, Arkansas), la juventud se convirtió en devota de la música pop-rock que trasmitían esas estaciones.

En aquella época, uno de los temas que más éxito tuvo en la Isla fue ABC, single del álbum homónimo, que en tan sólo cuatro semanas de ventas consiguió desplazar a Let it be, creación de The Beatles, del primer puesto de la clasificación y convertirse en número uno. Tras ABC, The Jackson Five encadenaron sucesivamente, en el número uno americano, temas inolvidables como The Love You Save y I'll Be There, los cuales fueron igualmente seguidos en Cuba.

Castro: 'El pueblo ya está preparado'

Pero, ¿qué propició que en los setenta el pop-rock anglo-americano irrumpiera en Cuba con tal fuerza, considerando, sobre todo, que en la década anterior significó un acto de "diversionismo ideológico" reunirse en casa de algún amigo para escuchar un "long play" de The Beatles o de The Rolling Stones?

En ello intervinieron varios factores. En el orden político podría señalarse que, de acuerdo con las declaraciones de los máximos dirigentes de la revolución, ésta ya había superado su etapa de supervivencia y estaba plenamente consolidada, incluso desde el punto de vista ideológico.

El discurso de Fidel Castro con motivo del vigésimo aniversario de la revolución recoge esta idea. De modo que se supuso que el pueblo estaba ya preparado para recepcionar esa "manifestación cultural del enemigo", sin peligro de contaminarse ideológicamente.

Reflejo de esta "apertura" fue la inclusión en la programación televisiva de espacios como Colorama y Musical Espectacular, los cuales se conformaban con video-clips de temas estelares de bandas y cantantes internacionales de la época, incluyendo a los artistas ingleses y norteamericanos.

La propia organización del Festival de la Juventud y los Estudiantes, en 1978, y del Carifesta (Festival de las Artes del Caribe) en 1979, fueron un reflejo del "autocercioramiento de la solidez ideológica del pueblo" por parte del poder.

Por otra parte, las relaciones con Estados Unidos pasaron por una etapa de deshielo: se abrieron las respectivas Secciones de Intereses en Washington y La Habana, el presidente Jimmy Carter levantó la prohibición de visitar la Isla, tanto para la comunidad exiliada de Miami, como para el ciudadano norteamericano común y corriente.

Se organizaron, en el invierno de 1979, en el teatro Karl Marx, una serie de conciertos conocidos como Havana Jam, en los cuales intervinieron relevantes figuras del pop-rock norteamericano, entre ellos Billy Joel, Stephen Still, Rita Coolidge, Kris Kristofferson y la Fania All Star, en representación de la salsa neoyorkina, entre otros.

A todo ello se añade la ya aludida y permitida presencia en el espacio radioeléctrico nacional de emisoras norteamericanas, que se captaban perfectamente y trasmitían música popular británica y norteamericana casi las 24 horas del día.

La revolución del cassette

La puntilla se la dio la invención del cassette. Ya no era necesario traerse un long-play de Santana o de Iron Butterfly de una "misión" en el extranjero, pues la concreción tecnológica del cassette hacia posible escuchar, con un nivel de fidelidad aceptable, aquella música; además, su tamaño permitía introducirlo con facilidad en la Isla y, sobre todo, sacarle el máximo de copias para que circulara por todo el país.

Saber cuántos cassettes "de fábrica" fueron introducidos por la comunidad de exiliados a partir de 1979, e incluso por turistas norteamericanos, es un misterio, pero sin dudas significó una bocanada de aire fresco en un ambiente musical tan rabiosamente nacionalista como el cubano.

Ya en los ochenta, los artistas y bandas norteamericanas disfrutaban de un bien ganado lugar en el gusto musical de la población. Y, a pesar del resurgir de la salsa a principios de esa década, de la mano de Rubén Blades y Willy Colón, la adicción por el rock y el pop siguieron un curso ascendente.

Sobre todo, bajo la influencia de artistas como Michael Jackson, quien con su Thriller, sus fantásticos video-clips (como Black or White), así como con su participación en la grabación solidaria de We are the World, conquistaron el corazón de miles de seguidores en Cuba.

Hoy, tras la repentina y enigmática muerte del niño eterno, frustrado por una infancia que la fama le escamoteó, del artista sensacional, del bailarín espectacular y creativo —capaz de montar las más atrevidas coreografías—, del famoso escrutado por los jueces tras su controvertido comportamiento moral, sólo nos queda escuchar una vez más su música, apreciar su sentido del espectáculo y lamentar su temprana desaparición.

Sobre todo, porque la muerte no le concediera otra oportunidad para demostrar su enorme talento y hacernos disfrutar con su arte.


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The Jackson Five, Michael Jackson, música

'Shake your body'

Álbum 'Destiny' (1978), de The Jackson Five.

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