Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Con ojos de lector

Un banquete de lector para lectores

En 'Bienes del siglo', Enrico Mario Santí demuestra, como decía Dostoievski, que toda gran crítica es una deuda de amor.

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Definitivamente, se editan muchos libros, demasiados. Y por más que uno lo desee, no alcanza a leer todos los que quisiera y, menos aún, a escribir sobre ellos. Eso hace que cada vez crezca la lista de los que aguardan su turno, y de que en ocasiones tenga uno que reseñarlos mucho tiempo después de que aparecieron. Personalmente, esto último confieso que no es cuestión que me preocupe mucho, pues nunca he pretendido hacer un seguimiento puntual de las novedades que se publican, aunque a veces lo parezca. Lo que trato de hacer, en esencia, es expresar mi agradecimiento como lector a aquellos libros cuya lectura me resulta enriquecedora y gratificante, y eso se puede expresar en cualquier momento. Eso es precisamente lo que hoy deseo hacer con Bienes del siglo. Sobre cultura cubana (Fondo de Cultura Económica, México, 2002).

Se trata de una recopilación de ensayos y notas que Enrico Mario Santí escribió a lo largo de casi tres décadas, y que ha tenido la feliz idea de recoger en un libro. Al decir feliz idea, me refiero a que, aparte del aliciente que aporta el valor de los trabajos mismos, está el adicional de que ahorran al lector visitas y horas de búsqueda en las bibliotecas, para poder localizarlos en las fuentes en donde originalmente vieron la luz. Reunidas, esas páginas permiten además descubrir entre ellas coincidencias, vasos comunicantes, aires de familia, rasgos, en fin, que vienen a constituir las coordenadas que rigen el discurso crítico de quien las firma. Algo que en el caso de Santí tiene como eje vertebrador la pasión fervorosa y fiel por la literatura y la cultura cubanas.

Al final de la introducción con la cual se abre Bienes del siglo, Santí expresa: "Publico este libro para que vean cómo he pensado en Cuba, y los bienes que me dejó". Los bienes de ese legado son, entre otros, Félix Varela, José Martí, Cirilo Villaverde, Fernando Ortiz, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, Heberto Padilla… Autores cuyas obras han significado para Santí un medio para mantener los vínculos de identidad con la cultura a la cual pertenece, con esa "isla en dos" a la que alude en el título del último de los tres bloques en que está dividido el volumen que da pie a estas líneas.

En la primera sección, Una modernidad, Santí agrupa varios trabajos en los que estudia temas y analiza figuras que contribuyeron a conformar, desde diferentes campos, lo que hoy llamamos la nación cubana. Sobresale entre esos textos el dedicado al Ismaelillo, en donde además de realizar un lúcido y agudo estudio del famoso poemario de Martí, plantea la necesidad de una nueva historia del modernismo, que "nos ayudaría a comprender, entre otras cosas, cuán arbitraria resulta la contraposición de obras tan complejas como son la de Casal y Martí (para limitarnos al ámbito de la poesía cubana)". Muy valiosas son también las páginas en que se ocupa de Félix Varela y del libro de Adriana Méndez Ródena sobre la Condesa de Merlín, así como la inteligente aplicación de los estudios poscoloniales que hace al examinar la escasa presencia del tema de Cuba en los textos canónicos de la Generación del 98 ("Dicho con punta de paradoja: la literatura del Desastre dice poco o nada sobre las razones de ese Desastre").


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